La sosegada madurez de Kim Wilde y Boy George

Boy George, que el otro día soñó que un unicornio atravesaba el arco iris, llamó a su amiga Kim Wilde, que en ese momento se encontraba peinando un cisne tintado de rosa en el patio de su casa. Ambos, que esa tarde habían quedado en la ladera de una colina para ver el atardecer juntos, (mientras la brisa marina acariciara sus rostros,) decidieron poner música y letra a la luz que cada día les acompaña; como gotas de lluvia que salpican en el alféizar de sus ventanas. Y como los astros estaban en línea de acuerdo a los posos que el rooibos deja en sus tacitas, tras el frugal almuerzo al día siguiente, una fulminante luz cegadora les hizo ver la sonoridad de los astros que componía esta dulce canción. Y aquí la tienen. El tema que hará las delicias de cualquier seguidor de delfines de National Geographic. De todos los gimnasios de yoga, mantra, tantra y todo aquel fan del wellness que se precie. Deléitense y déjense llevar por estos dos iconos de la música de los ochenta; ahora transformados en dos chamanes del «newage- mindfulness».


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.