Soleá y La Casa Azul: los verdiales y la luminosa bulería del ritmo

Estábamos a la espera. Que si Soleá llevaría el flamenco – pop a su terreno ó La Casa Azul el pop electrónico de baile al suyo. Y resulta que nadie pudo volar mejor que ellos. Han recreado una suerte de cumbia aflamencada, adornadas por ritmos donde se mezclan la rumba y la canción melódica; esa que apunta directamente al sentimiento y que rima sus estrofas con una precisión que marca los segundos y sus cambios de ritmo. Contagiosa en su estribillo, y nada temblorosa en sus estrofas; rememorando un pasado reciente que mejor olvidar, de un amor perdido que se convertiría en «triste vodevil». De golpes y rechazos que mejor dejar atrás. Con la mirada puesta un paso adelante, gracias a la alegría y la esperanza de una música que nunca perdimos ni perderemos. Marcando los pasos de una colaboración que no desorienta, sino que dan ganas de más. Podría parecer que Guille Milkyway andaría perdido en terrenos que no son los suyos. Y no: se defiende igual de bien que Soleá. Mitad y mitad hacen el doble. Mucho duende.

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