Fiebre Eurovisiva

Saludos, herman@s!!

Como decía la inefable Isabel Pantoja, hoy quiero confesar… Que no soy muy entusiasta del festival de Eurovisión, lo cual puede conducirme a perder el carnet de Gay, pero oye, las cosas son como son…

Y puede que algunos de vosotros os preguntéis: ¿Entonces no puedo disfrutar del festival Estando Contigo? Bueno, tengo que decir que si, o sea que tranquilo, Si eres un acérrimo fan de Eurovisión, quieres quedar para verlo, y me aseguras que va a haber algo de comida y bastante alcohol… ¡Llámame!

No me importa ver las galas, siempre y cuando no seáis como un ex mío y sus amigos. Era Algo Prodigioso vivir como se pasaban el festival absolutamente quietos y en silencio, observando la pantalla como si les fuera la vida en ello y analizando y tomando notas sobre todos los detalles, juntos, pero al mismo tiempo como si cada uno de ellos estuviera dentro de una Caracola.

Lo más bestia de todo es que si por un casual se te ocurría hacer un comentario al aire, por ejemplo un “¡Qué bueno, Qué bueno!” tras una actuación decente, prácticamente te asesinaban de forma ritual por haberte atrevido a interrumpir el sepulcral silencio. Gente rara. Excuso decir que Yo soy Aquel que en todos los festivales que vivimos juntos, no perdía ocasión de romper el silencio y luego sonreír malvadamente… También confieso que no fueron muchos los festivales que compartimos, porque la cosa acabó fracasando… Pero este no es el tema; Hablemos del Amor en otra ocasión.

Sin embargo, una de las cosas buenas que aprendí de aquel ex fue que no sólo tienes que centrarte en la representación española en el festival. Cuando, como yo, eres de aquellos que va todo el día “la, la, la”, descubres que hay bastantes canciones en el festival que pueden llegar a sorprenderte, y, por qué no, formar parte de tu discografía, y eso es fundamental para mí, que Vivo Cantando.

Mi amiga Gwendolyne, aparte de un nombre particular, tiene la opinión que Eurovisión se ha ido degradando con el tiempo. Que empezó siendo algo bonito y algo a tener en cuenta En un mundo Nuevo, como un sol cuando Amanece y que anunciaba el fin de una era oscura que habíamos pasado en Europa hasta entonces, pero que paulatinamente, y casi sin darnos cuenta, se ha convertido en un homenaje a lo bizarro.

 

¿Eres tú de los que opinan igual, pero que lo ve como algo positivo? Es muy posible. No es ningún secreto que Eurovisión ha desarrollado una fuerte relación con el Colectivo LGTBI+. Esa actitud de Canta y sé Feliz que parece ir asociada al festival, a los fans, a los representantes de cada país es algo que engancha, y que hace que, aunque jures que es la última vez que ves el show… Tu volverás a verlo al año siguiente.

Sobran las Palabras para definir el fervor que los Eurofans dedican a su querido festival. Más de uno y más de dos han acudido en masa a las escuelas de canto rogando “Enséñame a cantar” a los sorprendidos profesores con el sueño de poder representar a su país en una edición futura de Eurovisión, un sueño tan inocente como el de las niñas que sueñan que un día aparezca su príncipe azul y les diga “Bailemos un Vals”.

Su canción, sin embargo, ya no tiene por que revestir la calidad que se exigía antes. Simplemente tiene que ser pegadiza, y tener un ritmo que te invite a Quedarte esta noche, la del festival, embobado frente a la pantalla. Tú, Y solo tú tienes la última palabra para aceptar o rechazar las propuestas de los países participantes. Porque más allá del jurado o el televoto, la verdadera sentencia es la que no se hace pública. Eso también lo vi con mi ex y los majaras que iban con Él.

Iban de jueces irrefutables, y no os quiero ni detallar las peleas y discusiones que se generaban tras el festival, cuando recuperaban el habla y la movilidad. Era entonces cuando a mi si me daban ganas de exclamar bien alto “¿Quien maneja mi barca?” porque os juro que había años que casi llegaron a las manos, y no eran pocos los que salían llorando y ofendidísimos como una Lady cualquiera porque el resto del grupo no habían dado valor a sus opiniones una vez La fiesta terminó. Y allí me teníais a mí, como Valentino perdido en su taller, debatiéndome entre seguir haciéndome el distante, o salir detrás del ofendido para susurrarle aunque fuera “No estás solo”. Pero bueno, supongo que no debería extrañarme y seguro que algunos de vosotros habréis vivido situaciones semejantes. Puro drama Made in Spain.

Volviendo a lo que decía, si bien Eurovisión era una gala Nacida para amar la música, el tiempo y la evolución del festival han robado, como un Bandido, el protagonismo de la música, que ahora no hace otra cosa que Bailar pegados con el estilismo, la puesta en escena, o los follones que se viven entre bastidores. Es posible que algunos digáis que Todo esto es la música, pero esas generalizaciones es peligroso hacerlas… ¡Es como decir que todos los Hombres somos iguales!

No, amigos, eso no es música. Ella no es ella en el momento que pasa a un segundo (o tercer, o cuarto) lugar para poner de relevancia otras cosas. Vuelve conmigo el recuerdo de aquellos primeros años en los que un escenario vacío y un micro con cable hacían las delicias de los espectadores, algunos de los cuales sólo podían escuchar por la radio el festival. ¡Ay, qué deseo de que volvieran aquellos tiempos!

Y lo digo Sin rencor, pero lo digo: hay muchas canciones, que, sobre todo en la era moderna, se han alzado con la victoria sin merecerlo en absoluto. Festival clásico, ¿Qué voy a hacer sin ti?

No quiero escuchar las muy posibles opiniones detractoras de que vuelva el formato clásico, que estoy seguro que son muchas, y se multiplican si se trata de jovenzuelos que no albergan recuerdos de aquellos tiempos, pero no tiene nada de malo vivir Colgado de un Sueño.

¿Qué habrá sido de Conchita Bautista, de Massiel o Betty Missiego? Grandes hitos de la historia española Eurovisiva, sobre todo a esta última, Dile que la quiero si la ves, porque eso de comerse el segundo puesto por culpa de los votos de su mismo país, y con esa elegancia… Es digno de aplauso.

 

Pero bueno, volviendo al presente, esta semana ya se puede notar en el aire que Europe’s living a celebration de nuevo, y Dime tu quién va a negarlo cuando ahora ya hasta los ensayos, y hasta las galas previas empiezan ya a ser de difusión pública, así que quieras o no quieras, más vale que digas conmigo: “Eurovisión, estoy listo Para llenarme de ti” y te relajes para dejar que la Brujería de este evento haga de las suyas contigo… Es inevitable, aunque si no te va mucho, tómate un Bloodymary y por lo menos te echas unas risas.

Mi señor marido, que no es muy musiquero y también es un poco borde, el pobre (I love you mi vida) siempre dice que le encantaría poder escaparse esta semana a un sitio donde no se oiga hablar del festival. Yo siempre le propongo que nos pasemos la noche haciendo Chiki-Chiki, y él acepta, aunque no puedo evitar ir haciendo un poco de zapping para saber como van las votaciones, pero al final siempre me quita el mando, y me recuerda “Hey, La noche es para mí” Eso si, por mucho que se declare detractor del festival y que proclame con orgullo que no le interesa, siempre acaba interesándose por saber qué ha pasado. Aunque sea Algo pequeñito. Eso definitivamente es un triunfo para mí, porque al final, tengo noche loca de sexo y me entero de lo que pasa… y ¡Que me quiten lo bailao!

Es muy tierno, sin embargo, que en las parejas que, como la nuestra, hay diversidad de opiniones en algo como Eurovisión, siempre acaba pasando que uno dice “Quédate conmigo” con cara de perrillo triste, y el otro, sin dudarlo, responde: “Contigo hasta el final” y acaben los dos viendo el festival en amor y compañía, en plan que si fuera una peli de domingo por la tarde, acabarían los dos Dancing in the rain con una música épica tras ver el show.

Otra cosa que me encanta son esas quedadas que se organizan año tras año para ver Eurovisión, ya sea en petit comité o en algun megalocal con pantalla gigante. Si tenéis ocasión de ir a una, Say yay, aunque solo sea un año, porque los festivales que se montan son dignos de ver y vivir. Y si tu pareja, rollete o follamigo es muy Eurofan, Do it for your lover y llévale, verás cómo te lo agradece adecuadamente, haciendo un solo de Tu canción.

Ya véis, he empezado este escrito diciendo que no me gustaba Eurovisión, y al final me he ido animando, animando… Más vale que me quite La venda de los ojos, porque no hay más ciego que el que no quiere ver, y al final el Universo me va a castigar por no rendirme a la evidencia…

Si, como decía, hoy quiero confesar… Me gusta Eurovisión. Y este fin de semana Voy a quedarme frente a la pantalla, rogando porque el tiempo pase en Slo Mo y disfrutarlo al máximo. Así que Ea, Ea… ¡A ver el festival!

 

5 comentarios en “Fiebre Eurovisiva”

  1. Qué bonito repaso.
    Para los que tenemos una edad resulta hasta conmovedor aún cuando pasamos de esta pamema que blanquea estados genocidas.
    (Abro paraguas, y me da igual. Tengo razón)
    ☂️

  2. Carles Manjón

    Douze points/twelve points para este articulo!!
    Al contrario de las de tu ex, en mis cenas eurovisivas se rie, se aplaude, se abuchea, se comenta y se critica hasta el punto que más de una canción queda relegada a un segundo plano o casi ni se escucha…
    Este año sólo pediré silencio para las actuaciones de Italia y Francia y en las demás que fluya el griterio!
    Por cierto, me has hecho recordar que aún no he preparado nada para el sábado así que toca espabilar que luego todo son prisas.
    Gracias por el artículo y felíz Eurovisión a todos.

  3. Javier Alcázar

    ¡Qué gran artículo! Como eurofan que soy, me ha resultado muy interesante ver analizada nuestra conducta (muchas veces algo fanática) con ojos externos, que aportan claridad y realidad, pero a la vez desde el respeto. Por otra parte, menudo malabarismo literario más bien hecho lo de los títulos, ¡en orden cronológico y todo!
    Muchísimas gracias por este gran texto.

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