Diez razones por las que debería encantarte “Merlí” (si no lo ha hecho ya)

Con tres flamantes temporadas (y parece que no habrá más), la serie catalana Merli, producida por TV3,  es otra demostración del buen momento de las series peninsulares. Aunque en su día  emitió la primera temporada La Sexta, el fracasazo de audiencia le ha quitado a la cadena las ganas de seguir emitiéndola, pero gracias a la Moreneta, en Netflix o Movistar se puede disfrutar cómo, dónde y cuando quieras. Ya no hay excusa. Y si necesitas razones, aquí van diez: 

El protagonista: Interpretado magníficamente por Francesc Orella, es un truhán, es un señor, ama la vida y ama el amor. Un perfecto profesor en el mundo laboral y un perfecto desastre en su vida habitual. Tiene el suficiente magnetismo como para llevar el peso de la serie y que no te aburras nunca de su chulería y su inteligencia, de su morro y sus respuestas, de su sentido del humor y de cómo sabe llevar a los chavales. Un papel que es un bombón. Pero para bombón, Francesc, que mira, el morbo que me da es que no puede ser más. Exuda masculinidad (de la buena). Y encima el personaje no para de follar, que es que me pongo malo de verlo siempre tan caliente…¡Hazme tuyo, joder!

El entretenimiento. Todo lo que te pueda explicar sería irrelevante si no fuera por la capacidad de la serie para entretener y enganchar. Empezarás a verla como si tal cosa, porque claro, es una serie de adolescentes y seguro que es un tontá (pensarás). Un día te descubrirás viendo tres capítulos seguidos y cuando te descuides estarás deseando tener un rato libre para poder ver un nuevo episodio, pero con miedo a ventilarte demasiado pronto las tres temporadas y quedarte sin el placer que da sentarte delante de la tele para ver algo que sabes seguro  te dará tantos placeres.

El mariconeo. Una de las tramas paralelas más importantes es una historia de amor no correspondida entre el macarra de la clase y un marica en el armario que no acaba de decidirse a salir. Los dos rollo muy machote y tal. Cuando piensas que la historia corre el peligro de convertirse en un cliché para heteruzos, aparece un tercer personaje que a su paso deja un reguero de pluma y que es toda una lección, un ejemplo y una demostración de que esta es una serie donde nunca debes dar algo por sentado. Y cuando crees que no te pueden sorprender más, aparece la profesora Quima.

La filosofía. Merlí es profesor de filosofia. Un profe pelín heterodoxo que tal como está el país, sería acusado de adoctrinar y expulsado ipso facto. Pero por suerte esto es ficción y de manera pedagógica y sencilla nos resume y nos divierte con los mejores pensamientos de los grandes filósofos de la historia. Pero hay algo más; cada episodio monográfico dedicado a un filósofo se relaciona con el argumento de ese episodio en una filigrana argumental que a veces va más allá de lo flipante. Apuesto a que hay gente que acusa a la serie de superficial. Pos vale. Pos bueno. Ahora ve tú y demuestra que puedes hacerlo mejor, que ya verás qué risas.

Las actuaciones. Que una serie sobre adolescentes tenga una media tan buena de actuaciones no es poca cosa. Para disfrutarlas, mucho me temo que tendrás que verla subtitulada (si no eres catalán) porque el doblaje (como suele ocurrir con lo catalán cuando se dobla al castellano) es infecto. Ojalá todos estos adolescentes hagan carrera, porque se lo merecen. Aunque mi actuación favorita no es precisamente una adolescente ¿ Cómo es que Ana María Barbany no está en películas y series sin fin?

 

Los tiernos chulazos Ya he dicho que a mí quién me pone es Merli, pero apuesto a que los amantes de los efebos recién entrados en la hombría disfrutarán como monos del malote Pol Rubio…

Del empollón, posesivo y equivocado Joan Capdevila (y que mejor llora en un primer plano)…

Del pelirrojo Marc, que se ve obligado a ejercer de padre sin quererlo

Y por supuesto, del coñazo de Bruno…

La trama Los guiones de esta serie deberían estudiarse en las escuelas de hacer series (si eso existiera, claro). Como un árbol que ves nacer, en unos primeros episodios el tronco es Merlí y a partir de ahí las ramas son los alumnos que ves crecer, desarrollarse, extenderse, mezclarse entre ellas y algunas, son cortadas Y todo contado en los dos cursos de bachillerato de los protagonistas, pero son tan buenas esas tramas que podrías ver como los protas se casan, hacen familias, tienen problemas y nunca te cansarías de verlos y disfrutarlos.

Lo catalán Gran momento para aprender cosas catalanas ahora que están denostadas. Por ejemplo, como hablar de política mostrando todas las ideologías sin que nadie se rasgue las vestiduras (muy de soslayo, eso sí, tranqui que no te van a hacer un mitín). O como  hay una mayoría de  catalanes no son monstruos que se comen a los bebes, violan a las mujeres o apalean a quién no hable castellano. Si además la pones en VOS puedes aprender algunas expresiones y palabras que, recuerda, el saber no ocupa lugar y descubrirás que no te salen ronchas por ello. Porque la ficción puede hacer más por el entendimiento de los pueblos que mil partidos políticos juntos.

La emoción. Es emocionante que una serie pueda reunir a padres e hijos o gente de todas las edades y todos encuentren su punto de enganche. Pero también lo es porque maneja como nadie el humor y la emoción con sus pequeñitos (o grandes) golpes bajos, especialmente en los tres finales de temporada. Pero oye, que esto es una serie, que hacen muy bien, que se sufren con gusto esos palos que te sueltan y te dejan temblando en el sillón.

La educación.Todo en la serie rezuma una alabanza a la educación pública, la importancia de los valores y la necesidad de profesores con vocación e iniciativa. Y lo hace sin sermones ni discursitos, en conversaciónes de claustro o escenas en los pasillos. Porque también es una serie que recuerda lo apasionante que puede ser enseñar y la importancia de la igualdad de oportunidades que da la enseñanza pública.

 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.