El infierno es un apartamento en Minsk

¿Habéis visto “The Good Place”? Es una serie sobre una chica (bueno, y hay más gente, pero me dan muy igual) que muere y va al “cielo”. Bueno, al cielo, al paraíso,… al “sitio bueno” (The Good Place, de ahí el nombre de la serie, no es tan complicado). Si no la habéis visto, corred a verla. Está en Netflix y es la leche. Y sale Kristen Bell (‘hello, marshmallows’ en Veronica Mars, ‘Good morning upper east siders’ y ‘You know you love me, XOXO’ en Gossip Girl, la hermana tonta de Elsa en Frozen,…).

Bueno, pues hace unas semanas he estado en “The bad place”. Que digo the badThe worse. The worst. The Horriblest Place. El infierno, vaya. La pesadilla estética más increíble del planeta. Y sólo he tenido que desplazarme hasta Minsk -que, para quien no lo sepa, es la capital de Bielorrusia, un país super cuqui del todo-.

¿Que no me crees? Aaaaaaaamiga, por eso, porque eres como Santo Tomás pero en cochinote, te traigo pruebas irrefutables de este hecho. Porque Flanny enseña, Flanny divierte. Pero Flanny también tiene tiempo para el terror y el sufrimiento. Muá MUAJAJAJAJAJAJAJAJA….

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El infierno está en Minsk y es un apartamento de una habitación. ¿Por qué? Pues ahora mismo os lo cuento, coño, que no le dejáis a uno hacer una introducción como es debido.

Vamos por partes, como dicen los carniceros.

El salón

 

 

Mirad qué bonito. Notas cómo os envuelve el sabor de los 90. Qué sofá. Qué mesa. Y ¿qué me decís del reloj de pared?

Pues justo debajo encontramos la chonimenea, un concepto que he creado para definir esta chimenea de la Jenny.

 

La cocina

No es muy especial, ¿verdad? Pero si abrimos los armarios… Voilà!

No sé si prefiero la colección de teteras-calabaza (el trío completo, no te vaya a fallar algo), la ensaladera del chino, las copas, las tazas de café más feas del mundo… O la mesa de comedor con esas sillas de oferta de ConforaMarx mirando a esas cortinas TAN maravillosas y llenas, cómo no, de purpurina.

Pero lo mejor, sin duda, es la fuente para dulces de 3 pisos -que ha desaparecido misteriosamente de allí y ahora está en un lugar más calentito-. Sí, la tuve que robar y ahora está en mi casa. Es perfecta para mi rincón de Alicia.

Todo en ello es bonito, elegante y para todos los días.

El dormitorio

No sé por dónde empezar. Las paredes tienen purpurina. El papel es de dos tonos (uno para el cabecero y otro para el resto).

El armario estoy esperando a que cobre vida como en “La Bella y la Bestia”. Y el nórdico… el nórdico es de otro mundo.

El conjunto

Que el apartamento (terraza incluida) sea de 13 metros cuadrados no es impedimento para ponerle 4 tipos distintos de suelo. Seguidos. Y separados por barras para que sea más difícil aún andar.

¿Las paredes? Pues también de tres tipos: fallera purpurina, piedra falsa del Leroy Merlin bielorruso y los azulejos de la cocina de oferta en el Brico Depot soviético. Todo en 6 paredes. Por qué no.

 

Y lo mejor, para el final: el baño 

   

Con un estilo que hemos conseguido describir como “tanatorio de polígono de las afueras de Extremadura”, es un ejemplo de que el espíritu de Versace sigue entre nosotros.

Donatella sólo caga en su casa y en este baño. Donde le pille más cerca. Porque es que mirad estas grecas dentro de las grecas. Se siente como en casa, ella.

 

Pasar 8 días en este purgatorio soviético me ha cambiado la vida. Voy a ser una marica buena. Voy a dejar de meterme con la gente. Voy a comer más sano. Hacer más ejercicio. Voy a llevar una vida más virtuosa y grácil. Una vida mejor. Menos egocéntrica, más para los demás, más en línea con el mundo. Más de dharma. Más…

Mira, maricón, leyendo este último párrafo, sinceramente, lo veo cansadísimo. Y total, tampoco es para tanto. Es un poco hortera, vale. Pero, a fin de cuentas, todos hemos tenido abuelas y decoraciones estéticamente dañinas. O peor aún, hemos alquilado un apartamento en la costa levantina (te estoy mirando a ti, Marina d’Or).


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.