«Poquita fe». Cómo arrancar la carcajada a la penitencia de los pobres

Kaurismaki meets Berlanga bailando el «Don’t leave me this way». En el momento que más se necesitaba, se estrena la segunda temporada de «Poquita fe». Y, aún mejor que su primera tanda de episodios, la serie creada por Pepón Montero y Juan Maidagán, aprieta esa espiral de comicidad, entre el costumbrismo de salón comedor con la alfombra de ciervos y ceniceros de Cinzano, y el plan de un guión de sainete de bares de fútbol y pisos habitados de almas en pena, donde la sonrisa se torna carcajada en cada escena. Porque siempre se trata de dar un paso más en querer rizar el rizo, en cavar más hondo del humor inocente y el ridículo (ese neonazi intentando pintar la esvástica en una pared).
Porque ellos y sus personajes (unos desolados, perdedores que siguen adelante pese a las dificultades, Raúl Cimas y Esperanza Pedreño), junto a unos excelsos  y muy bien dibujados acompañantes secundarios, traman, desdibujan y señalan los dramas cotidianos que, o bien hemos vivido o nos hemos imaginado muchas veces. Y ahí está el secreto de este éxito: el saber lleva a cabo, con imaginación y astucia (además de con rapidez), una sucesión de «gags» donde todos nos sentimos, no tanto identificados,-porque,no nos engañemos, nadie quiere estar en su lugar-, como sí reconocidos,en la distancia, con todos ellos. Y hacerlos cercanos.
Como un falso documental, donde introducen los testimonios de una fingida y embustera sinceridad, la serie es un luminoso campo de falta de prejuicios.
Lo más admirable de todo es pensar en cómo, sus creadores, tienen la imaginación de mantener ese nivel en cada episodio. Cómo son los segundos del suelo pegajoso, el oso-novio ecuatoriano, el balonazo a la novia y/ó la escena del escote de la madre.
Grandeza de la comedia en estado puro. Y en cada situación, siempre hay un poso de esperanza.
Además, con la presencia de Marta Fernández-Muro. Una actriz con la que crecimos muchos de nosotros en aquells televisión de «Cajón desastre», junto a Miriam Díaz Aroca, Iñaki Miramón, Juan Tamariz y Faemino y Cansado.
Sobresaliente serie que debería ganar muchos premios.

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