¡Estás encerrada, no muerta en vida!

Si yo fuera millenial o boomer, que no lo soy, porque soy una señora, y las señoras no usamos zarandajas extranjeras, sino que nos llamamos con nombres de aquí, sería freelance. Pero como soy, lo dicho, una señora, pues me quedé en autónoma. Así que esto de la cuarentena me ha pillado en casita haciendo lo que siempre hago, quedarme en casita a trabajar, tan ricamente. En lo único que ha cambiado la cuarentena respecto a mi estilo de vida anterior es en que ahora las putivueltas al perro son de diez minutos, en vez de las buenas horas que nos pasábamos antes el perrín y yo por la calle, charlando con todo el mundo. Pues ahora, putivuelta, haz tus cosas y para casa, criatura.

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Así que, como señora concienciada que soy, dedico una parte de mi día al visillo, pero claro, en estos tiempos pues se ha convertido en cibervisillo (o cybervisillo, que las señoras no nos llamamos con nombres de aquí pero algunas estamos viajadas, que hemos ido a Baden Baden y a Torremolinos).

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Y en esta espiral de cibervisillo en el que estoy metida me estoy dando cuenta de varias cosas que tela marinera, y quiero aprovechar mi experiencia y formación de señora encerrada para daros un par de consejos.

  •    Vivís el encierro como si fuera un drama: he visto algunas que lo lleváis regular, tirando a apocalipsis. ¡Chica, qué intensidad! ¡Qué Stories de instagram contando todo lo que hacéis! Desde la que va marcando en la pared los días, como si estuviera secuestrada por el GRAPO, hasta la que hace vídeos en directo llorando mientras hace unas judías verdes al ajoarriero (que no me extraña que llore, no por el encierro, sino por esas judías que ni una puntica de jamón para darles color llevaban).via GIPHY
  • Que sí, que vale, que la hierba está más verde del otro lado de la carretera, pero coño, aprovecha que tienes tiempo ahora y riega un poco tu jardín, que lo tienes hecho unos zorros.
  • No os dais cuenta de lo privilegiados que somos: y digo somos, porque me incluyo. No nos damos cuenta de que tenemos acceso a internet, de que tenemos cuatro paredes y un techo encima de la cabeza, de que podemos ir al supermercado a comprar cualquier mandanga que se nos ocurra. Y sobre todo, no nos damos cuenta de que sabemos leer.
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  • Imagina esta cuarentena sin saber leer, sin poder ver películas en el sofá, sin acceso a un teléfono para videollamadas con la familia y amigos. Y sobre todo, imagina esta cuarentena sin poder agarrar un libro, un prospecto de un medicamento, un post de atrozconleche.
  • No veis más que lo malo, malo malo eres, y nada de lo bueno: aquí os voy a dar un par de ejemplos de las cosas buenas que he visto yo de la cuarentena, y me gustaría que me dejáseis vosotros alguno más en comentarios.
      • Hoy he ido a poner una lavadora, la de los viernes (ropa oscura y de color) y me he dado cuenta de que con esto de estar encerradas mi santo y yo no hemos llenado para poner una lavadora. Eso que me ahorro.

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    • Tengo la casa como los chorros del oro.
    • He descubierto el placer de charlar a grito pelao con las vecinas por el patio de luces, pero como somos todas señoras, lo hacemos con un martini de la mano y lo llamamos “aperitivo”.
  • Y por último, que no menos importante: no tenéis vergüenza: que tenéis la casa hecha unos zorros, pero no de ahora de no limpiar, sino de dejadas. Y para ilustrar este punto os dejo una reflexión de mi amigo Juambe Muñoz, que lo explica mucho mejor que yo.

 

¿De verdad vais a pasaros toda la cuarentena subiendo fotos de vuestras casas? ¿Sabíais que hay cuadrillas muy competentes que te acuchillan y barnizan un piso de 80 metros por menos de 600 pavos? ¿Y que en Blancolor, en rebajas, se pueden llegar a encontrar juegos de toallas de algodón 100% la mar de dignos por menos de 20 lauros? ¿Habéis probado alguna vez a abonar vuestras plantas con guano, moverles un poco la tierra, quitarles las hojas mustias que solo restan vigor? ¿Sabíais que entre Marie Kondo y el gran Lebowski puede llegar a existir una gama casi infinita de grises medios? ¿No os habéis planteado nunca que recoger muebles fifties de la basura podía tener un pase en 2012 pero que desde entonces un partido político ya ha capitalizado todo el descontento del 15-M en réditos electorales? ¿En pleno mes de agosto también aposentáis vuestras reales caganderas sobre esas tapicerías de skay, o tenéis la dignidad de colocarles un trapo encima primero? ¿Por qué motivo un individuo apila cajas y más cajas de leche detrás de la puerta de la cocina varios milenios después de la invención de la alacena? ¿No os da dolor de corazón caminar sobre esas alfombras lardosas con todas las tintorerías abiertas en pleno estado de alarma? ¿Sois conscientes de que la peña que le abre su casa a Bertín solo lo hace por una pasta indecente, o chupáis candados los días impares?

Y recordad, que a este bicho se le llama COVID-19 porque antes hubo un COVID-1; COVID-2 y así hasta el 19, con lo que mucho me temo que o se toman medidas o nos podemos encontrar con esto más de una vez. Así que vete pensando en todo lo que te hace bien (y todos los que te hacen bien) y atesóralos.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.