Sofia Coppola está «On the rocks»

¿Qué era lo que tenía que tener lo nuevo de Sofia Coppola para que nos gustara?. ¿ Un regalo para mayor gloria de Bill Murray?.¿ O una de esas películas que, como dicen muchos amantes del «Séptimo Arte», parecen no contar nada pero cuando terminan te han contado mucho?. También puede ser que se opte en decidir que las primeras impresiones sean las buenas. Y eso de esperar tres o cuatro días a buscar el significado de lo que se ha visto, puede acabar por empequeñecer el resultado final del conjunto. «On the rocks», en este sentido, se queda en tierra de nadie. Ni frío ni calor.

El último trabajo de Sofia Coppola se acerca mucho al sopor. Con un empujón, podría haber conseguido poso; no ha sido el caso. Y el largometraje peca de ser muy poco inteligente. No se ofrece nada remarcable, su mensaje es plano, insípido y por muy poco, roza la dispersión total. Repite, incide en un tema lineal, y sus tres protagonistas acaban encerrados en un guión que no les ofrece ninguna oportunidad al entusiasmo; más bien, encorsetados en una historia tremendamente simple, es un indisimulado ejercicio de querer retratar una tragicomedia y se queda en un artificio trastabillado.

Narra la historia de un pretendido desengaño matrimonial. La supuesta mujer engañada, una escritora que como no tiene otra cosa mejor que hacer, además de quedarse sin ideas para su próximo libro (que lo escribe en una habitación del tamaño de medio campo de fútbol, claro), tiene la inmensa suerte de tener un padre rico, ¡qué casualidad!, pues se dedica a investigar al marido. Como les sobra el dinero, persiguen al marido hasta México y, total….. Un desconcierto , vaya. Y este trabajo, que se le atraganta a la directora, en manos de (por ejemplo) Blake Edwards, se hubiera convertido en una más que agradable y ácida comedia. O te lo crees o no. No hace falta esperar a encontrar más recuerdo de una película olvidable, de una directora que en su afán de ser moderna, ha disparado muchos fuegos artificiales para, después, meter tan poco ruido.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.