Pillion ¿otra manera de amar?

Cuantos gayers habrán acudido como moscas a la miel que han entregado Alexander Skarsgård, el tremendo vampirazo de True Blood (que ha ganado muchísimo con los años) y Jake Shears, el cantante putón de Scissor Sisters haciendo marranadas bastante explicitas, aparte de ver a Harry Melling, -el primo abusón en la saga de la infausta terfa cuyo nombre me niego a mencionar- como objeto pasivo en esta película.

Casting Alexander Skarsgard as Eric was elite. Just look at this man, that magnetic presence says it all. : r/TrueBlood

Pero ¿Qué efecto habrá causado algo asi, al margen de alimentar los morbos de muchos? ¿La comunidad se encuentra sacudida por el fenómeno Pillion? Puede ser, pues he hablado con varias personas que han visto la película y casi todas coincidimos en una cosa: nos hemos quedado pensativas.

Pllion narra la relación que se establece entre dos personas totalmente antagónicas: Por un lado, un tipo de edad indeterminada, con una vida sencilla y podríamos decir sin mucha sustancia, sin ningún tipo de encanto aparente y una escasa experiencia afectiva. Por otro, un malote motero con un físico para desmayar, claramente más mayor y absolutamente deseable para ciertos estándares, que derrama testosterona por donde pisa. El caso es que se encuentran por casualidad en un bar, surge una atracción, hay sexo exprés, y da comienzo una relación BDSM sin más preámbulos.

Creo que es la primera vez que se presenta esta manera de vivir las relaciones personales de una modo tan directo y gráfico, cosa que siempre llama la atención porque se ha especulado y, sobre todo, frivolizado mucho con la cultura BDSM, como suele suceder entre quien no busca o directamente pasa de informarse sobre ello, reduciéndolo todo a una estética muy determinada.

Haré una pequeña introducción para profanos ¿Qué significa BDSM? Son las siglas de cuatro palabras inglesas para definir una conducta sexual y que, además, tienen cierto parecido a las equivalentes en español: Bondage (ataduras). Domination. Submission-Slavery-Sadism. Masochism. Y no se limita a las prácticas sexuales más o menos frecuentes, sino que se puede extender hasta un modo de vida.

Pero vamos a los estereotipos.  La película da por sentado que la persona que desea ser dominada es pusilánime, débil o triste, razón por la que busca quien gobierne cada aspecto de su vida.  Tambien sucede con la otra parte: el dominante ha de ser fuerte, seguro y convencido de una superioridad innata.  Es sin duda la visión superficial que se muestra más allá de los patrones estéticos que todos más o menos conocemos, pero no es una regla exacta.

El BDSM se basa en un acuerdo, en una serie de premisas a cumplir por las partes integrantes de la relación (no tiene por qué limitarse a dos personas) Deben ser claras y concisas para establecer los límites que nunca se deben superar. Pero sucede que el pacto entre los protagonistas es tácito e inconcreto: apenas se dirigen la palabra, quedando reducidos sus diálogos a poco más que órdenes y acatamientos silenciosos.  El guionista no quiso hacer mucha referencia al acuerdo en si, aunque se puede comprender que aligeren el contenido para dejar más espacio a las sensaciones y efectos visuales.

En esta película, el sumiso se sumerge completamente en el orbe del dominante, no solo pasa a vivir en su casa, sino que accede a todo su entorno: costumbres, relaciones, estética, etc. universo donde el dominante ejerce y aplica su voluntad.  Pero como las cosas no estaban del todo claras entre ellos, se produce un acontecimiento que dispara los verdaderos sentimientos y disuelve la relación de manera casi instantánea.

Salen a flote miedos e inseguridades que descolocan los papeles y deja patente que nada es realmente lo que parece, pues los roles de poder no son inamovibles y los sentimientos no se pueden dominar. Por eso comentaba al principio que da mucho que pensar. ¿Es amor, erotismo del poder o qué? ¿El amor mata al poder o es al contrario? ¿Es posible ejercer poder desde el amor o se trata solo del placer que genera?

No voy a decir mas, bastante he desvelado. Os dejo el trailer y un SI, recomiendo esta película.

 

4 comentarios en “Pillion ¿otra manera de amar?”

  1. Lo de Pillion es un recordatorio de que amar no siempre es llevar el volante, sino saber ir de paquete sin que te pegue el viento del pánico.

    Al final, confiar es soltar el control y aceptar que el otro puede llevarte a un sitio mejor o estamparse contigo, pero que el viaje solo vale la pena si vas pegado a su espalda. Una visión del amor que es puro riesgo y nada de postureo.

  2. El amor es siempre una actividad de riesgo porque hay muy pocas posibilidades de que salga bien y muchas de que todo se vaya a tomar culopor.
    En esa película se va todo donde he dicho antes cuando irrumpe el amor.

  3. Veo que también estáis pensativas. Eso es bueno porque indica que hay cerebro más allá del tejido cavernoso.
    Prosigan, si tienen la bondad.
    ❤️

  4. Te agradezco mucho que te hayas animado a comentar «Pillion» porque, sin ser una peli que me obsesione como para escribir un ensayo sesudo a lo Bestia de X-men, tiene su cosica… aunque no he conseguido encontrársela, sea dicho.

    Supe de ella hace unos dos o tres meses, estaba promocionada en los cines Renoir, e iba con un ex reciclado en viejo amigo (hay que aprender de las lesbis). El amigo y yo estábamos más interesados en la peli de al lado, «el agente secreto», y razones no nos faltaban. Luego volví a oír de la película a través de una pareja que la tenía en streaming y sospechaban de que su servicio había «censurado» partes. Ni tanto ni tan calvo.

    La proyección en la Berlinale del año pasado fue recibida con una gran ovación ¿?, pero a nadie se le escapa que fue una versión «autocensurada», que eliminaba primeros plano (y segundos, y toda alusión) al miembro de Ray (la versión «uncensored» nos hace sospechar que no es la polla real de Aleksander, qué va a tener ese hombre un príncipe Alberto de 6mm, eso es un doble de polla, ni en tus sueños húmedos, cariño)

    La película ha recibido críticas dispares. Unos alaban su atrevimiento, su exploración de los límites. Otros no ven claro consentimiento alguno, ven más bien una pendiente resbaladiza por donde nos deslizamos de la cultura BDSM al abuso y otros ven a los personajes planos, muy planos.

    Como me dicen unos buenos amigos, «ve a las fuentes». La fuente en este caso es una novela llamada «Box-Hill». Editorial temas de hoy la publicó hace 7 años, está agotadísima (toca descarga, chicas). La novela narra la relación entre Collin y Ray en el Reino Unido de los 70. Pero claro, el Collin de la novela es un pipiolín de 18 años recién cumplidos que empieza a vivir y Ray es un macho alfa de los de verdad (de los que no salen en internet porque no necesitan la aprobación externa para validarse). Por lo que llevo leído la película se parece a la novela lo que un huevo a una castaña, por lo que debéis sospechar una adaptación «a lo Almodóvar». Más o menos llevo la mitad y el catálogo BSDM de la peli no aparece. Sigue siendo una relación de poder que Collin adora, porque la explora, la tantea y bebe los vientos por Ray (spoiler: la relación acaba, pero no de la manera churrera que aparece en la peli). El escritor (hay una noticia en The Guardian que lo explica) intentó mantenerse fuera de la adaptación una vez cedió los derechos. Valora bien que se trasladara a la actualidad y ve un poco raro que Collin ahora sea un treintañero (aunque muchos valoramos esa sensación de «aislamiento» o «pez fuera del agua» que es el planteamiento del personaje).

    Vamos a lo importante ¿Es representativa del BDSM? Lo que una cresta a un punki (es decir, sólo el aspecto). Ahora bien ¿Un punki es sólo una cresta? Pues no, obviamente. La cultura BDSM y la kinky en general es mucho más rica que la apariencia de la película. Y por mí como si Jake Shears se mete una escoba por el culo. Hay límites, siempre, siempre explícitos. No es solo fetichismo cuando hay relaciones en danza. Es lo diver, mientras en lo «normativo» muchos consentimientos son «tácitos» o interesadamente ni se cuentan, en el BDSM hay que ser muy «animal de acequia» para plantearlo o acatarlos sin haberlo hablado antes.

    Apartada esa polémica ya sólo queda hablar de la peli. Veo muchos mensajes, pero no veo nada como «temática principal» ¿debería haberlo? (buena pregunta). La relación de Collin y Ray puede entenderse como una comedia romántica al uso pasada por un filtro kinky. Lo cual es una manera muy sarcástica de reírse de las relaciones de hoy en día. Es una especie de » ‘Heartstopper’ meets ‘Please, baby, please’ meets ‘Call me by your name’ «. Se ha criticado la unidimensionalidad de los personajes. Yo creo que ambos actores han hecho un trabajazo con los ingredientes que les han dado (que me temo eran bastante limitados). Por un lado Collin resulta no sólo creíble, sino un amor de persona (cuando en condiciones reales ese tipo de persona a los 30 te parece ilusorio o le espetarías más bien «cari, sal más a la calle»). El personaje de Ray tiene un trasfondo que ni se molestan en abordar (esa alianza que cuelga de su cuello remite a una relación anterior significativa) y posiblemente sea el personaje que sale peor parado del duelo. Los padres de Collin no tienen que ver mucho con la novela. En la novela el padre «no podía con la vida» y prácticamente entrega a su hijo a Ray para descomplicarse. En la película es más bien bonachón, permisivo y tira más al padre ‘a favor de’ de «Los domingos». La presencia de la madre en la novela es testimonial cuando no circunstancial, pero en la película tiene un poquito más de mordiente, ya que el tema de su enfermedad debe ser más evidente en un Collin de 30 años que en uno de 18. Pero la escena de la comida es una auténtico duelo entre un Sire y una Dómina. Y con ello nos devuelve al sadismo de nuestra infancia y da contexto a rol de Collin. Simplemente Collin busca en Ray aquello que le es familiar y es el rol de sumiso.

    Collin me duele mucho. Collin comete el error básico de «La Bella y la Bestia»: buscar amor en alguien que no lo puede dar y confiar que «al final, si sigo a su lado, si insisto, si trabajo por los dos, él se dará cuenta y cambiará». No es un conflicto BDSM, es una vieja cantinela de las relaciones: no puedes cambiar a nadie, no tienes ese poder. No es tu problema ni responsabilidad, y si no te valoran, vete. Collin es quien plantea llevar la relación a terrenos más sentimentales (que por conveniencia Ray ignoraba) es Collin quien plantea el día libre, el compartir cama más tiempo, es el pobre de Collin el que monta los berrinches (de verdad, quedar siempre como la loca, qué cruz) para hacer que avance la relación. Una relación no es así, eso una red flag evidente de que ahí no hay amor ni lo esperes. Collin no acepta los términos de la relación, transige con ellos porque espera obtener algo de lo que no se ha hablado en la película (expectativas). Él buscaba cariño, no un amo (esa soledad que vive incluso en su familia). Y tiene que darse cuenta de esa falacia. Por mucho que le gusten que le den caña, que también.

    Y Ray me es dolorosamente familiar. Es un esquizoide de manual, como mi padre QEPD. He buscado a varios Ray en mi vida, porque la cabra tira al monte, y no, no cambian de adultos. Buscamos lo familiar, aunque sea malo para nosotros. Y Ray no es malo en sí. Quizás en algún momento de su vida sí sintió, pero ahora se lo niega, y al hacer eso se lo niega a los demás. Digamos que su rango emocional es bastante limitado. Y eso tiene ventajas como que dejas de sentir tanto dolor, pero también dejas de sentir lo bueno de la vida. En cuanto a las relaciones, las mata antes de nacer.

    Para terminar, tres momentazos de la peli:

    1- La escena de la lucha a solas mientras suena «I think we’re alone now» de Tiffany, mariquitusi total pero con un subtexto muy importante. Cuando estamos solos, los límites los decidimos nosotros. Aquí sí se habla de consentimiento, pero muy metafórico.

    2- La escena de la olla. ¿Has llegado a sentir tanto dolor interior que has buscado callarlo con un dolor físico? Se llama comportamiento autolesivo y es más frecuente de lo que imaginas.

    3- El flashback final del coche y la moto es un homenaje involuntario a «Call me by your name»; no era la intención, pero así se ha quedado. Al final a Collin le pasa lo que nos pasa a todos, una vez que se acaba la historia decidimos conscientemente qué nos quedamos de la relación y qué no. Collin se ve muy bien como sumiso y sabe cuáles son sus puntos fuertes, pero ahora sabe cuáles son los límites que debe exigir a su amo. Nunca mais.
    Un saludo.

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