Orgullo ancestral (Vol. II): otras 4 series históricas que las plataformas de streaming aún no se han atrevido a producir

La última vez que nos pusimos nostálgicos con la historia queer acabamos descubriendo que, si las plataformas de streaming hicieran bien su trabajo, podríamos pasarnos años viendo series inspiradas en personajes LGTBI reales. Y no, no estamos hablando de inventarse tramas modernas con vestuario antiguo: hablamos de historias auténticas, con más drama, pasión y escándalo que muchos guiones actuales.

Porque sí: el colectivo siempre ha estado ahí. En monasterios, en palacios, en trincheras… y también en los márgenes de los libros de historia que durante siglos prefirieron mirar hacia otro lado.

En la primera entrega hablamos de Safo, Catalina de Erauso, Federico García Lorca y los tiranicidas Harmodio y Aristogitón. Cuatro historias fascinantes que ya merecerían su propio maratón televisivo.

Pero la historia queer está llena de personajes que parecen escritos por un guionista con demasiada imaginación… y sin embargo existieron.

Así que abrimos nuevas propuestas para esta plataforma imaginaria.

Palomitas listas. Historia preparada. Orgullo ancestral activado.

  1. Antínoo: el amante que se convirtió en dios

Imagina ser el emperador más poderoso del planeta conocido… y enamorarte perdidamente de un joven de provincia.

Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Adriano, emperador de Roma en el siglo II. Durante uno de sus viajes por las provincias del imperio conoció a Antínoo, un joven de Bitinia cuya belleza pronto se convirtió en legendaria.

Antínoo pasó a formar parte del círculo íntimo del emperador. Viajaron juntos por todo el imperio: Grecia, Asia Menor, Egipto… siempre acompañados por el séquito imperial, pero unidos por una relación que muchos cronistas contemporáneos dejaron entrever con bastante claridad.

Y entonces ocurrió la tragedia.

En el año 130 d.C., durante un viaje por Egipto, Antínoo murió misteriosamente en el río Nilo. Nunca se aclaró del todo qué sucedió. ¿Accidente? ¿Sacrificio ritual? ¿Suicidio?

Lo que vino después fue aún más extraordinario.

Adriano, devastado, hizo algo prácticamente inaudito: deificó a Antínoo. Ordenó erigir templos, estatuas y ciudades en su honor por todo el imperio. Su rostro se convirtió en una de las imágenes más reproducidas del mundo romano.

Durante décadas existió un auténtico culto religioso dedicado a él.

Pocas historias de amor han dejado un rastro tan monumental. Literalmente.

 

  1. Julie d’Aubigny: espadachina, diva de la ópera y escándalo nacional

Si alguien dijera que este personaje es inventado para una serie de aventuras probablemente le creeríamos.

Pero no.

Julie d’Aubigny, conocida como La Maupin, existió realmente en la Francia del siglo XVII… y su vida fue un auténtico festival de caos, talento y desafío social.

Julie era cantante de ópera en París, pero también era una espadachina extraordinaria. Aprendió esgrima de joven y se volvió famosa por batirse en duelo con hombres que cuestionaban su honor o su comportamiento.

Y su comportamiento era, digamos, memorable.

Julie vestía a menudo con ropa masculina, se movía con libertad por los ambientes más turbulentos de París y seducía tanto a hombres como a mujeres con bastante poca discreción.

Uno de los episodios más célebres ocurrió cuando se enamoró de una joven noble que fue enviada a un convento para separarlas. Julie decidió rescatarla… incendiando el convento y escapando con ella.

Sí. Así, sin medias tintas.

Más tarde acabaría cantando en la Ópera de París, protagonizando escándalos amorosos y batiéndose en duelo con varios nobles en una misma noche.

Si algún día alguien produce esta serie, por favor que mantenga el nivel de drama. La historia real ya lo hace sola.

 

  1. Cristina de Suecia: la reina que se negó a obedecer las reglas

Reinar en el siglo XVII implicaba seguir un guion muy claro: casarse, producir herederos y mantener el equilibrio político del reino.

Cristina de Suecia decidió que ese guion no le interesaba lo más mínimo.

Educada como heredera al trono tras la muerte de su padre, Cristina creció rodeada de intelectuales, artistas y filósofos. Tenía una mente brillante y una personalidad poco dada a aceptar lo que se esperaba de ella.

No quería casarse.
No quería convertirse en la figura decorativa de un matrimonio dinástico.
Y tampoco tenía demasiado interés en comportarse según los rígidos códigos de género de la corte europea.

Prefería vestir con ropa masculina, debatir filosofía durante horas y rodearse de pensadores como René Descartes, a quien invitó a su corte.

Las presiones políticas para que se casara fueron constantes. La solución de Cristina fue radical: abdicar del trono.

Renunció a la corona, abandonó Suecia y comenzó una vida itinerante por Europa donde pudo vivir con una libertad poco común para alguien de su época.

A veces la historia recuerda a Cristina como una reina excéntrica.

Otros prefieren verla como algo mucho más interesante:
una mujer que decidió que su identidad no iba a definirse por las expectativas de los demás.

 

  1. Leonardo da Vinci: el genio rodeado de silencios

Hay pocas figuras históricas tan envueltas en misterio como Leonardo da Vinci.

Artista, ingeniero, inventor, anatomista, escenógrafo, diseñador de máquinas imposibles… Leonardo parecía tener más curiosidad que horas en el día.

Pero su vida personal también dejó huellas intrigantes.

En 1476 fue acusado en Florencia de sodomía, un delito grave en la época. El caso fue finalmente archivado por falta de pruebas, pero el episodio muestra que los rumores sobre su vida privada ya circulaban entre sus contemporáneos.

A lo largo de su vida Leonardo estuvo rodeado de jóvenes aprendices y asistentes, algunos de los cuales permanecieron a su lado durante décadas. El más famoso fue Gian Giacomo Caprotti, conocido como Salaì, cuya relación con el artista ha sido objeto de debate durante siglos.

Leonardo nunca se casó ni dejó descendencia. Tampoco escribió abiertamente sobre su vida íntima.

Pero entre los silencios, las acusaciones, los retratos y las miradas que dejó plasmadas en sus obras, la figura de Leonardo sigue despertando preguntas fascinantes.

Tal vez porque algunos de los mayores genios de la historia también fueron expertos en esconder partes de sí mismos en pleno centro de sus creaciones.

Y tú… ¿qué serie verías primero?

La historia está llena de personajes queer que rara vez aparecen en los manuales escolares. No porque no existieran, sino porque durante siglos fue más cómodo no hablar demasiado de ellos.

Pero cuando uno empieza a escarbar, descubre emperadores que convierten a sus amantes en dioses, divas de ópera que incendian conventos por amor, reinas que renuncian a su trono para ser libres y genios del Renacimiento rodeados de misterios.

Historias que no necesitan ser reinventadas.

Solo contadas.

Y quién sabe… quizá algún día las plataformas de streaming se animen a producir esta segunda temporada.

Mientras tanto, la historia sigue ahí, esperando a que alguien le quite un poco el polvo… y deje que el orgullo ancestral vuelva a brillar. ✨

1 comentario en “Orgullo ancestral (Vol. II): otras 4 series históricas que las plataformas de streaming aún no se han atrevido a producir”

  1. Maravilla todo.
    Para la siguiente entrega yo quiero saber cosas de Alejandro Magno y Bagoas, de Enrique IV y Beltrán de la cueva o Al-Hakam II y su harén masculino…
    Expectante me hallo.

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