Clásicos de la pista de baile: «RAPTURE» de IIO

En resumen: una pareja formada por un productor (Markus Moser) y cantante (Nadia Ali) decidieron unir sus fuerzas en el Nueva York de 2002 . En apenas treinta minutos crearon un himno que dio un pelotazo en el mundo y consiguió el número uno en todas las listas de música electrónica de USA, Europa y UK. Y lo hicieron pese a un nombre que ni Dios sabía pronunciar (se dice «iyo»)

No fueron ONE HIT WONDER porque al poco tiempo nos regalaron At the end, que de nuevo volvió a ser un pelotazo.

Pero tuvieron mala suerte pese a los éxitos, ya que problemas discográficos hicieron que se retrasara el que iba a ser su primer disco hasta el 2005.  Luego también vinieron problemas en la disfribución y les impidió lanzar una carrera que auguraba maravillas, como Runaway, que fue single pero ya sin ni siquiera vídeo oficial.

Nadia Ali se las piró a seguir con su carrera en solitario y el proyecto de IIO ha quedado congelado como ejemplo de una época dorada que no volverá. Hizo bien la mujer, porque sabía que uno de los valores más importantes de la pareja artística era su voz; magnética, con recuerdos orientales y una tesitura y timbre preciosos que hace que parezca que usa autotune y no, es todo real.

También ha trabajado con los grandes DJ que abarrotan festivales, que la llaman porque saben que ese tesoro que tiene en la garganta siempre aporta un toque de calidad. Que a ti no te parecerá importante, pero por ejemplo el vídeo de  su featuring con Armin Van Buuren tiene la friolera de 18 millones de visionados. Así que, con la broma, lleva más de veinte años al borde de la pista y su voz se ha convertido en acompañante y amiga fiel que se mantiene como referente (y ya quisieran otras, que aparecen y se van como si tal cosa).

Pero volvamos a Rapture, un clásico incontestable que la mayoría de gente reconoce y baila con agrado si aún hoy (casi dos décadas más tarde) suena en la discoteca. Pero para mí si ese temazo ha pasado a la historia no es tanto por la canción original si no por la remezcla que le hicieron otros clásicos que tienen sus extanterías llenas de números uno: Deep Dish. Mucha atención a esta obra maestra maravillosa de casi nueve minutazos donde no sobra ni un acorde, ni una nota, ni ese subidón larguísimo (a partir del 4;51). Hay que inspirar mucho aire para tener la energía suficiente y explotar en el 6.15. Obra maestra, amiguis.

 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.