Para ti

Pocas veces hablo de mi, pero se acaba este año aciago y me encuentro reflexionando profundamente acerca de las cosas verdaderamente importantes en mi vida.

Entre montones de pensamientos, recuerdos y situaciones has prevalecido tu y he tenido la necesidad de escribirte como persona que me ha mantenido cuerdo en todo momento entre otras muchas cosas, todas importantes.

Querido mío.
Hoy ha sido un día raro, me siento agotado pero también absolutamente lúcido. He estado pensando, haciendo balance emocional y quiero decirte algo a corazón abierto.

Me siento muy feliz de habernos encontrado. Muchas veces pienso y recuerdo con mucho amor aquella primera noche que pasamos juntos. Cómo me impactó verte aquella tarde veraniega, de alivio de confinamiento, como si acabara de conocerte  (te miré el culo y las piernas, no lo voy negar) Te consideraba no alcanzable por tu estado y me encerré en la resignación, pero te diste cuenta de que algo había cambiado.

Cenamos entre amigos y llegó el momento de marchar. Entonces maniobraste y me retuviste con una mirada inequívoca, incluso me sujetaste disimuladamente una pierna.  Caí rendido y prendimos como fósforos en cuanto cerraste la puerta tras el último invitado.

Creo que ha sido la única vez que hemos dormido juntos. Poco más que acariciarnos pudimos hacer porque íbamos borrachos como dos odres.

El despertar mirándonos fue maravilloso a pesar de la resaca y quedó claro que había nacido algo fuerte y sólido, mas allá de mis temores e inseguridades, pues yo estaba en un momento muy delicado anímicamente y supe que podría perder la cabeza por ti. El vértigo me devoraba, pero no hui para esconderme.

Tenía mariposas en el estómago después de muchos años, pero también pánico: el suelo desaparecía bajo mis pies. Tú estabas casado y me causaba terror provocar algo malo en tu relación.

Yo, en mi vulnerabilidad, estaba dispuesto a entregarme a lo que pidieras, aunque no lo hiciste y seguimos nuestras vidas sin cambios aparentes.

Pero durante estos cinco años largos hemos ido acortando distancias hasta estar mas unidos que nunca. Hemos pasado por encima de dudas, miedos, bloqueos sexuales, rebrotes de amor y deseo, dolor propio y ajeno, salud, enfermedad… Y todo esto conduce a lo que te he dicho varias veces:

Eres mi confidente, mi cómplice para todo, mi amigo siempre, incluso mi amante.

En un momento muy complicado para ti depositaste tu vida en mis manos y eso es la mayor muestra de confianza y amor que jamás nadie me ha dado. También ha sido la responsabilidad más grande que he tenido nunca y me sentí honradísimo al aceptarla.

Gracias de nuevo por ser y estar.

No sé lo que nos va a deparar el futuro pero ahora mismo estoy seguro de que te querré siempre.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *