Beck abraza el pop

La figura de Beck me fascina. Lo hace como personaje y como músico. Debe ser uno de los tíos que mejor cae en la industria musical. Y en la línea de los más grandes, se reinventa a cada disco, toca todos los instrumentos y su carrera está llena de grandes aciertos, reconocimiento, venta y premios.  Además, para lo que es habitual en el mundo de la música,  es una persona cabal, centrada e inteligente. Reconozco que fui de los que pensó que se quedaría en Odelay, con esa cara  de palurdo que ha acertado de chiripa. Pero me equivocaba. Beck ha conseguido que ningún disco se parezca al anterior y que su base de fans no le abandone nunca, esperando la sorpresa de lo que vendrá después.

Colors da la impresión de que Beck quería hacer un disco enteramente pop, bailable, luminoso y optimista con  esa manera suya de reciclar lo viejo y hacerlo nuevo. Pese a que el trabajo tiene su propia personalidad, algún aire a los Beach Boys y sus armonías vocales, guitarrazos a lo Blur y hasta de la ELO se escapa por las costuras. Y esto es tan temazo…

El caso es que lo ha conseguido. Y sin dejar de ser él.  Están sus canciones de estructura rota, están sus atrevimientos musicales, está su gran capacidad vocal (ya es hora reconocerlo como uno de los mejores cantantes de su generación) y una producción llena de mil detalles que se van destapando a cada escucha. A pesar de todas las canciones adelantadas, a Colors hay que darle escuchas por entero para darse cuenta de las virtudes que atesora. Es posible que sus fans de siempre se queden con cara de apio, pero habrá que pasar de ellos, porque si te descuidas, a la quinta escucha, tendrás la impresión que es uno de los mejores discos del año. Un disco de los que se disfruta y da gusto escuchar. Así debería ser el pop siempre.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.