Marvel y el Orgullo Guay (y III): Factor-X

 

Hace casi dos años, Jonathan Hickman entró, como un elefante en una cacharrería, al universo mutante. A traquetearlo, a ponerlo boca abajo, si fuera necesario, para darle nuevos aires. Tan necesarios, porque, OTRA VEZ, estaba llegando a una situación en las que pocas series se salvaban.

Generó un mundo nuevo, con una isla(s)-estado a estrenar, y un conjunto de series con varias tramas. Una de las últimas en llegar fue la cuarta reencarnación de Factor-X (X-Factor para los angloparlantes), y yo aplaudí con las piernas, las orejas y los labios mayores y menores. No por la trama en sí (que no os voy a destapar si no habéis leído nada de esta etapa), si no por los personajes que conformaban este comando, entre los que se encontraban algunos de mis favoritos, que estaban algo perdidos en la multitud muti… Y, mira tú por donde, les había quedado un equipo la mar de LGTBIQ+friendly:

Estrella del Norte (Jean Paul Beaubier, gay).

Aurora (Jean-Marie Beaubier, hetero; el detonante de la formación del grupo).

Chico Ojo (Trevor Hawkins, hetero hasta donde tengo entendido).

Daken (Akihiro, bisexual; hijo de Lobezno).

Prodigio (David Alleyne, bisexual).

Polaris (Lorna Dane, heterosexual, y, por arte de magia del nuevo canon, la única hija de Magneto).

Prestige (Rachel Summers, heterosexual, pero con el look más fricadista que ha parido Marvel, evolucionando de lesbian-leather a bollera-camionera).

A esto, hay que sumarle personajes secundarios como el marido de Jean Paul, el novio de Prodigio (que no es otro que Velocidad, hijo de la Bruja Escarlata) y relaciones entre ellos que van desde la cotidianidad y lo hilarante (por ejemplo, Daken tirándole los trastos a todo lo que se menea en los primeros capítulos).

El resultado ha sido una serie mutante, diversa, divertida y con una trama, cuanto menos, interesante. El lado más amargo:  después de este mes de junio, cuando finalice el especial de la Gala Fuego Infernal, la colección termina. Espero que alguno de ellos sea rescatado para otras colecciones.

Es un pequeño paso, el poder incluir en un sello de tal alcance (como el universo mutante) esta manera de pensar y de vivir; porque, no nos olvidemos, La Patrulla-X se caracteriza principalmente, por mezclar aventuras heroicas con culebrones y cotilleos dignos de cualquier culebrón televisivo… A pesar de considerarlo un avance (junto con la nueva colección “Hijos del átomo”, donde tenemos otra vez relaciones y cuerpos que sale de lo normativo), no ha llegado al nivel visual y de guión de una suprema obra de arte, como fue la etapa de “Jóvenes Vengadores” de Kieron Gillen y Jamie McKelvie (con 7 personajes, donde solo había 2 heterosexuales). Claro que, estamos hablando de los autores de la maravilla de donde no hay cortapisas en cuanto a relaciones amorosas entre personajes.

 


Sobre el autor

skyzos

No sabe si coger los hábitos o remangárselos.