Oh, Santa Mariah!

«Hola, soy Mariah, ya me conocéis. Bueno, las del pueblo me conocen como Mari Barbilla, pero ya es cosa de círculos cerrados. Pues que ya sabéis: es Diciembre y es el mes de Mariah Carey. Mi mes, como todos los años. Y así será por siempre, porque la Navidad es mía que esto ya se vendió como la Telefónica, nena.

Pero este año he decidido este año hacer un vídeo de la canción «Oh, Santa», que ya la saqué hace unos diez años pero así como pitar, ha pitado poco. Que sepáis que la coescribí, no está copiada. pero a ver me la reproducís mucho y así se me sube en las listas y me da dinerito para la vitro de inducción de la caseta del perro, como con el  «All I want for Christmas». Ya sé yo que a algunos ésta les da hasta urticaria en el parrús, pero caris, hasta que no llego yo, es que no hay Navidad, y es así. Es como la Pantoja sin patillas o una Belén Esteban sin viaje a la nieve.

Aún con el refrito, que sepáis que lo hemos mejorado. Y hemos metido unas colaboraciones a modo de acompañamiento, pero tampoco es que las deje ni cantar ni salir mucho en plano. De hecho a Jennifer es que se la ve más bien poco, menos mal que hace contraste. Pues casi me meto en un marrón por darle un poco de drogaporri a unos niños que tenía yo ahí guardados de cuando fui una vez al Carrefour y estaban a mitad de precio. O lo mismo no fue del todo así. El caso es que yo quería que los niños estuvieran felices, pero no felices solamente, si no «felices de Navidad», y les hace falta una ayuda a veces.

En el videoclip me puse solo un delantal así sexi, como cuando sacó la pata la Angelita Jolie y todo el mundo decía que era algo novedoso. Yo me puse mi muslamen a punto con la media de compresión que así acabé con los gases, clavados en la escápula. Y muy atrevida de arriba. Decía mi abuela que lo que no se enseña se pudre, y mira caris, yo de putrefacta, nada. Como más es más, me he plantado un lazo de regalo en el pompis. No me digas que no soy original, nena. Y para colmarlo todo, está recreado en la fábrica de Papá Noel, que a ver quién tiene esa idea y ese manejo.

Pues eso que os contaba, que he llamado a dos amigas que estaban ahí sacándole brillo a la alpaca: Jennifer Hudson que canta muy bien pero la pobre no da con un hit que la ensalce y Ariana Grande, que siempre va con la manguera en la cabeza. La pobre parece que vaya con un catéter cerebral perenne. Es la Rosaura de las nuevas generaciones. Y es que ellas cantan muy bien. Indiscutible. Pero necesitan a alguien como mi ser para ensalzarse un poco, así que ahí estamos la Mary, la Jenni y la Ari, somos las tres chonis de la Navidad a punto de que venía ya Jalís de la Serna a hacernos un Callejeros.

Que ya sé yo que el vídeo queda un poco extraño, porque no sé si sabéis que hay un algo circulando que impide cosas: es por eso que me he tenido que hacer algunos retoquilllos digitales, no por la edad ni nada. Aparte lo de la COVID, por lo que he tenido que tirar del Croma de Aliexpress a 1€ el metro porque no podíamos juntarnos tanto, aunque me llegó una postal de una tal Isa de Madrid que me ofrecía alojamiento para los 54 que somos y nos dejaba un salón parroquial porque no pasaba nada.

Al final ha quedado cuqui y alegre navideño, que es lo que yo quería. Aunque yo, que soy la protagonista, tuve un pequeño disgusto porque la Jenni se puso a gorgoritear y mira, por aquí no paso. Yo te hago el delfín con el dedo en la oreja que me funciona de resorte y chimpún. El mismo sonido que hago cuando hago extra como Banda Sonora de «El Exorcista». Mira, yo te dejo que salgas, hasta con esas uñas Jenni, pero hacer sombra no. Por eso no la miro nada, me dedico a la Ari, que es la que me va a ayudar a sacarme este delantalito con alguna llave inglesa. A ella sí que le dejo que me haga algún gritito aunque le piso el pie derecho mientras quiere sacarme el paso. ¡Venga ya!»

 

 

 

 


Sobre el autor

Fon Cole

De los Cole de toda la vida.