Y menuda primicia. Cuantas cosas remueven las trescientas y pico páginas que constituyen “Espérame en Callao”
Como suele ocurrir, vi alguna publicidad sobre esta novela, pero la oferta cultural es tan densa que mi capacidad de sorpresa se ve superada, y es muy injusto porque me pierdo historias verdaderamente buenas.
Sucedió que acudí a una especie de coloquio en una librería del centro donde mi amigo Antonio Maldonado iba a comentar su novela “Azote” junto al autor de la que nos ocupa: Rafa del Olmo, quien iba a hablar de “Espérame en Callao”
Nos juntamos un grupo mas bien pequeño, pero eso permitió una complicidad casi de mesa camilla, brasero, rosquillas y chinchón. De este modo quedé enganchado en los esbozos que Rafa hizo de su libro y lo devoré (el libro, que os veo venir).
He querido comentar el modo en que esta novela llegó a mí porque creo que es muy bueno participar en estas actividades, a pesar de ser cada vez más minoritarias.
Dicho lo anterior, voy con lo que importa.
Es una obra urbanita, de barrio y muy madrileña, con personajes que todos podemos cruzarnos yendo a trabajar, a estudiar o a comprar el pan y que ademas, podríamos ver como un reflejo de nosotros mismos.
La trama discurre por un periodo de tiempo convulso, quizás el más difícil que se ha vivido en el último medio siglo: años 2019, 2020 y 2021, asi que ya sabéis a qué me refiero.
El personaje principal es Juan, un señor muy estupendo de mediana edad, enfermero de profesión y convenientemente -que no felizmente- casado con Mónica, tambien estupenda y profesora de secundaria en un instituto público de extrarradio. Ambos tienen un hijo, Martín, en ese momento efervescente y caótico que marcan los últimos coletazos de la adolescencia.
Por otro lado, con no menos protagonismo, está Teo -Mateo-, tambien de mediana edad y muy buen ver. Gay, soltero y policía nacional. Terminaré las presentaciones con Jeff -Jefferson-, un muchacho de origen latino racializado, grandullón entrado en carnes, con la desmaña que tienen los adolescentes que aun no controlan un cuerpo que les supera en crecimiento, tambien gay amanerado, pero con esa inteligencia natural que adquiere quien se sabe el centro de todas las crueldades de una sociedad presa de estereotipos físicos y culturales, por no decir prejuicios xenófobos. Jeff vive solo con su madre de manera humilde en comparación con el resto de actores, y es compañero de instituto de Martín, pero en un curso inferior.
El meoll: Juan y Teo se conocen en una situación de las que se dan entre personas con la misma naturaleza, aunque las vivan de un modo completamente opuesto, y en uno esos lugares que propician tales encuentros casi a la vista de cualquiera. Hablando en plata: se conocen al enrollarse en unos aseos de acceso público bastante conocidos por personas gayers.
Una serie de casualidades derivadas del asunto, hacen que Luis y Teo comiencen una tórrida relación muy bonita y podríamos decir sólida para lo que son ese tipo de encuentros fugaces, donde se suele aplicar aquello de ‘si te he visto, no me acuerdo’ en pos del anonimato mutuo.
Pronto las vidas particulares de cada uno empiezan a entrelazar sus órbitas, gracias a ciertos acontecimientos que generan combinaciones casuales, pero que crean un sustrato bastante intenso: Martín coquetea con cierta ideología de extrema derecha por influencia de un sujeto siniestro y perturbador llamado Gonzalo, quien arrastra al joven Martín a una horrible situación violentísima donde Jeff es la víctima. Como consecuencia de todo ello, se forma un conjunto de amistades cruzadas que va adquiriendo consistencia según avanzan los capítulos.
La familia Polo ve como su núcleo queda comprometido, pero hace fuerza para ayudar a la persona mas vulnerable: Martín, quien experimenta otro terrible suceso a manos de Gonzalo.
La vida transcurre con las vicisitudes que producen los turnos de Juan en el hospital y su relación con Teo, las jornadas docentes de Mónica en el instituto más los esfuerzos de Martín por tomar las riendas de una vida que parece superarle cada día.
Teo y Juan hacen lo posible por mantener una relación sólida aunque totalmente oculta al mundo, pero Jeff irrumpe en sus vidas y desarrolla un papel del que no parece ser consciente por su juventud y demuestra una madurez propia de quien jamás lo ha tenido fácil.
Tras unas navidades aparentemente normales entra en juego otra persona: Luis, un abogado cinéfilo y solitario, quien se va perfilando como una válvula descompresora para Mónica.
Comienza 2020 renqueando como sucede con cada inicio de año, sin sospechar que entrábamos en los prolegómenos de un desastre a nivel mundial. Martin, Mónica y Jeff retoman sus actividades escolares, Juan y Teo siguen con las suyas mientras se van desgranando los sucesos, incluida la movilización general del 8 M, que desembocarían en aquel fatídico 14 de marzo.
Juan vive en primera persona el pánico creciente que produce la falta de información y de medios ante los primeros casos de la cepa COVID-19 y, aunque va alertando a sus dos familias, ya toma medidas de profilaxis, sin ser todavía consciente de la magnitud de lo que nos vino encima.
Pandemia, confinamiento, miedo, enfermedad, impotencia, dolor, angustia, muerte, desolación.
Juan lo vive por dentro y fuera, pues siendo enfermero es de las pocas personas que pueden moverse con cierta libertad, aunque asiste directamente al infierno sanitario desatado sobre toda la población.
Poco se ha escrito aún, a nivel literario, sobre lo que supuso semejante catástrofe y cómo fue soportado por quienes hemos podido contarlo. Es impresionante como Rafa ha expresado la vivencia desde la sanidad, la educación, las familias y la soledad de una persona atrapada por el virus en su propia casa. Debemos agradecerte muchísimo este impresionante ejercicio de realidad. He llorado, sí, bastante.
La cadena de acontecimientos se hace insoportable para Juan, quien literalmente se apaga mientras lo que empiezan a llamar Nueva Normalidad se va asentando.
2020 entra en su último tercio con mucha incertidumbre ante nuevos brotes del maldito virus. El hogar de Juan está casi deshecho y, aun así, todos intentan aportar algo de normalidad. Su relación con Teo va fundiéndose a gris, lo que precipita que este comience una relación paralela. Mónica avanza con Luis y Martín es uña y carne con Jeff quien, por su lado, cada vez está más unido a un Teo que se ha convertido en una especie de hermano mayor que le facilita la vida.
Las casualidades no cesan y Juan descubre la nueva relación de Teo, cosa que le acerca más al hundimiento.
El día del cumpleaños de Martin, las Moiras cambian la urdimbre del destino y desbaratan la celebración: otra desdichada carambola, pone al descubierto ante Martín la relación entre su padre y Teo, con toda la onda expansiva.
Termina el año en un ambiente opresivo por la tensión sanitaria, pero sobre todo por la atmosfera en el hogar de los Polo. La situación se hace insoportable para Juan, quien termina por reventar en plena Nochebuena, cayendo al abismo emocional que le asediaba.
La vida continua y Juan procura rehacer la suya, Mónica, Martín, Jeff y Teo siguen tambien sus caminos.
Llega la graduación de Martín y este hace una maniobra de inmenso cariño y generosidad que consigue ponerlo todo de nuevo en su lugar.
No añadiré más, pues creo que ya me he excedido bastante y es momento de hablar de otros asuntos no menos importantes, como presentar al autor.
Rafa del Olmo es un chico de barrio, casi del extrarradio de Madrid. Nacido, criado y curtido en Vicálvaro. Es Licenciado en Filología Inglesa y ejerce la docencia como profesor de inglés en institutos públicos desde hace mas de dos décadas. La impronta de su carácter queda muy patente en esta obra, que transcurre por barrios de Madrid como Malasaña, Carabanchel o Retiro, aunque ya veis que Callao está muy presente.
Esta primera novela de Rafa viene perfectamente estructurada y presenta sus 20 capítulos titulados con otras tantas estaciones del Metro de Madrid, pero creando una línea sensorial muy particular que comienza en Callao y termina en Sol. El ritmo es potente y en ocasiones trepidante, nada está escrito para rellenar o se deja al azar, pues las descripciones son muy certeras y mantiene los sentimientos a flor de piel de un modo cercano e intenso, acariciando la crudeza en algunos pasajes.
En cuanto a la presentación, Estrella del Norte ha hecho un gran trabajo, tiene una letra muy cómoda que facilita mucho esas ganas de no parar de leer que transmite la obra. La portada es del propio Rafa y la contraportada fue realizada por la editorial, acertadísimas ambas.
En resumen, es una novela mucho más que recomendable. Y me ha dicho un pajarito que la siguiente está en camino.
Podéis encontrarla en la web de la editorial y en vuestras librerías habituales. Tambien podéis acudir a Rafa en sus redes IG , Threads y Bluesky para cualquier cuestión o conocer sus novedades.
Y ya paro. Gracias a Rafa por darnos todo esto y a vosotros por aguanterme.
