«La suerte» es que se haya hecho esta serie

Pese a las buenas críticas, cuando leí la sinopsis de «La suerte: una serie de casualides», se me quitaron las ganas. Un taxista que se cruza con un torero y les pasan cosas es un inicio de argumento que da auténtico perezón porque hay que reconocer que somos muchos los que tenemos prejuicios infinitos hacia todo lo que venga del mundo de la tauramaquia. Lo que pasa es que de chiripa, en casa de un amigo, dijo de poner el primer capítulo (media hora que se pasa volando) y tuve que meterme los prejuicios por el orto cuando ya en mi casa decidí verla entera y flipé.

 

 

Culpa mía por no fiarme de Paco Plaza, uno de los que ha levando el proyecto y cuya carrera debería ser un aval porque está repleta de aciertos, buen oficio y calidad. Hay tantas virtudes que habría que enumerarlas y es justo lo que voy a hacer.

1. EL PUNTO DE VISTA 

El gran acierto de la serie es situar al espectador en la misma posición que un taxista joven que a la vez estudia para las oposiciones de Abogados del Estado. El protagonista no tiene ni puta idea del mundo del toro, desconoce tradiciones, supersticiones o el enrevesado universo estético y emocional que lo rodea. Se convierte en los ojos y la estupefacción del espectador y de su mano recorreremos ambientes, situaciones y códigos que para alguien ajeno resultarán de lo más marciano. El papel lo interpreta Ricardo Gómez, que para mi sorpresa está teniendo un gran progresión como actor, pero de rodillas te lo pido, Ricardo; ve a un LOGOPEDA. Todo tu talento queda enmascarado porque hay ocasiones en las que no se te entiende una mierda y es un auténtica pena que lleves tan flojito el tema de vocalizar.

 

 

2. ÓSCAR JAENADA

El papelón que hace Óscar Jaenada no creo que sorprenda a nadie, pero es que hay que señalarlo una vez más: qué grandísimo actor es. Su presencia, el rastro mítico que deja a su paso, sus maneras, el físico, unas expresiones inescrutables, los fraseos y el magnetismo que traspasa la pantalla. Verlo es un auténtico festival y me da pena que no haya sido más reconocido en premios de series porque rozar el histrionismo pero no tocarlo nunca tiene muchísimo mérito. La serie es de sobresaliente porque Jaenada hace creíble el papel y todo funciona gracias a su enorme actuación que no podría haber hecho ningún otro.

 

 

 

3. BERLANGA QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

Hay muchos momentos en la serie que podrían definirse como berlanguianos, sobre todo cuando la trama se abre a la cuadrilla del torero, personajes tan disparatados y locos que justican que exista esta serie. Brillan en escenas corales que supuran surrealismo y están repletas de diálogos ingeniosos, vibrantes y frescos. Lo dicho; puro Berlanga.

 

 

4. LA CALIDAD

La factura de esta producción es impecable. Se puede ver en Disney+ , una plataforma que tras el pelotazo con Balenciaga demuestran una vez su apuesta por la excelencia en cuanto a series españolas. No escatiman presupuesto ni medios técnicos y se nota, vaya si se nota. Hay escenas que son auténticas obras de arte y se agradece muchisimo que hayan cuidado tanto el acabado formal porque la serie no se ve: se disfruta.

 

 

5. NO SE PODRÍA HABER HECHO EN OTRO PAÍS

Y no solo hablo de evidente en cuanto a los personajes o la temática. Es que el recorrido por algunas de las fiestas, ferias y ciudades más típicas y tópicas de la piel de toro se convierte en otro hallazgo al que le saben sacar todo el jugo y consiguen entretener, divertir y que cada capítulo tenga su propia personalidad.

 

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