La homofobia que no cesa

Pretendemos ser una web donde principalmente nos echemos unas risas y tal. Porque si quisieramos, podríamos estar todos los días denunciando la homofobia que sacude este país tolerante con maricas y bollos (lo es, hay que reconocerlo) pero con tics que aún recuerdan que hay que seguir con la lucha, la puta lucha que nos obligan a tener si no queremos que nos pasen por encima. Hoy tenemos dos noticias de traca que recogen otros medios y bien está darles publicidad.

La primera se refiere al cantaor de flamenco más grande de este país, Miguel Poveda. Este monstruo de las tablas que salió del armario hace tiempo y que ya no se esconde, ha tenido que aguantar que un empresario lo llamara «pedazo de maricón» por no poder atender un concierto en Cádiz. Que a lo mejor a ti te parece muy susceptible y que por una palabrica de na se haya puesto a denunciar, pero mira, a mi me parece muy valiente que en un mundo como el del flamenco, poco dado a modernidades, tenga los cojones de denunciarlo y hacerlo visible, a ver por qué  va a tener que aguantarlo.

La noticia puedes leerla aquí.

La segunda se refiere al juicio que van a sufrir tres jovenes de Santiago que hicieron un escrache al lado de sesenta jovenes más ¿A quién le hicieron el escrache, te preguntarás? Pues a un profesor de la universidad que soltó tan ricamente que…

homosexualidad es una alteración congénita o vicio y la relacionó con la pederastia

¿Has visto que gracioso, el tipo? En este juicio es más que sorprendente que al profesor solo se le suspendiera cautelarmente y que de entre sesenta jovenes, solo estos tres  Antía, Martín y Mario, sean llevados a juicio y no con multa ni nada parecido…¡¡Con cinco meses de cárcel!!

La noticia está aquí.

Y como estos tres no son tan famosos como Miguelito Poveda…¿Hacemos algo? ¿Nos quedamos de brazos cruzados?

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Porque no tengo ni la más remota idea de si esos tres son maricas o no, lo que sí sé es que dieron la cara por los homosexuales y eso es lo que cuenta.

Espero que mis compañeros redactores piensen en algo y lo pongamos en practica, porque algo habrá que hacer, no?

12 comentarios en “La homofobia que no cesa”

  1. C. del Palote

    Al próximo que me diga que no es necesario celebrar nada para el Orgullo Gay le tatúo en la cara cualquiera de esta u otras noticias que todos los días nos tenemos que encontrar sobre homofobia. Pues señores igual «celebrar» no, pero si seguir reivindicando nuestros derechos y que nos dejen vivir en paz de una puta vez ese día y todos los del año hasta que lo consigamos. No hay más que ver la que se ha liado porque dos hombres se besan en la boca en mitad del Congreso, muchos le llaman postureo y ganas de llamar la atención, yo lo llamo normalización porque cada uno se besa donde, como y, sobre todo, con quien quiere.

    1. Totalmente de acuerdo. Que a estas alturas del s. XXI aún se tengan, ya no que celebrar, ¡sino que reivindicar! días como el del orgullo, de la mujer, del trabajador…es tan, pero tan TAN sintomático.

    2. Completamente de acuerdo, cada día yo estoy más reivindicativo y más que voy a seguir! Grrrr

  2. No sabía lo de Miguel Poveda, que me encanta por cierto.

    En cuanto a lo otro: ¡a las armas! No sé muy bien qué podemos hacer nosotros, pero estos chicos se merecen como mínimo el agradecimiento más sentido.

  3. Vivimos un involución, ultracatolica, ultraconservadora, ven que se les mueve el sillón y dan zarpazos furiosos….

  4. Ante todo, insistir en el reconocimiento a los estudiantes que dieron la cara en el escrache, y que ahora se ven inmersos en un proceso judicial incomprensible y sobre todo injusto, dada la impunidad del profesor. Esto hace poner en entredicho la legitimidad de nuestra legislación jurídico-penal, al dictado de mayorías parlamentarias de tintes dictatoriales, así como el proteccionismo de las instituciones frente a determinadas conductas.

    Respecto a aquéllos que no entienden que se siga celebrando el día del Orgullo Gay (aun siendo hetero, el desprecio a esta fiesta por muchos me indigna sobremanera), quedándose en la superficie del exhibicionismo hedonista de las carrozas sin ir más allá, sin plantearse por qué, a muchos de ellos me he limitado a enviarles la carta «Querido Alan», el mejor post sobre la materia que se ha podido publicar en la blogosfera, para ver sus reacciones… no han sido capaces de contestar.

    P.D: a ver si este finde saco por fin tiempo para ver el corto de los osos -qué ganas-, el discurso del coletas -más ganas todavía- y el vídeo de Tóxico -ni te cuento las ganas de escuchar el disco y tenerlo en mis manos-, que no me da la vida para tanto ajetreo, joder… si es que sólo tengo tiempo para Wyoming… y gracias.

  5. Cada día estamos peor. Yo a veces escucho cosas que me da pavor sólo de pensar como esa gente está educando a sus hijos. Y no sólo con esto sino también con las mujeres, los inmigrantes y cualquier otra persona que sea diferente.
    Hay que manifestarse, y mucho. Pero también hay que posicionarse. Cada vez que nos quedamos callados ante un comentario o una actitud de cualquier tipo de intolerancia estamos fomentando que está gentuza se crezca y piense que todo el mundo es suyo. Así que por lo menos, si no puedes hacer un escrache, levántate y márchate.

    1. Y por levantarse y marcharse me refiero a levantarse dando un golpe fuerte sobre la mesa, agarrar la copa de vino y tirársela a la cara. La copa, no el vino. Con el vino dentro, a ser posible. Si el vino es bueno le puedes pegar un sorbito para el camino. Y decirle al camarero: el señor pagará la cuenta. Yo me voy. Poniendo mucho retintín en la palabra señor.

  6. Pingback: Yo he sufrido homofobia | Atroz con leche

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