No seas un mierda

Soy muy atrevido y voy a hacer algo inaudito; dedicarle un post a un supuesto hombre heterosexual que lee este blog, que ya ves tú, alguno debe haber. De entre todos esos posibles hombres hetero que nos leen (¡Juas!), te lo voy a dedicar a ti, que no eres un mierda. A ti, que eres un tío incapaz de ponerle la mano a una mujer ni hacerle daño ni suponer intenciones sin que ella te lo diga. Te lo voy a dedicar a ti que eres un tío cabal al que claro que le gustan las mujeres y hacer guarrerías (consentidas) con ellas . Que sabes separar el porno (que es ficción) de la realidad, que te recreas en el mérito de conquistar con palabras en vez de por la fuerza. También eres un tío que acepta un no por respuesta y que no lo entiendes como una humillación. Porque no quieres que te traten como alguien sin voluntad al que dominan sus instintos irrefrenables (vamos, como los animales). Porque sabes (como yo sé) que la bondad o la maldad no depende de ser hombre o mujer, musulmán o cristiano, blanco o negro y porque sabes que si escribo este post es porque creo que no todos los hombres son violadores en potencia y ni todas las mujeres son unas arpías (o viceversa). Tranquilo que no me verás generalizar.

Y todo esto me  vas a dejar que te lo diga yo, que soy maricón, sí, pero también soy un tío y eso me ha permitido estar en un mundo y en otro, en medio de las mujeres que me sentían como cómplice y en medio de los tíos que me consideraban uno más. Ni tengo la verdad absoluta ni el criterio universal, pero es posible que sí que tenga una experiencia como testigo que le añade valor a este testimonio. Y eso nunca lo agradeceré lo suficiente porque me sirvió para ver las cosas desde el otro lado y sobre todo, para aprender. Porque nací en una familia matriarcal donde todo eran mujeres. Porque crecí rodeado de mujeres y las escuché, las vi, comprobé rápidamente como a mí se me permitían cosas que a ellas ni en sueños. Observé que por mucho que quisiera mi madre educarnos en la igualdad, siempre había una diferencia sustanciosa entre mis hermanas y yo. Experimenté como mis amigas vivían mucho más presionadas, cuestionadas, juzgadas por sus familias y el entorno, pero sobre todo, fueron criadas mucho, muchísimo menos libres que lo era yo. También he tenido la increíble suerte de que en mi vida laboral ha habido más jefas que jefes, algunas veces en un trabajo codo con codo, muy cerca de ellas y vaya, he visto cosas que no creeríais (o sí). He visto a bedeles hacer comentarios de las tetas de la jefa…Delante de la jefa…He visto como se las arrinconaba, se las ridiculizaba, he visto como tenían que trabajar mucho más, echar más horas, ser más eficientes porque se las juzgaba de manera  más dura que a los demás. Y no me lo han contado, lo he visto yo con estos ojillos. Claro que también he convivido con tías cabronas, porque por supuesto que las hay en la misma proporción que tíos cabrones (¡Oh,sorpresa! ¡Qué hallazgo tan inaudito!). Sin embargo, no es ese el tema al que me estoy refiriendo; me refiero (en definitiva) a comportamientos, usos y costumbres sociales establecidos como habituales y “normales” en esta sociedad. Hasta tal punto que en una conversación donde salgan estos temas, no pasan ni tres argumentos sin que se acabe culpabilizando/responsabilizando a las mujeres (pero de ese tema ya hablé largo y tendido en el TEOREMA DE LA MANZANA DE EVA

He visto como un tío entraba al despacho, soltaba un comentario soez y me miraba a mí buscando la complicidad, esa confraternidad de macho que busca que le des apoyo moral y les sigas el rollo ante la falta de respeto y la mala educación escondida en un supuesto chascarrillo chistoso. Pero repito; no  digo que tú lo hayas hecho; lo que digo es que hay tíos mierda que sí que lo hacen. También he estado de cenas, he salido de marcha, he andando de borracheras con pandillas de tíos y he visto como una tía que se besaba con uno de ellos en menos de media hora, era tildada de guarra, puta y calentorra. He ido a despedidas de soltero donde eran  los ya casados los que más insistían en acabar en un puticlub. He visto cómo un tío al que le decían que no, se lo tomaba como una afrenta personal y le hacía la vida imposible a la chica durante toda la noche. Y también he salido con ellas de marcha. He visto como les tocaban el culo, como les magreaban las tetas sin ni siquiera dirigirles una palabra de aviso o presentación, he visto a amigas irse a su casa llorando después de aguantar a un baboso que durante horas las acosaba, las magreaba y las perseguía por la discoteca. Es posible que en toda la discoteca, de docenas de tíos, solo hubiera un mierda pero si hizo lo que hizo fue porque se tolera socialmente, porque los demás miramos a otro lado. No, tú no eres uno de esos mierdas, ya lo sé.. Pero hay tíos  que son mierda  y que casualmente son tíos y tú no deberías considerarlos defendibles porque al final te vas a manchar las manos. De mierda. Si yo, que no es mi manera habitual de salir de marcha acompañado, lo he visto, tú, que eres hetero y has salido con amigos hetero seguro que lo has presenciado mucho más. No me digas que no, no puede ser que yo tenga tantas anécdotas a propósito y tú ninguna.

¿Y por qué todo este tremendo rollazo biográfico que a nadie interesa?

Pues verás:

Escribo estas parrafadas (que seguramente no vas a leer) porque no soy una tía, a mí no me puedes llamar feminazi (o sí, tú sabrá). Tengo la imposible intención de convencerte de algo fundamental; la guerra de sexos ha acabado. Sí que hay una lucha, pero ya no es entre hombres y mujeres, no me seas antiguo. Ahora la verdadera guerra es de nosotros contra los mierdas. Es posible que no seas consciente, pero en el siglo veintiuno ya no puedes ser neutral, ya no vale tu silencio ni mirar a otro lado. No puedes dejar que la gente se confunda y piense que tú también eres un mierda. Da igual que sean amigos de toda la vida, que tampoco sea para tanto, que no tienes ganas de tener una pelea con él por una tía a la que no conocéis; eso ya no vale. La complicidad masculina la inventaron ellos, los mierdas, porque saben que de manera instintiva siempre habrá alguien (tíos y también tías)  que ante sus fechorías, les tienda a proteger. Es fácil reconocerlos  porque los verás ofendidísimos con este post y tratarán de meteros a todos los tíos en el mismo saco (que no soy yo el que lo hago ojo) pero no caigas en su trampa, no te creas que sois iguales, no pienses que por defender ciertas posturas alguien va a dudar de tu masculinidad o de que eres hombre. Lo eres, son ellos, los mierdas, los que no deberían nombrarse así, sólo mierdas, a secas, para que sean reconocibles.

 No puede ser ya más. Ya no vale que en el trabajo un mierda haga una broma machista y tú le rías la gracia por no tenerla. No te puedes callar ante un comentario insultante sólo porque quién lo recibe es mujer. Ya no vale que sientas que te van a quitar derechos si se denuncia que las mujeres cobran menos, que es una vergüenza que tengamos cada año tantas asesinadas, que es mentira que las denuncias falsas sean significativas. No es un ataque contra ti, no vas a perder nada, no te van a hacer de menos, no te van a echar de ningún sitio. Si una mujer cobra lo mismo que tú no te lo quitarán de tu sueldo, tranquilo. Lo que buscan las mujeres no va contra ti, convéncete. Va contra los mierdas. Esos mierdas que no dan para más porque ni por cabeza, ni por talento ni siquiera por follar bien triunfarían, sólo les vale su condición de hombres para sentirse superiores y ni siquiera lo consiguieron ellos, que se lo regaló la sociedad por el simple hecho de haber nacido tíos. Cómo tú y cómo yo. Pero yo hace tiempo que abrí los ojos, porque no me quedaba otra; o me extirpaba la conciencia o asumía que eran cosas que no estaban bien y que había que luchar para borrarlas. Y lo asumí. Y no duele. Y sienta estupendamente. Y nadie me ha quitado nada por abrir los ojos.

 De los que hablamos son tíos y eso no los excluye de ser unos mierdas. Es un mierda quién alude a la vestimenta de una violada para justificar una agresión, es un mierda quién duda de que un no sea no porque en el fondo ellas lo quieren, es un mierda quién piensa que la vida es una peli porno pero en mal, como si él sexo fuera como jugar a la taladradora (con una pared). Tú no puedes sentirte aludido ni inmiscuido ni que te salga la vena de abogado defensor porque entonces te pondrías a su altura y también serías un mierda. Porque tú sí puedes ser tío y no ser un mierda. Porque en esta guerra, nos faltas tú. Tú y otro montón de tíos que nunca violareis ni pegareis ni maltratareis y de verdad pensáis que no se puede generalizar y no se debería distinguir entre hombres y mujeres sino entre la gente y los mierdas. Ya no vale sólo con pensarlo; hay que actuar, hay que expresarlo, hay que arrinconar a los mierdas y que no se sientan fuertes, que seamos el reflejo del estercolero que tienen por cerebro. Hay que parar esto ya.

En todo todo este rollaco que acabo de soltar, cómo verás, no he nombrado a hijas, madres o hermanas, que me parece un recurso demasiado facilón y tramposo, de nuevo preso de un machismo en el que ellas nos necesitan y que su valor sólo es importante si se relaciona con nosotros (un tío). Hay que parar esto ya, no por ellas (o también). Hay que pararlo por ti, porque tienes principios y moral y no eres un mierda.

Te aviso de que no va a ser fácil, que hay claves marcadas en nuestro subconsciente muy difíciles de borrar tras miles de años de historia. Y la comodidad es tanta, nos vienen tan bien tener esos ciertos privilegios sutiles que apenas se notan que va a costar, pero habrá que intentarlo ¿No? Vamos, digo yo. Y repito; no te considero un mierda porque no lo eres…¡¡Pero que se note, joder!!. Por lo menos para que de una puta vez, dejemos de sentir una expresión que yo estos días muchas veces he sentido:

Vergüenza de género. Del género de los tíos de mierda, quiero decir. Y eso no incluye a todos los tíos ¿Se entiende o no?

PD: Y cómo a algunos maricones también he visto siendo unos mierdas, un regalito para ellos en forma de viñeta de @Juanmagrams , a ver si les da por pensar y ocurre un milagro.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.