Hasta pronto abuelita

Chus Lampreave acaba de fallecer en Almería con 85 años.

Hace poco falleció mi abuela. Físicamente, porque llevaba loquita mucho tiempo. Esas enfermedades largas y terribles para los pacientes y sobre todo para las familias. Recuerdo que un día me confundió con uno de sus hermanos, y fue así como nos enteramos que mis bisabuelos, pobres de los de antes de la guerra, de los de verdad, que después fuimos todos pobres, tuvieron que llevar a cinco de sus hijos a casa del hermano de mi bisabuelo porque no podían alimentarlos a todos. Así, como si no quiere la cosa, los mayores se fueron a vivir a Irún. Ese día, el que me confundió, mi abuela se puso a llorar como no la había visto nunca. Con hipos, de alegría. Porque había vuelto su hermano favorito. Me agarró la cara y me dio cien besos. Si hubierais conocido a mi abuela sabríais que besaba poco, y que lloraba menos. “Las lágrimas se me acabaron en la guerra”, decía.

chus lampreave

Chus nació en 1930 así que fue una niña de posguerra. Tuvo la suerte de conocer muy pronto a Jaime de Armiñan, y poco a poco se fue haciendo un huequito en el cine español, con papeles películas tan pequeñas y tan poco importantes como “El Pisito”, “El Cochecito” o “El Verdugo”. Decía Iris Apfel, otra icónica ancianidad

I never felt pretty. I don’t feel pretty now. I’m not a pretty person. I don’t like pretty. So I don’t feel badly. And I think it worked out well, because I found that all the girls I know who got by on their looks, as time went on and they faded, they were nothing. And they were very disappointed. When you’re somebody like myself, in order to get around and be attractive, you have to develop something, you have to learn something, you have to do something. So you become a bit more interesting.

Para estar en la onda y ser atractivo tienes que desarrollar algo, aprender algo, hacer algo. Así te conviertes en algo interesante. Eso es lo que le pasó a Chus, que supo representar como nadie a esa vecina deslenguada, cotilla, tierna, a esa abuela descabezada y más moderna que todas las modernas juntas. Que nos ha puesto en la boca frases que repetiremos siempre. “¿Dónde has puesto los pimientos?” o “Que mala estoy de los remos” y el ya famoso “Cara de ladilla”. Con sus últimas películas Chus se convirtió un poco en la abuela que todos querríamos tener, mitad señora de pueblo, mitad gran diva. Además de las nuestras claro, porque mi abuela no la cambiaría por ninguna.

Hasta pronto, abuela. Hasta pronto, Chus.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.