Grace Jones también era buena dando collejas

El pasado 19 de marzo Grace Jones cumplía 75 años.

 

 

Puede dar gracias a que el reconocimiento le ha llegado estando viva porque otros no tuvieron esa suerte y a estas alturas nadie podrá negar que se ha convertido en un icono que se adelantó a su tiempo en las inumerables facetas que desarrolló (y sigue desarrollando) a lo largo de su vida.  La demostración de la vigencia de su legado es que aguanta fenomenal el paso del tiempo y sigue resultando moderniki y rompedor.

 

 

Aunque parezca incríble sigue trabajando, como demuestran las fotos del reportaje que acompañan este post son para la campaña de primavera de Wolford de 2023.

 

 

Pero más allá de la música, el modelaje o el cine, hoy vengo a recordar uno de los momentos más entrañables, importantes y definitorios de su vida que tal vez no todo el mundo conoce.

 

 

Ocurrió en 1980 en un programa de la TV británica presentado por un Russell Harty, el cual decidió hacer de la mala educación y la falta de respeto una parte más del programa aunque Grace no estaba dispuesta a ponérselo nada fácil. En su autobiografía de años después la estrella comentaba esto a propósito de la ensalada de hostias:

«Se suponía que debía sentarme junto a Russell Harty y permanecer quieta y en silencio. Estaba vestida como una seductora amazona y me trataron como a un ayudante contratado. Esta no es forma de tratar a un invitado. Estar atrapada allí mientras él me ignoraba hizo sentir muy incómoda. No lo estaba atacando porque estaba borracha o drogada. Lo estaba atacando porque sentía que no estaba siendo correcto. Harty fue grosero. No iba a tolerarlo. Arremetí en la televisión en vivo. Fueron necesarios cojones  para hacer eso, lo que podría verse como un poco loco. ¡Y luego intentaron que volviera al programa! Los índices de audiencia se dispararon. Le había hecho un favor. Querían una revancha. Cuando murió, mi teléfono nunca se detuvo. Sonó sin parar. ¿Qué piensas sobre la muerte de Russell Harty? Bueno, lo siento mucho, pero ¿qué quieres que diga? No lo conocía en absoluto». No lo maté. No tuve nada que ver con eso. No estuve allí en absoluto. Tenía una coartada».

 

2 comentarios en “Grace Jones también era buena dando collejas”

  1. «Well, looking back…» admitamos que esa criatura llamada Gracita Jones tenía «her temper» (hostia tú si lo tenía) y que también hay ciertas chuches de las que Grace admite su consumo en aquellos años que te suben el ego hasta extremos francamente inhumanos. Pero qué decir de ese momento ¿quién no ha soñado con zurrarle a un Tory o sucedáneo mediático en plena época Thatcher? Y no, no es una parafilia. Que se lo digan a AR y el «cómeme …» Es que todavía hay algunos sueltos por la calle (o encerrados en su piso, coño que el confinamiento terminó hace años) que van pidiendo incrustarles la mano bien abierta en la cara, convicciones políticas aparte.
    También puede entenderse poco el peor de los orgullos: el de clase baja. Grace tuvo unos orígenes muy humildes. Y aunque su carrera como modelo fue fulgurante, no se daba cuenta de la velocidad de vértigo a la que se movía, y tampoco perdió esas raíces. Os recomiendo la lectura de «I’ll never write my memories» (sí, el nombre es una coña a una de sus canciones), la autobiografía guiada y oficial de la Jones. Descargable en cualquier cosa pirata de la internete. No hay traducción española, se ve que no somos mercado para ella. A ver si hay cojones para lectura directa, nenes, sin traductores. Así me gustan: bien hombres.
    También hubieron entrevistas promocionales en la NPR (si os conformaís con un resumen amanoso ya sea la crónica artística universal o el último libro de los USA). Todo el movimiento por el revival de Grace Jones a finales de los ’10 principios de los ’20. Cierto que publicó un disco intensito, pero igual andábamos sedientos de marcha discotequera.

  2. Quitando las erratas de mi anterior comentario, la entrada de la autobiografía que cita la entrada es de ese libro (p.236)

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