A propósito de Looking

 

‘Girls’, y ya va siendo hora de dejarlo definitivamente claro, no tiene nada que ver con ‘Looking’, cuyo final de temporada y de serie (no llegaba ni al medio millón de espectadores semanales en EE.UU.) ha confirmado por enésima vez todo lo malo que yo he dicho de ella. Cerrarla centrándose en sus dos personajes más cansinos no podría haber sido peor idea. ¿Para qué esforzarse en escribir cosas interesantes cuando puedes mostrar una y otra vez el culo de Russell Tovey? Si llega a ser una serie sobre mujeres, las acusaciones de cosificación estarían saliendo todo el rato. Pero, como siempre, la corrección política, el victimismo y la frivolidad mal entendida juegan en contra de este capricho absurdo de Michael Lannan y HBO. Un capricho que no ha logrado nada de lo que pretendía, si es que alguna vez pretendió algo más que ser un album de homo-estampitas cuquis.

 

La opinión de Alberto Rey, en nómina de Unidad Editorial, sobre Looking, imaginaba que no iba a ser un elogio hacia HBO. Este señor no podrá morder la mano que le da de comer, y se podía dedicar a hacer alabanzas a las diferentes publicaciones de su grupo, como 13 tv, o incluso a los de esos grupos afines a ellos. Imagino que oír el rosario en su grupo mediático o amanecer viendo en cada quiosco las bondades del Real Madrid en su diario Marca, son más de su agrado.

looking-hbo-series-tv-homosexualidad-gays

Señor mío, yo quiero llegar a mi casa y ver álbumes de homo-estampitas cursis. Imagino que el término estampita le suena más de la Semana Santa que a mí. Trabajo en una unidad de críticos, donde se muere gente, donde se les dan día de vida o donde salen amputados o parapléjicos. Descargo adrenalina varias veces al día. Cada vez que administro un fármaco, compruebo lo frágiles que somos. Un mililitro de equivocación podría ser irreversible. Veo a la gente llorar, reír, enfadarse o no comprender. Veo la miseria, la desgracia y lo divino del ser humano. Así que cuando llego a mi casa, no me apetece violencia, ni ficción extrema, ni asesinatos. La carne ya la he olido. Me gusta llegar y ver Patrick ansioso al descubrir que se ha mudado con su pareja y que usa Grindr. Sonrío cuando veo el culo de Russel Tovey. Y con eso me vale. No quiero pensar. Necesito distraerme viendo gente simple como yo. Con sus preocupaciones, con sus miedos por tener un novio con VIH y que le salpique semen en el ojo. Por verlos borrachos en una fiesta. Sobre  las críticas de cosificación a la mujer, bien se las podría hacer usted a los medios que le pagan la nómina. Y ponga de manifiesto lo que le hace a usted soltar adrenalina. Dejesé llevar. Sea creativo y no cursi como esas series tan vulgares que a usted le desagradan.

Me gustaba Looking. Y criticas como la de este señor, hacen que la defienda aún más.

Reciba un saludo de una homo-estampita cursi.


Sobre el autor

Candy Pus

Me ponga una de bravas y dos cañas