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¿Qué? ¿Te has recuperado ya de la ñoñería del 14 de febrero, San Valentín, Día de los Enamorados? ¿Te ha sentado bien la caja, con forma de corazón, con bombones con forma de corazón, y del cojín con forma de corazón, que el ocurrente de tu novio, (el mismo que te habrá dejado la almorrana con forma de corazón), te ha regalado? ¿Has digerido la cenita romántica para dos a la luz de las velas o has necesitado sal de frutas? Espero que el almíbar y el edulcoramiento de la fecha en cuestión no te haya convertido en diabético ipso facto. Bien. Ya está. Esconde la tarjeta vergonzante y aguanta los días estipulados por “La guía del marido perfecto” el osito de peluche encima de la cama.

Y piensa en lo verdaderamente importante: tus ex. Sí queridos lectores; el ex, como tal, es una figura a recuperar. Independientemente de que sea ahora amigo tuyo (opción muy civilizada, pero que no suele ser la habitual) o no hayas vuelto a saber nada de él en lustros (qué bonita medida de tiempo).

Los ex nos han hecho evolucionar. Son como esa mierda que se comen los pokemon para subir de nivel, como una Nina del todo a cien que nos da consejos para dar un mejor “do” de pecho. Las zapatillas viejas con las que hemos entrenado para la media maratón del próximo fin de semana.

Nos han llenado la mochila sentimental de traumas varios, que, si hemos sido listos, habremos dejado por el camino o merendado con pantumaca; y si no, harán que nuestra pareja actual se convierta en un santo en vida al que subir a los altares, objeto de nuestras atenciones. Nos han dado pie a experimentar todas las fases del duelo en nuestras carnes; a llorar, a gritar, a reír, a despedazar sus regalos, a entretenernos en el sano deporte de recortar su cara de las fotos, a encontrarle sentido a las canciones de Kiss FM y Cadena Dial.  En fin, a tener una catarsis que acojonaría a Regan McNeil.

Todo eso ha ayudado a darnos cuenta, a valorar al incauto/incauta que comparte nuestra vida o la compartirá en un futuro. Incluso, si hay suerte, será candidato a ser nuestro siguiente ex, y así ir añadiendo cuentas al collar de fulana con clase a lucir en la próxima reunión familiar.

Estimados lectores, traten bien a sus ex, pasados, presentes y futuros, aunque sólo sea para poder restregarles un día lo fantásticos y estupendos que nos encontramos, después de haber empezado una vida nueva sin estar a su lado. Y al comentario de <<estás igual, no has cambiado nada>>, saquen a la Lolita que llevan dentro y digan como en “Rencor”: <<No, estoy mejor. >>

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(Ilustraciones del maravilloso Alfonso Casas)


Sobre el autor

skyzos

No sabe si coger los hábitos o remangárselos.