Seis abejas sin reina

Resulta que hay películas que no optan a ningún premio, que pasan desapercibidas, que son casi invisibles, que pocos le hacen caso; que pueden tener mucho cine dentro, o ganas de hacer bien las cosas. De reflejar un sistema, unas gentes y un devenir del tiempo y de lo cotidiano que puede ser reflejo de algo importante, necesario y que, susceptiblemente, puede convertirse en imágenes, letras, cine, teatro, libros o, simplemente, en un discurso que merezca la pena.

Tal es el caso de la película “Enjambre”. Película que traslada la obra teatral del mismo nombre de Kepa Arresti.  Dirigida el pasado año por la guipuzcoana Mireia Gabilondo, con una carrera teatral que comenzó en 1987 y que, en su segundo largometraje como realizadora, ha dirigido a seis esforzadas actrices, encerrándolas en una casa rural (con la excusa de celebrar una despedida de soltera), para satirizar y trasladar, con humor negro, los vaivenes de su pasado y presente; con un ritmo tan ágil como, a veces, muy divertido y, sobre todo, mordaz.

Bien es cierto que a la directora se le va el pincel un par de veces (no muchas) cuando quiere ironizar sobre consecuencias de estas circunstancias con un humor demasiado blando. Y hay varios momentos donde el guion se sale por las cuentas de lo banal, y podía haber sido mucho más cáustico. Pero lo punzante de su propuesta salva estas situaciones; sobre todo por la (aunque excesiva en muchos momentos) excelente actuación de una espléndida Aitiziber Garmendia.

El incisivo, lacerante, pensamiento sobre la amistad de unas mujeres que han arrastrado sus secretos a lo largo de sus vidas, sale a la luz en guiños al Buñuel más ligero de “El ángel exterminador”; así como a un Polanski descarado, además que un divertido homenaje al “Resplandor” de Kubrick. Y todo se le perdona a la directora. Sólo hay que dejarse de prejuicios.

A veces, incluso, se les nota a las actrices un poco forzadas en sus diálogos, demasiado rápidos y donde la cámara se dispara de un personaje a otro. Tampoco importa demasiado. También lo perdonamos.

Todo ello para pasar una hora y media muy de agradecer, que es de lo que se trata. Busquen la película y, si la encuentran en alguna plataforma (Filmin la tiene en su catálogo…), déjense llevar y pasen un buen rato. Puede que sea una película feminista. O no. Puede que sólo refleje el punto de vista de cierto tipo de mujeres; de cierta clase social. O no. Pueden ser muchas de esas intenciones. Puede ser eso y otras muchas cosas más. Lo que casa uno quiera. Pero también es cierto que la película es la constatación de que hay, en nuestro país, mujeres que saben hacer muy bien su trabajo. Y desde hace mucho tiempo. Aquí un detalle de esto, que merece su tiempo. Igual que lo han merecido los premios a las películas “Las niñas”, que poseía la mejor dirección de actores del año. O la muy meritoria “La boda de Rosa”, que tiene mucho más mensaje dentro de lo que de liviana parece; además de atesorar un grupo de actores fenomenales.  Y, para ello, no hace falta buscar a la abeja reina. Ni mucho menos al abejorro rey.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.