Paquita Salas. Segunda Temporada. Paquita y sus cincuenta mejores amigos

Si muchos esperábamos la segunda temporada de Paquita Salas, tras el éxito (justificado) de la primera tanda de capítulos, como agua de mayo, -o torreznos recién brincados de la sartén-, estos últimos cinco nuevos capítulos no defraudan.

La frescura y las piruetas en los diálogos y el llevar la situación social española por el lado de la ironía, el desencanto con un leve humor negro y,-por otra parte-,  la adversidad, se toman como un inconveniente menor, a favor del espíritu siempre firme de la (anti) heroína protagonista.

No se puede esperar que Paquita Salas, desde el primero de sus capítulos, fuera una serie que marcara historia. Tampoco creo que esa fuera la intención de sus creadores. Unos “javieres“, Ambrossi y Calvo, que se manejan mucho mejor en las distancias cortas.

Desconozco las virtudes del éxito de su obra teatral “La llamada”, pero su traslado al cine es irregular. Su película es un corto alargado, con gracia en los minutos iniciales, que se va desinflando rápidamente hasta un final de consolación; idea que también llevan a la crónica de esa lucha ante las circunstancias contra las que Paquita Salas hace frente, sin dejar una miga de la palmera de chocolate en el camino. Siempre hay un final agridulce, como la circunstancias de la vida, donde pueda existir un resquicio a la ilusión. Y ese anhelo por fotografiar y reproducir un estado de las cosas y un personaje reconocible y familiar por todos, deja ese poso de suave resarcimiento.

En la serie, sin embargo, caben multitud de mensajes que, por suerte, no quedan en el aire. Los realizadores saben comunicar, con una capacidad de síntesis asombrosa (traída de la mejor solera del humor negro actual nacional, heredado de una tradición innegable de huellas como las de Almodóvar, Félix Sabroso y Dunia Ayaso, y más atrás, con Berlanga), todas esas ideas que llevan la traición, la amistad recobrada, los intereses y la venganza hacia el terreno de la victoria por el lado del vencedor, aparentemente más débil. La amargura se torna sonrisa, a veces congelada, para identificarnos (¡cómo no!), con un personaje que nunca duda ante la adversidad. Y ese es el retrato de la España actual. Ni más ni menos. Y no hace falta ver más allá de esas intenciones. El mensaje, tan conciso como cándido la más de las veces, se transforma en cruda realidad; y es ahí donde el encargo de sus creadores consigue llegar con rumbo firme a un final siempre esperanzador.

La Segunda Temporada de Paquita Salas ha añadido un conjunto de caras reconocibles a su elenco. Para enviar, así, ese guiño de que nuestra Paquita, conoce y tiene entre sus 50 mejores amigos, a gente como Ana Obregón, Andrés Pajares, Antonio Resines,… y que cuando dice las cosas, es porque no miente. O miente sólo a medias.

A su lado, los estupendos  Secun de la Rosa, Anna Castillo, Belén Cuesta (con excelentes papeles en teatro estos últimos meses), una recuperada Belinda Washington y otros muchos, forman un conjunto de cameos que aportan innegable frescura y vitalidad a la serie. Y no nos olvidemos de Rosalía, que da voz a la banda sonora de esta temporada. ¡Cuánto talento, señores!.

Entre todos ellos, sin duda alguna, Brays Efe, se encuentra como pez en el agua en un papel que borda y lo hace suyo.

A destacar, en esta segunda temporada, el episodio de los niños con síndrome de Down que quieren hacer el calendario solidario.

Paquita Salas es, por otro lado, un oasis frente a toda esa colección interminable de series policíacas, de misterio, asesinatos, etc, etc, etc.

Por ponerle un pero, me hubiese gustado haberle dado más protagonismo al papel tanto de Anna Castillo como Belén Cuesta. Se quedan un poco a medias en varios episodios y son actrices que dan para mucho más.

Por fin alguien decide otorgar a la comedia el lugar que debe ocupar en la televisión actual. Como también ocurre con la estupenda “Mira lo que has hecho”. Abriéndose paso, con esa ternura que nos contagia a todos y que puede llegar a ser demasiado infantil para muchos. Pero que, para otros, no es más que reconocer el hecho de hacernos pasar un buen rato. En la Segunda Temporada de Paquita Salas, además,  con unos guiones más complejos; mucho más trabajados en su conjunto. Se le pedía esto a la segunda temporada, para no reincidir en el chiste fácil. Lo han conseguido. Estamos con Paquita, ¿sí o no?. Pues, ale, trae el paquete de donuts para celebrarlo.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.