Cuando el que humillaba era JuanCar

Ay chica, yo es que me meo en las bragas de ver lo desmemoriados que somos en este país, que de pronto Letizia es mala malísíma y ha humillado a la Reina Sofía, ese alma de cántaro que nos quiere a todos los españoles por igual sin importar la raza, el color, la religión o la orientación sexual…

El caso es que me sigo meando en las bragas al comprobar que se ha montado mil veces más escándalo por el gesto de Letizia que la montonera de veces que JuanCar ha humillado a Sofía.

 

Y chica, no me refiero solo a que todo el país sepa de su gigantesca cornamenta y de las innumerables novias que han pasado por la cama del emérito…

Que ha llegado hasta a ponerles casa y todo (eso que nos hayamos enterado, claro).

Hablo de gestos que todas las cámaras captaron y que nadie parece recordar. Porque de pronto nadie recuerda el “Déjame terminar” que en la conclusión de un acto  a la vista de todos, le soltó el campechano a la profesional ( de la monarquía). Eso sí, después del megacorte suelta un chascarrillo y todos ríen incluso la reina, que es lo que tiene la campechanía, que siempre triunfa.

Normal esta reacción, porque Sofía siempre ha estado al lado para tirarle de la manga cuando el ex (rey) no estaba de humor para recibimientos ( su cara es un poema) y soltaba alguna inconveniencia delante de las cámaras.

También son numerosas las imágenes donde se palpa el mal rollete entre ambos. Que a lo mejor soy muy mal pensada, pero con estas actitudes es imposible no imaginar que  desde hace siglos no se hablan y casi diría que se repelen. Bueno; el que repele es él, no me cabe duda. Eso sí, llega el invitado y todo son risas y chascarrillos, que para dar alegrías en un ambiente que se puede cortar JuanCar es todo un experto.

Porque la manera que ha tenido siempre de tratar JuanCar a Sofía ha sido un poco de mujer florero, que casualmente es el papel que ha asumido ella. Y digo mujer florero cuando tendría que llamarla  mujer invisible, porque chica, reconozco que para ignorar a gente que tiene al lado, el emérito es todo talento y se le da que te cagas.

En general el chavalón (porque está hecho un chavalón) ha hecho siempre lo que le ha salido del cetro y no le ha importado ser un maleducado, romper el protocolo o dejar a todo el mundo con la cara a cuadros y chica, jamás he visto tanta polémica al respecto como la de esta semana.

Y si ha tenido que llamar “pesados” a los invitados, los llama sin que pase nada, que para eso es el rey y tú una simple súbdita.

Es curioso que haya quedado como cercano y campechano (y todo rima con ano) cuando sus desplantes en público han sido más que abundantes, sea a la reina, sea a los invitados sea a los periodistas, que los muy malotes querían matarlo antes de tiempo.

El tema es que a lo mejor deberíamos pensar en cambiarle el nombre de casa real a casa de las humillaciones, porque aquí cada uno humilla lo que puede,

Tú me humillas a mí, yo te humillo a ti y  de Borbones cambiamos a “Humillados”

Ante la opinión generalizada de que LaLeti es una arpía, hay demasiadas cosas que no me encajan y me da en el pezón que hay una intención malota de dirigir y manipular la opinión de la sociedad española. Lo primero que las imágenes salieran dos días después de que ocurriera el hecho y alguien, después de verlas hubiera dicho “uy, aquí hay tema para joder a LaLeti“. Porque con todas estas pruebas y todas estas evidencias, chica, a mí  es que me da por preguntarme y pensar (cosa rara por otro lado). Así que dejo aquí unas preguntas para iniciar un debate;

 ¿No sobrevuela sobre toda la Letipolémica un pestazo a machismo que apesta?  Porque si te paras a pensar, es una polémica en la que se ensalza a la sufridora Sofía, cuyo papel pasivo y victimista de cornuda consorte es mejor visto que el de LaLeti, que resulta ser una mujer con carácter (mejor o peor), que sabe lo que quiere y lo demuestra (te guste más o no). Una polémica que no ha ocurrido nunca cuando Juancar humillaba a su esposa  y el populacho lo ha admitido como normal, sin escandaleras, como si en el subconsciente colectivo estuviera grabado que es parte del papel de reina consorte, Osea, lo que la sociedad española entiende que parte de la labor de ser reina es aguantar. Sufriendo. Sin abrir la bocota real. O a lo mejor no van por ahí los tiros (al elefante)…

…y en realidad es una polémica eminentemente clasista, en la que al rey emérito, por ser rey (y campechano) se le permite todo mientras a la plebeya (LaLeti) hay que darle p´al pelo por ser divorciada y a saber cuantas cosas malvadas más. Que LaLeti se convierta en la más odiada de una familia que se puede resumir en esta foto truculenta y casi gore que pongo a continuación, tiene más que gracia. Tiene ironía.

Una familia que tiene entre sus miembros a Froilan…

…A la aspirante al premio Nobel, Doña Infanta Elena…

…O el presunto ladrón de Urdangarín (y su presunta cómplice Cristina),

Y llámame malpensada (de nuevo) pero los indicios hacen que me de por suponer que hay un intento de blanquear a la familia real. Y se hace a base de focalizar la atención en la reina consorte  y ensuciar el  nombre plebeyo de LaLeti.

Pero a lo mejor todo esto son pensamientos malévolos de una republicana que ve como la ridiculez de la monarquía ha enseñado la patita estos días…Otra vez…Pero eso sí, he de reconocer que esta semana la familia real ha cumplido la verdadera función que se le encomendó; entretenernos.


Sobre el autor

MariRici Na Delahiel

Mi madre dice que soy guapa.