Bárbara, la vida privada de una señorita bien

Bárbara, que tú bien sabes que «cabra coja no quiere siesta», le vas a fastidiar el próximo cumpleaños a nuestro, (que también lo fue más tuyo que de nadie), rey emérito el 5 de enero, ya que, según dicen, quiere volver a pisar suelo español, cual lince entre algodones; como quien no quisiera saber nada de «la chica del molino rojo». Por otra parte, ni de nadie peor aún que le pueda hacer sombra, si es que le queda algo a este señor que tape sus rayos de luz desde alguna parte de la Zarzuela. Que, como buena reina maga y más maja que las pesetas, de cuando cambiábamos esas monedas por el «Interviu», allá por 1977, te hacen llamar, nada menos que al Senado para ver si te regalaron (¿se dice así?) una cantidad sustanciosa de los fondos reservados, que utilizaste como moneda de cambio (¿se dice así?), para que te hicieras la muerta. Por otra parte, para que más que «volver al paralelo», recordemos esos ardientes momentos en anuncios de Freixenet y en los que todos hacíamos montoncitos bien contados cuando te veíamos en aquel de la Declaración de la Renta. Cuando te veíamos pensábamos:» seguro que me sale a devolver». Que entre «destape y destape» convertiste en historia reciente tu pasado y el de buena parte de la prensa rosa española. La historia parece no tener fin. O sí, si tú quieres. Total, ¿qué más te da, a estas alturas de la fiesta?. ¡Si ya nos lo hemos bebido todo!. Bárbara, suelta tus «cuentos de las sábanas blancas». Dí que sí.

4 comentarios en “Bárbara, la vida privada de una señorita bien”

  1. Si la política española ya es un circo, que al menos tengamos a una domadora de elefantes en el Senado que nos tenga entretenidos, porque como esperemos que nos entretenga el juicio y condena al emérito, mal vamos…

    1. Como sabemos mirar para otro lado cuando se trata de la monarquía de este país . A cuantos habrán callado la boca con maletines de nuestro dinerito … Eh Felipe ? Y, no, no hablo del VI .

  2. Viendo lo que hacen algunos en mi trabajo para trepar, soy incapaz de juzgarla con dureza, o al menos con más que lo que hago con ellos. Lo pienso fríamente y me parece triste.

  3. Es la viva representación de las antiguas Cortesanas que eran capaces de tener a los mandamases de entonces comiendo de su coñ… mano.
    En cierto modo se ha buscado la vida en un entorno absolutamente hostil y peligroso, mas de lo que parece a primera vista.
    No es admiración porque ha sido tan sucia en los métodos como aquellos a los que ha manejado pero, desde luego, demuestra una capacidad que ya les gustaría tener para si en la CIA.

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