Talento atroz: Juanky Ramírez

Preséntate.

Soy Juan Carlos Ramírez. Un diseñador gráfico/ilustrador frustrado (o eso creo yo) y, según lo que me han dicho durante toda mi vida, quizás también artista. De esos con una sensibilidad especial, o, mejor dicho, peculiar. Un individuo lleno de intensidad y, a veces, con unas ganas exacerbadas de crear y poder así mostrarle al mundo todo lo que habita dentro de mí.

¿Tu trabajo tiene algún uso práctico? De hecho… ¿Es algo que te importe o lo haces por puro placer?

Por supuesto que lo tiene. Es más, es uno de los propósitos marcados en cada proyecto en los que me embarco. En cada ilustración que sale de mi, pretendo satisfacer el pensamiento y la sensibilidad de cada individuo que la pueda apreciar. Como el arte, en general, deja expuesto al espectador a una libre interpretación de cada uno de los elementos que conforman la obra. Si bien, en mi caso consiste en crear un mensaje dentro de la mente de quien quiera disfrutar mis trabajos. Y por supuesto que es algo que me importa. El sentirse pleno, pero sobre todo
el poder compartir tu mundo interior con las capacidades que te han sido dadas por la vida al nacer, sin duda, es algo maravilloso que retroalimenta esa plenitud de la que hablo.

¿Cómo llamarías a lo tuyo? ¿Arte? ¿Pasatiempo? ¿Capricho? ¿Cabezonada? ¿Artesanía del siglo XXI?

Claramente lo llamaría ARTE, y con mayúsculas, a pesar de que haya quien no lo considere como tal. ¿Por qué no? Tenemos un concepto completamente equivocado de lo que puede ser el arte. Y es que el arte, en sí, puede englobar infinidad de técnicas, formas y modos de llevarlo a cabo siempre y cuando, claro está, esto sea un enlace directo con el espectador y despierte en él todo tipo de sensaciones. Que transmita, sobre todas las cosas.

¿Cuánto tiempo inviertes en cada obra?

Quizá mucho más del que debería dedicarle. Soy muy perfeccionista (sirva esto también para la presentación) y algo autoexigente, cosa que lleva a que deba quedar perfecta. Que cualquiera le pueda sacar un “pero”, pero que ese no sea yo. Independientemente de eso, pocas veces de las que acabo una obra me siento satisfecho al cien por cien de ella, por ese pensamiento de que quizá podría haber dado un poquito más de mí.

¿Cómo te gusta trabajar? ¿Música? Y si es así… ¿Cuál? ¿Bebida? ¿Tipo de luz?

Con tranquilidad, alguna vela y sin presión. Siempre. La música, de cualquier tipo, según el día y qué tipo de obra esté realizando, indispensable para concertar la visita de las famosas musas. Me hace volar mucho la música clásica y el género indie y cuando se trata de una ilustración reivindicativa, por ejemplo, como las del Orgullo, no faltan himnos LGTBI: La Prohibida, Carmen la Hierbabuena, Fangoria o las míticas de los ’80 y los ’90 que consiguen sumergirme en cualquier lugar de ambiente repleto de diversidad y de libertad.

¿Consideras que tienes un estilo propio? ¿Cómo lo definirías?

Considero que tengo un estilo que bebe de infinidad de fuentes que hacen dotarlo de esa personalidad propia. Una idea sin apenas forma, con una obra de arte clásica y una técnica de diseño innovadora y actual creo que son el
combo perfecto para poder crear, en mi caso, con las pinceladas de todos los recuerdos y momentos que llenaron de felicidad mi vida. Lo definiría como un estilo personal y, aunque suene raro o incierto, más como un estilo de vida.

¿Cuánto valoras la originalidad?

Tanto como para elegir quienes se han quedado en mi vida y quienes no. En la anterior pregunta me refería al estilo propio como un estilo de vida. Si bien, estoy completamente convencido de que lo que somos es lo que
plasmamos en todas nuestras creaciones. Y hoy en día resulta tan difícil encontrar originalidad en las mentes y en la personalidad de los seres humanos…

¿Malos tiempos para la lírica?

Ayer, hoy y mañana. Quizá nunca sea un buen momento para la lírica, a pesar de ser algo magnífico. Y qué pena que así sea.

¿Es España un país difícil para dedicarse al arte?

Desde luego que lo es. En una sociedad tan banal como en la que nos encontramos, en la que no se valora el esfuerzo y, sobre todo, la imaginación y los dones de cada persona, el arte pasa a ser algo completamente insustancial para el conocimiento de muchos.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

Ante muchas otras, la principal es la diversidad cultural y tradicional de nuestro país. Las raíces y la religiosidad popular. Disfruto mucho aunando todo ello con la modernidad de nuestros días. A su vez, todo lo que habita en mí. La música, los recuerdos y el entorno que me rodea, como es ahora un planeta Murciano plagado de limoneros, primavera, sol y sal.

¿Alguien a quién admiras en tu ámbito y creas que todo el mundo debería conocer?

Vivo en un constante estado de enamoramiento con las obras de diversos creadores/ilustradores de varios puntos de la geografía española, pero más concretamente de Murcia y Andalucía, los cuales, y aunque no lo parezca, también me sirven como fuente de inspiración. Algunos de ellos son: Eloy González (Murcia)…

 

Cintia Andújar (Murcia),

Ricardo Pueyo (Sevilla), Alejandro González López (Sevilla) o Rafael Laureano (Sevilla) entre otros muchos.

¿Las nuevas tecnologías son amigas de tu trabajo o prefieres la tradición?

Inevitablemente y por el tipo de obra que llevo a cabo no es que sean amigas, sino que son madre e hija. Una no podría serlo sin la otra. Y es que, como hacía referencia anteriormente, vivimos en la era del nuevo arte. Son tiempos de innovar, descubrir y crear cosas constantemente. El nuevo arte va adherido a las nuevas tecnologías.

¿Quién te gustaría que se pusiera en contacto contigo para pedirte una colaboración?

¿Sinceramente? Me pondría a enumerar y no acabaría. Por nombrar a alguien en concreto, me encantaría recibir la llamada de Ayuntamientos, Asociaciones o colectivos para llevar a cabo la cartelería de eventos que reivindiquen la vida y la libertad.

¿Te ganas la vida con tu obra? ¿Es posible o sería posible?

Ese es el sueño. No, actualmente me es imposible poder ganarme la vida con ello, a pesar de que me lo haya podido plantear un día sí y otro también, pero todo es demasiado complejo como para darme al cien por cien a crear y a vivir de ello. Por supuesto que sería posible, de hecho, en mis inicios así era, no como a uno le hubiera gustado, pero sí que había convertido mi espacio laboral en un taller de creación en todos los aspectos.

Di algo que te gustaría provocar en la gente con tu obra artística.

Amor y cariño, ternura, paz, alegría. Un “clic” en el cerebro y en las ganas por seguir luchando día a día contra todos los monstruos que enturbian nuestros caminos. Un “clic” que nos haga levantarnos y reivindicar nuestra propia vida en libertad. Pero en definitiva, felicidad.

¿Has pensado en dejarlo en alguna ocasión? ¿Puedes contarnos las razones?

En muchas ocasiones en las que todo parece venir en contra. Incluso en las que todo va bien y navegamos a un ritmo favorable. Quizás por esa comodidad, por esa tranquilidad, y en otros momentos, muchos más de estos, en los que los medios no acompañan por la dificultad económica de poder renovarse.


¿Qué te gustaría que contara la posteridad del conjunto de tu obra?

Que un día hubo alguien luchando por sobrevivir en un mundo completamente artificial. Dejándose los sueños y los sentimientos en cada esquina de todas sus calles. Que vivía completamente prendado de la felicidad de quienes lo acompañaban en el viaje y que sólo con crear, y con darle forma a su mundo interior, pretendía convencer al espectador con su obra de que juntos, y con arte y amor, ese camino es muchísimo más confortante.

¿Alguna obra que no hayas hecho y estés deseando?

Todas. Sí, todas. Incluso aquellas que, sin forma, vagan por mi pensamiento día tras día. Todas las que todavía no he realizado, incluso las que quizá no llegue a hacer nunca.

Trabajando en lo tuyo… ¿Qué descubriste que era lo que menos te gustaba?

La NO inspiración. Esos momentos en los que sí o sí debes acabar, continuar o terminar una obra y todos los renglones se escriben torcidos por la falta de inspiración. La impotencia de no poder resolver esa situación de ningún modo, porque realmente no depende de ti.

¿Y con qué disfrutas más?

Con lo que más disfruto es con la gente, con todos y cada uno de los que aprecian mis trabajos. De mi compañero de vida cuando se involucra en ellos y me aconseja, despierta su creatividad e imaginación, y se convierte en una obra a dos corazones (que no a dos voces). Pero sobre todo, como he estado haciendo hincapié durante toda la entrevista, de lo que más disfruto es de todo lo que mi obra despierta en quien la admira, de los pensamientos y sensaciones que genera. Eso es lo más bonito y lo más gratificante.

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