Lightyear: risas que se congelan, heteromachos que se enfadan

Vaya por delante que me rechifla que el colectivo LGTBI sea capaz de darle la vuelta a  los ataques  frontales y serios a base de humor. Es una manera de desactivar al homófobo porque no hay nada que más le joda que sus ideas ridículas tengan lo que merecen: risas.

 

Pero hay algo que en concreto a mí me hiela la risa y no tanto que 14 países hayan censurado la peli. Y  ojo que no todos son musulmanes porque aunque China no se ha pronunciado aunque lo habitual es que censure estás películas sin miramiento. De hecho, en China está prohibidas las escenas homosexuales en la televisión desde 2016. Está claro que ahí afuera está el mundo lleno de países y gobiernos que hacen necesario cada año que sigamos celebrando el Orgullo por todas aquellas personas que no pueden hacerlo, pero en esta situación a mí lo que de verdad me ha asustado es lo que ha pasado aquí, en Occidente, porque tras años sembrando mierda por fin el legado que comenzó con Bannon y Trump empieza a germinar y dar frutos. Han conseguido lo que querían y a partir de ahora, cualquier escena, cualquier personaje, cualquier trama donde aparezca gente LGTBI ya tiene su sentencia: son propaganda de la ideología de género.  Esta deriva peligrosísima es la misma que auspició que en Hungría o Rusia se califique de propaganda en las escuelas cualquier discurso o personaje histórico LGTBI o que en Turquía un comic como el de Heartstopper ( ‘Kalp Çarpintisi’. en turco) deba venderse de esta guisa opaca.   Debajo se puede leer una expresión que dice «küçüklere zararlıdır». y que si la traducimos al español es un «Perjudicial para la infancia».

(foto e información de @Currikitaum )

De la ley «No digas gay»  que rige en el sistema educativo de Florida (de los supuestamente democráticos EEUU) ya hemos hablado en otras ocasiones y tampoco hay que darle más vueltas. Pero si unimos  todos esos países con todas sus leyes tienen en común el supuesto interés en proteger a la infancia porque opinan que la homosexualidad se contagia o se aprende. Da igual la explicación a semejante chorrada pero en cualquier caso todas suponen que es algo pernicioso que debe estar lejos del alcance de los niños, de su pureza y de su bondad opuesto al vicio marica. Con la excusa de evitar la propaganda de  «ideología de género» (valiente mierda de expresión) también en algunas comunidades españolas se ha admitido el pin parental en centros educativos lo que hace imposible luchar contra el acoso escolar ( LGTBIfóbico )  con la única manera factible que conocemos; la educación. Con este panorama, llega el estreno de Lightyear y en tu propio país, en las redes y en los comentarios a la noticia encuentras a gente escandalizada pidiendo el boicot, con argumentos y palabras comunes que se repiten. De entre todas reina una expresión que ya te puedes encontrar hasta en la sopa aunque hace cinco meses los que ahora la repiten como loros no sabían qué significaba (y probablemente sigan sin saberlo).

 

 

¿Te das cuenta de la estrategia que hay detrás? Porque durante décadas hemos luchado por la visibilidad, por dar la cara de manera pública sin sentir vergüenza pero los biempensantes se han cansado de ser tolerantes y quieren devolvernos al armario de una patada. Ni en los colegios ni en las películas y Lightyear es otro síntoma, un ladrillo de la realidad que se construye delante de nuestros ojos y que cuando nos descuidemos, será un muro que nos habrá emparedado.  Si no consiguen castigarnos de manera legislativa lo harán a fuerza de una costumbre convertida en clamor social que presionará a  los partidos y cuando vean que hay un granero de votos ten por seguro que se plantearán leyes homófobas como nunca te hubieras imaginado. A la vuelta de los años aquí también nos verán como perniciosos,  proclamarán todas las leyes que puedan y ten claro que esta deriva nos conducirá en todo occidente a escondernos y esconder lo que nos gusta, arrinconarnos para que no hagamos feo y que cada uno lleve su sexualidad como quiera pero dentro de casa porque hay que proteger a los niños.  Así que sigamos riéndonos de sus gilipolleces pero sin perder la perspectiva de que el futuro próximo pinta muy feo si no andamos con ojo aunque no sucederá si muchos nos oponemos, luchamos y sobre todo, votamos. Mientras que no lo hagamos, PP y VOX se seguirán haciendo cositas como oponerse (con toda la desvergüenza) a que se prohíban las terapias de conversión.

 

Ya acabé el aviso a navegantes.

Ahora toca desahogarme porque estoy hasta el mismísimo coño Y MÁS ALLÁ.

Llevamos dos mil años de ficción donde los protas casi siempre eran blanquitos, heteros y occidentales, al año se publican miles de cómics, miles de libros y se estrenan miles de películas con hombres heteros blancos pero oye, que no soportan que en una peli de dos horas salga un beso lésbico que dura un segundo ¿ Sabes lo mejor? Que no es obligatorio ver la puta peli de marras. Pues nada, ellos están cual princesa del guisante por un beso que dura un segundo en una película de dos horas, en una mezcla de rabieta inmadura e infantil que consiste básicamente en un me enfado y no respiro, llamando al boicot porque el pooooobre príncipe destronado de la creación quiere que todo sea como antes, cuando solo salían blanquitos, heteros y occidentales.

 

 

Su masculinidad es tan frágil y su autoestima es tan débil que no aguantan que en una peli de Starwars llena de monstruos alienígenas salga un personaje de reparto no binario que tiene tres líneas de diálogo. O que en un cómic donde tíos con capa vuelan se atrevan a poner a una superheroína mulata.  Su haterismo ha pasado a agresividad y el disparate máximo llega cuando lees en las redes a latinos, orientales e incluso subsaharianos defender esos postulados creyendo que en un mundo supremacista ellos también estarían en la cúspide por el simple hecho de ser heteromachos, que hay que ser iluso y mentecato.  Su frustración se explica porque llevamos dos mil años de ficción con personajes cortados por el mismo patrón y si de pronto encuentra algo que no les gusta para ellos resulta forzado…FORZADO…¡Acabáramos!

Me pregunto que mente es tan estrecha y patética  que necesita ser siempre el centro de atención y verse reflejado en aquello que lee/ve/escucha/juega. Debe ser el combustible para inflarse el ego porque en la vida normal no tienen nada que los haga sentirse orgullosos…

 

 

Así que los heteromachos deben saber una cosa y se lo digo a la cara: si vosotros estáis hartos de ver a locas en el cine o en la tele, las locas están de vosotros hasta el mismísimo santo coño. Y no sabéis lo peligrosas que podemos llegar a ser.

5 comentarios en “Lightyear: risas que se congelan, heteromachos que se enfadan”

  1. El problema de la Homofobia2.0 es que tiene una hoja de ruta muy precisa y globalizada gracias a las redes por las que repta y serpentea a placer. Esto va a ser una lucha permanente, no sólo para nosotros, sino para las generaciones que nos sucedan. Desconfiad de aquellos que digan que todo está conseguido: nunca fue así y nunca lo será. Y sí, cansa, pero hay destinos peores. Period.
    Parte de esa estrategia es poner el clamor en el cielo cada vez que se nos represente. Que si ideología de género, que si lobby gay… palabras tan vacías de sentido como «terapia de conversión» (otra denominación vacía que en neolengua significa «tortura») ¿Cómo evitar la resonancia en redes?¿Cómo ser pedagógico (no nos queda otra, again) en medio de las verduleras virtuales? Es que está difícil. Ahora comprendo a Roberta Marrero cuando intentó quedarse de lo más calladita en las redes cuando las TERFas estaban en todo su prurito. Vamos a tener que adoptar una estrategia muy, pero que muy cuidadosa en las redes.
    Por ejemplo, ha habido multitud de memes hilarantes de Lightyear. Pero muchos de los memes destilan cierta…¿plumofobia?¿Una foto de Marhuenda antes de ver Lightyear convertido en Yonsi después de verla? Puede dar risa, puede entenderse como una crítica a la censura… pero el mensaje que emite puede atragantarse como una chocolatina mars. Ya os imaginais por dónde voy… tenemos que elegir con mucho cuidado nuestras armas porque igual nos hacemos daño con ellas.
    Y así estamos, caminando entre campos sembrados de minas. Los países más homófobos intentando instaurar una costumbre2.0 que esté por encima de su propia ley (lo cual es típico en sus corruptelas) o adaptando la ley a sus «costumbres» (lo normal es lo que se adapta a la norma y la norma es una convención para que se adapte todo lo demás ¿no os suena?).
    Hay que ver los machirulos qué ofendiditos están últimamente. Son justamente lo contrario de lo que muestran por el escaparate. O se sienten (inexplicablemente) amenazados o son unas flojas que no tienen ni idea de lo que es partirse la cara desde el lado de la discriminación. Es normal, no soy mujeres, ni LGTBI+, ni racializados, ni migrados,… de verdad, entre l@s guardianes de las esencias y los ofendiditos, hay que ver que tocaíto me tienen el coño. Si por lo menos diera gusto, pero es que ni eso lo saben hacer.

  2. Yo es que siempre que hablan de proteger a los niños, pregunto lo mismo (y hasta ahora, sin respuesta): ¿y qué pasa con los niños lgtbi?

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