Tomamos café con Bob Pop y nos dijo «En este país hemos convertido en icono pop a gente que nos habría fusilado»

 

Es jueves por la tarde, víspera del gran puente de diciembre en el centro más rabioso de Madrid. Voy esquivando gente que deambula alienada bajo pelucas, sombreros y otros chismes de los que se venden en la Plaza Mayor mientras trato de llegar a casa de Roberto Enríquez, más conocido como Bob Pop, quien ha sido tan amable de sacar un hueco en su endiablada agenda y, además, recibirnos en su hogar: una castiza buhardilla muy bonita y muy madrileña.

Me recibe con un par de besos, de fondo suena jazz relajado. Prepara un par de cafés para acompañar unas chucherías que he llevado para endulzar el trance. Mientras organizamos la entrevista me doy cuenta de que no hace falta suavizar nada porque mi anfitrión es una persona completamente asequible, de trato directo y sonrisa franca.

Tomamos asiento y comenzamos.

En primer lugar, tu nombre público es Bob pero ¿cómo prefieres que te llamemos? ¿Roberto, Bob, Rober?….

Como quieras. Bob está bien: es más corto.

Pues buenas tardes Bob.

Buenas tardes Doctor. [risas]

Muchas gracias por recibirnos en tu casa y por dedicarnos este ratito, somos conscientes de que tu tiempo vale mucho.

Buehhhh…

Sí, que no paras de hacer cosas.

Es verdad, pero muchas las hago como esta porque me apetece. Realmente no pongo mi tiempo en venta.

Aunque nos has dado mil detalles sobre ti ¿Quién eres, Bob? Háblanos un poco de tu persona.

Yo creo que soy, sobre todo, alguien que lee y escribe. Yo vengo de pasármelo bien, observo -porque me divierte mucho- para entender el mundo y a los demás, tengo la suerte de que me pagan por contar lo que pienso y, además, a la gente le interesa. Así que creo que soy, sobre todo, un afortunado y un privilegiado.

¿Cómo llegaste a los medios de comunicación y, en concreto, al lugar donde te encuentras ahora?

Pues mira, llegué a través de los blogs. Yo abrí un blog a finales de 1999 o a principios del 2000, cuando nació Blogger, que se llamaba Qué trabajos nos manda el señor y éramos cuatro blogueros: Ignacio Escolar y no sé cuántos más y, en una de estas, Arsenio Escolar, que era el director del diario 20 Minutos -el padre de Ignacio- decidió empezar a publicar blogs en la versión digital del periódico y yo estuve en esos primeros blogs. Además, en esas publicaciones es donde nació el nombre de Bob Pop porque me dijeron ¿de qué quieres escribir? Y yo empecé a tratar la cultura Pop y de ahí el nombre. Así llegué a los medios y, a partir de ahí, una cosa me fue llevando a la otra.

Empezaste en TV hace unos 10 años, pero tu salto definitivo ha sido en Late Motiv. Hasta ese momento tu imagen no era muy conocida ¿Cómo ha impactado esto en tu vida?

Para bien solo. La gente que me conoce, que me ve y le gusto se acerca muy cariñosa para decírmelo. La gente que me ve y no le gusto no me dice nada y la que no me conoce pues tampoco, claro. Todo lo que me ha dado esta proyección pública -que tampoco es tanta porque no estoy en abierto y no llego a millones de personas- es el afecto de la gente que ve mi trabajo y lo disfruta, que se acerca con un cariño y un respeto enormes y a mi, además, me da mucho subidón.

¿Cómo un baño de masas?

No, más que eso es pensarjoer, qué guay trabajar para gente tan maravillosa. De repente un chaval joven, una señora mayor o una pareja de chicos que se acercan y te dicen hostia, me gusta mucho lo que haces”. Y no solo es que te llenen el ego sino, sobre todo, saber que lo que cuentas sirve para algo y que tu clientela -por decirlo de algún modo- mola mucho, que es gente que responde muy bien. O sea que no tengo ningún conflicto con la fama, que tampoco es una cosa como para no poder ir a los sitios.

Tus palabras resuenan como pedradas en el portón de un garaje y muchos (me incluyo) esperamos con interés tus intervenciones. ¿Te sientes presionado por la expectación que provocas?

Un poco, pero me ha presionado siempre. Yo estuve unos cinco o seis años escribiendo a diario en el periódico Público y no llegaba a disfrutar nunca de algo que saliera bien porque ya empezaba a pensar cómo mejorar eso para lo siguiente. Si, siento una responsabilidad porque asumo que es un trabajo que debe estar bien hecho porque hay que respetar a la gente que lo ve. Con lo cual sí: me genera presión, quiero acertar en lo que voy a contar; no me quito esa sensación del temor a equivocarme en el enfoque de las cosas, de no haber pensado bien algo. Es una presión pero como la que siente todo el mundo que pretende hacer bien su trabajo, supongo.

Me temo que eres un perfeccionista.

Soy perfeccionista pero intento que eso no me bloquee. Es más un acicate que una presión. Quizás me siento presionado por mi amor propio, quiero que guste y le interese a la gente.

 

Aparte de comunicar das espectáculo.

Lo intento porque es televisión.

Y no tienes pelos en la lengua: ahora que está mal visto decir maricón como otras tantas cosas.

No me siento coartado. De hecho no creo que pudiera trabajar si tuviera miedo a decir las cosas. No hay nada peor que eso. Además nadie pone reparos: ni Andreu (Buenafuente) ni la cadena, que da muchísima libertad.

Nos cambiamos de lugar porque Bob se dirige a su “rincón de fumar” junto a una ventana y una vela aromática. Se enciende un piti, bromeamos sobre lo del tabaco [Que España entera sepa que fumo ] y proseguimos.

¿Eres consciente de la relevancia que tienen tus reflexiones? No dejas I sin punto ni títere con cabeza

No sé si esto es mérito mío o por causa de una televisión donde no se dicen muchas cosas. Si todo el mundo dijera más cosas en la televisión, probablemente lo que yo cuento pasaría desapercibido.

Quizás el problema de los medios generalistas es que están sujetos a todo tipo de presiones que impiden comunicar muchas cosas.

Yo tengo la enorme suerte de trabajar con una persona como Andreu que nunca sabe lo que yo voy a decir.

O sea, que llegas al estudio con una idea que solo conoces tú. Qué maravilla.

Eso está muy bien, sí. Andreu es mi primer espectador y es a él a quien tienes que sorprender y entretener en primer lugar. Nosotros trabajamos en falso directo: se graba de corrido a las siete o siete y media de la tarde y se emite a las once de la noche. Bueno, no de seguido: se hacen algunas pausas para incluir la publicidad, y mientras, pues escuchamos a los músicos en directo, que son una maravilla. Cuando me toca hacer mi sección, una vez a la semana, yo llego, se lo cuento a Andreu y él siempre me pregunta “¿Tengo que saber algo?” y le respondo “Déjate llevar” y lo pasamos bien.

Te siguen muchas personas a través de las redes, pero también tienes muchos “odiadores” (me resisto a utilizar anglicismos si existe alternativa en castellano)
¿Te afecta que existan personas que expresen odio hacia ti abiertamente?

No lo sé porque, cuando alguien muestra cierta inquina, lo silencio. No me regocijo, nunca los respondo. No alimento a los trolls y solo me quedo con la gente bonita.

¿Alguna vez te han causado problemas?

No, la verdad es que no. A los trolls y similares ni siquiera los bloqueo, porque, si lo haces, es como si se pusieran una medalla. Entonces yo los silencio y se quedan ahí: gritando en el desierto.

Tu imagen es muy particular y transmite buen rollo pero, a pesar de tu desparpajo, se intuye un gran tímido parapetado tras esas gafas tan rotundas y la barba ¿me equivoco?

Las gafas me protegen del mundo, si. Las gafas me han servido de barrera desde pequeño. Podía haberme operado y tal pero no quise. Y no es que no vea nada sin las gafas como otras personas que las necesitan para todo, pero las uso.

¿Cuántas gafas tienes?

Antes tenía muchas. Bueno, tengo bastantes, pero ahora solo uso estas que llevo y las de leer, que yo ya soy una señora mayor que usa gafas para cerca. [risas]

No eres tan mayor, yo lo soy más que tú.

Bueno, sí, pero cuando llegas a cierta edad… [más risas] Ahora uso dos pares, pero tengo guardadas muchas más.

Debe ser complicado mantener el tipo en un programa con tanta audiencia y, eres muy directo con bastante corrección dentro de la mordacidad, pero notamos que te muerdes la lengua, que mides las palabras y, en cierto modo, te reprimes con algún esfuerzo. ¿Te contienes mucho?

Si, claro, porque siempre estoy buscando mi lugar. Esto funciona así: creas tu lenguaje y buscas el espacio que te corresponde. Es un aprendizaje y, desde que estoy trabajando con Andreu -siete años ya- él siempre me ha animado a buscar ese espacio y me ha dado muchísima confianza, pero yo sigo explorando. Además piensa que no es sólo el programa: estás con gente tan buena como Andreu. Y no solo él: Berto, Cimas, Coronas… Gente ante la que uno se siente un poco pequeño y encontrar el hueco ahí… Hay una contención porque hay una búsqueda y porque, además, es lo que te permite un espacio para pensar.

Observando tu evolución a lo largo de estos años, se puede decir que has ido “in crescendo”

Claro, porque he ganado comodidad y confianza, aparte de un espacio propio.

Además las cosas se han ido enturbiando mucho desde que empezaste.

Si, y además -por suerte- cada vez nos preocupan mas las cosas que suceden a nuestro alrededor. El puro entretenimiento ya no existe, todo lleva carne.

Tus primeras intervenciones giraban en torno a temas bastante mundanos al margen de lo acertado de tus análisis. Según ha ido agriándose el ambiente general, causado principalmente por las convulsiones políticas y la irrupción de tanto energúmeno con tribuna, has dado un cambio de rumbo que nosotros consideramos muy acertado y, por supuesto, necesario. De tus palabras hay algunas que aparecen en nuestras conversaciones de modo recurrente: Indicas que escogemos bien las luchas, pero mal los referentes.
¿Qué referentes podrías darnos con respecto a temas como el activismo LGTBIQ, el feminismo y el ecologismo?

Primero, yo no soy nadie para recomendar pero, para mí, es muy importante que la causa LGTBIQ no se quede solo en el discurso gay, lésbico, trans; sino que todo ello vaya acompañado y cruzado con el discurso de clase. A mí me parece que hablar de lo gay desde el privilegio de clase le quita muchísima fuerza, sobre todo porque ha sido un factor determinante para que mucha gente se “desclasara” principalmente para una generación como la nuestra. No puede bastar con esa búsqueda de la normalización, que nos llevó tanto tiempo, porque es una trampa. Hay que ir más allá y tener claro que somos parte de una lucha que, para mí, tiene mucho que ver con la lucha de clase -desde mi ideología- pero que también se puede hacer con lo LGTBIQ. Yo busco referentes de gente que tenga este discurso y no lo exprese sólo desde el privilegio. Y si habla desde la ventaja, como hago yo actualmente porque vivo en una buena situación, sea consciente de esa posición y la utilice para decir cosas que importan.

Te voy a poner en un compromiso, o no: hay bastante gente que no solo votaría sino que se afiliaría de cabeza a un partido que formases tu ¿Se te ha pasado por la cabeza o te han propuesto lanzarte al fango de la política?

No, nunca. Hablo de la política profesional porque yo siento que lo personal es político y yo hago política desde mi posición. Profesionalmente no, porque creo que tengo otras cosas que hacer y no me da tiempo para todo. La política es muy exigente y yo no creo que todos los políticos son iguales, creo que es un trabajo muy duro y no me lo puedo permitir por proyectos que tengo.

Ante la calamidad que estamos viviendo: criminales impunes, estafadores por doquier, la vergonzante horda verde venenoso…
¿Qué piensas que nos espera en un futuro cercano?

Yo soy bastante optimista, creo que nos espera el futuro que decidamos nosotros y no creo que seamos un mal país ni que estemos conformados como país por mala gente. Yo creo que cada vez hay una mayor preocupación por los demás, o al menos en el entorno en que yo conozco, que también vivo en una burbuja como todo el mundo. Pero no soy tan negativo como mucha gente es ahora mismo. Yo creo que hay esperanza, confío en un gobierno progresista y en unos años de lucha por los derechos sociales y por el bienestar de la mayoría. A mí me gustaría que esta legislatura fuese adelante y que no tuviésemos que esperar a otras elecciones para percibir, durante cuatro años, que todos tenemos voz.

Esa es la esperanza que tenemos muchos.

Bueno, vamos a relajar un poco el tono. ¿Qué música te gusta, Bob?

Pues mucha y muy variada, desde Bowie -que me encanta- Prince, Martirio, el Trap, el Flamenco…. Creo que no hay música que no me guste, clásica, contemporánea…. Escucho mucha, es muy importante para mí y ahora, con todo esto del Spotify, escucho cada vez cosas más diversas y todas me interesan y me gustan.

Eres muy ecléctico, así que supongo que estarás al tanto de la efervescencia musical que hay ahora mismo por todo el país, siempre fuera del llamado “mainstream” de las grandes compañías de los Bisbales y los Melendis, y que nos inunda de músicos buenísimos que se manejan en todos los palos.

A mí me gusta todo si es bueno, pero puede ser malo y hacerme gracia.

¿Vas a algún concierto?

Pues si las condiciones son buenas y me puedo sentar, pero cada vez es más difícil. Uno de los últimos fue el de Cristina Rosenvinge en la Joy donde pude estar sentado. Además depende de la accesibilidad. En Barcelona voy a muchos conciertos en la sala Barts porque me resulta muy cómoda. Me gusta mucho la música en directo y tengo el privilegio de contar con ella en el programa y eso me quita el mono de ese tipo de música.

Estás casado, escribes libros, blogueas, mantienes Twitter, haces radio, televisión y, pese a todo esto, recomiendas muchos libros en tu BobsultorioLiterario.
¿Cómo te da la vida para llegar a esa intensidad lectora?

Pues mira, entre semana no veo tele, series ni nada, solo hago el programa; así que todo el tiempo libre que tengo lo dedico a leer. Además también es mi responsabilidad porque, para hacer todas esas cosas que dices, me tengo que alimentar y así ofrecer algo bueno. Los libros me parecen la mejor manera de hacerlo y me divierte mucho leer.

¿Ves series de estas de plataforma?

Si, pero tengo esta cosa como muy contemporánea de que solo las veo los fines de semana que es cuando estoy con mi marido y las vemos juntos porque forma parte del juramento marital, que incluye ver series. El vive en Barcelona y yo vivo aquí y, los fines de semana, el viene o yo voy.

Dame alguna respuesta rápida, ¿qué te dicen estas palabras?

Las Spice Girls.
Me parecen muy divertidas. Yo creo que me pillaron ya mayor para eso de la fiebre y tal pero me parecen atómicas, y la película me parece buenísima.

Rocío Monasterio.
No tengo nada que decir.

Jorge Javier Vázquez.
Pueeesss…. Me genera mucha ternura, mucho interés y mucho respeto personal y profesional.

¿Le conoces?
Si, es un buen tipo.

Boris Yzaguirre.
Mmmm…. No le entiendo. Creo que es alguien que fue muy importante para visibilizar determinado tipo de hombre gay en cierta época pero en la peor televisión posible para hacer eso. Entonces, no lo sé. Para mí es una incógnita Boris.

Twitter.
Me parece un medio excelente pero sin dejar de ser otro medio más. No es la revelación de la verdad. A veces pienso que podría ser el experimento perfecto de la CIA cuando teníamos la pesadilla de que nos iban a leer la mente porque mucha gente ha enchufado su cerebro directamente a Twitter y todo lo que piensa lo tiene que escribir. Pero es un medio más y, en todos los medios, antes de escribir algo lo procesas. A mí me divierte mucho y no soy de los detractores de Twitter y cuando dicen “es que está lleno de gente tal»… A ver, yo es que, a esa gente, no la sigo y si la retuitea gente que yo sigo pues no le hago mucho caso. A mí me interesa mucho. No uso Facebook pero Twitter lo uso bastante. Cuando yo trabajaba en el periódico Publico y hacia crónica social de izquierdas -ya ves que cosa tan marciana- lo utilizaba un poco a modo de teletipo: me suscribía a sitios guay, iba siguiendo noticias, etc. Para mi sigue siendo una fuente de curiosidad, de descubrimiento y de creación. Es un canal mas para lo que yo hago. Si no fuera por trabajo no sé si usaría Twitter.

Pedro Sanchez.
También me desconcierta. Es un señor que, dependiendo con quien pacte, puede ser una cosa u otra y no sé si eso es ser un buen político. A lo mejor era eso….

Ptita Ridruejo.
Pues yo creo que era una señora muy facha a la que convertimos en un icono pop porque, una vez, se hizo una foto con Andy Warhol. Creo que no se lo merecía. En este país hemos convertido en icono pop a gente que nos habría fusilado.

Ortega Smith.
Tampoco tengo nada que decir.

Miguel Bosé.
¿Qué le ha pasado a Miguel Bosé? Es mi pregunta. Es una persona que ha jugado con muchas cosas y ha sido un artista con mucha curiosidad que, en su momento, tuvo los medios y contactos para hacer cosas muy interesantes. Pero si hubiera habido Glam en España, su icono hubiera sido Camilo Sesto, no Miguel Bosé. Jugó a otra cosa y le salió bien. También es la demostración de que la clase social y el privilegio importa mucho a la hora del éxito.

Bueno, todos sabemos que los que en su momento tuvieron cierto éxito en el artisteo de la época eran, en su mayoría, hijos de papá.
Si pero, en lugar de dedicarse a continuar como amos del cortijo montaron un grupo. Lo cual no me parece mal aunque sí es necesario que eso se cuente y que no nos vengan con que si quieres puedes. No: si quieres y tienes ayuda familiar, pues claro que puedes. Es como la mentira de los emprendedores.

Y, por último ¿Quieres que hablarnos de tu salud? ¿Cómo te encuentras?

Bien, con mis problemas de movilidad pero bien. Tengo un buen neurólogo, un fisioterapeuta fantástico y mucho cariño alrededor por lo que no me puedo quejar. He pasado un verano durísimo porque nos afecta mucho el calor, que te destruye. Pero ahora, con el frío, estoy mucho mejor. También esta enfermedad va por días: hay unos mejores y otros peores, no tiene una continuidad, no puedes prever como vas a estar al día siguiente. También tiene una cosa muy bonita, si la enfermedad puede tener algo bonito -que yo creo que no lo tiene- ni el dolor tiene nada bueno como dicen estas cosas católicas que me enervan, y esa cosa positiva es que te hace aprovechar mucho el día que tienes bueno y los días malos pues los remontas como puedes y, una vez más, dentro del privilegio: la empresa para la que trabajo me lo facilita todo, la gente que me rodea y la Sanidad Pública también.

Supongo que estar activo en todos los sentidos como que tira de ti para llevar mejor las cosas.

Si, claro, toda esta actividad me motiva, me fuerza a hacer cosas. También es cierto que soy muy estricto con mi agenda, necesito un día a la semana en el que no tenga nada que hacer porque sé que en ese día me recupero, leo, tomo fuerzas, etc. También tienes que tomar conciencia de que tu cuerpo se manifiesta como dueño de tus planes. Pues ¿qué le vamos a hacer? pero claro, ya tengo 48 años y no sé qué cosas se deben a la edad o a la enfermedad. Es decir: no sabría decir si son síntomas o achaques.

Pues hemos terminado, querido.

Pues ha sido un placer, espero no habértelo puesto difícil a la hora de editar.

Debo decir, para concluir, que ha sido una gratísima experiencia charlar con una persona tan clara y brillante como Roberto Enríquez, Bob Pop.

Gracias por esta entrevista que voy a calificar como áltamente nutritiva.


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de lista, que te vas a Diego de León......