40 años del primer album de Mecano

Fue uno de los primeros álbumes que escuchaba sin parar de niño. Me parecían una locura de canciones. Daba la vuelta al vinilo, la aguja bajaba y el «aquí y ahora» eran otros. Eran canciones, sobre todo, divertidas. Con esos estribillos contagiosos y esas letras de andar por casa; que rimaban con «niña mona», «el fin de semana me dejó fatal» ó «el clan familiar está contra ti». Todo eran ganas de libertad, de saltar y gritar con fuerza, «perdido en mi habitación, con todo al revés, se pasan las horas sin saber qué hacer», mientras tus padres golpeaban la puerta de tu cuarto para que bajaras el volúmen. Nos disfrazábamos, fumábamos a escondidas, nos daban nuestro primer beso en el portal de nuestra casa. Eran los primeros síntomas de sentirnos rebeldes.

 

La «movida madrileña» se extendió por todos los rincones de España. Mecano apareció en el momento que más lo necesitábamos todos. Y, después, recorrió nuestra adolescencia como un meteorito. Desde entonces, para todos nosotros, decir «Mecano», significa el que se fundan el blanco y negro del pasado reciente de nuestra historia, con el color de lo que confiábamos que enseguida llegaría. Nuestra Edad de Oro de la música nacional, quemó con fuego incandescente todos esos cartuchos durante unos cuantos años más, con grupos de un nivel de calidad estratosférico y unas canciones eternas. Mecano afiló sus letras, la falsa inocencia y las melodías en el que, a mi parecer, es su mejor álbum: el titulado, dos años más tarde, «Ya viene el Sol». Logo esperanzador que podría servir para cualquiera de los días que vivimos. Y, a partir de entonces, todo un país rendido a sus pies. Radio Futura, Nacha Pop, Los Secretos, Los Nikis, La Mode, Alaska y Pegamoides,, y un largo etcétera. Por y para todos ellos. Ya no brillará el Sol como lo hacía antes.


Sobre el autor

Atroz Con Leche

Podríamos empezar diciendo “Bienvenidos a este blog” pero mentiríamos cual bellacos. También podríamos comenzar con las palabras “Esta es una nuevo modelo de red social” pero ni de coña y tampoco hay ganas. Esto es… Atroz…No hay palabra que mejor lo defina. Bueno sí que hay otras, pero si las escribimos no podrían leerlo niños y además ustedes se van a asustar.