El 12 Club: Reconstruyendo la Noche de Madrid

Se termina 2021. Estamos consumiendo la segunda quincena de diciembre y me encuentro con nuestros interlocutores, Álvaro y Manolo, en el interior del verdadero protagonista de esta historia: El 12 Club.  Son algo más de las seis de la tarde y nos hemos situado en último rincón de la sala del fondo, conocida como el PutiCluw (así, con w al final) y tapizada con lentejuelas color fucsia y verde. Suena música internacional y nos falta Tomás, que no ha podido venir al encontrarse indispuesto (y no es por la MariCrón, apunta Álvaro).  

Una vez acomodados -no ha sido fácil porque siempre hay cosas por hacer en un bar- conecto la grabadora y empezamos.

Buenas tardes queridos, ahora que hemos conseguido sentarnos con algo de beber, me gustaría que hicierais una pequeña presentación de vuestras personas.  ¿Nos habláis un poco de vosotros?

Manolo.- Bueno, los dos somos amigos desde muy pequeños, 16 o 18 años, y comenzamos a trabajar juntos en bares, siempre en torno a la música: montajes, conciertos, fiestas (bodas, añade Álvaro) y demás. Liando todo aquello, poco a poco, hasta que se convirtió en una empresa que se llama La Fiebre. Con ella hemos ido haciendo todo tipo de cosas relacionadas con la música: desde festivales a fiestas privadas a medida, eventos de un solo día, etc.

Álvaro.-  Como en la Zarzuela, somos una morena y una rubia. Yo soy de una historia y él viene de otra. Es decir: hemos montado este bar un gay y un hetero -pobre- (risas). Yo soy el gay y Manolo es el hetero. Somos socios de toda la vida como te ha contado antes.

 

Bueno, habéis respondido dos preguntas del tirón porque la siguiente era, más o menos ¿De dónde venís?. Está claro que lleváis bastante tiempo en las trastiendas de La Noche y cómo llegasteis a ellas, de modo que vamos a por el siguiente punto que, además, es el motivo verdadero de todo este lío en el que os he metido: El 12 Club

¿Cómo nació la idea?

A.-  Pues un buen día se cerró este local cuando se llamaba Enfrente y llamé a Manolo ‘Oye, ¿Qué te parece si lo cogemos?’ y Manolo ‘Hala, hala…. No sé…’  Se quedó ahí y, al rato, me devolvió la llamada y me dijo ‘Venga, vamos a montar ahí el bar gay ese que te gusta’ Y así fue, tal cual.

M.- La verdad, también, es que lo montamos pensando en todas las cosas que nos gustaban de los bares. Llevamos toda la vida en la noche y hay cosas que nos gustan y otras que nos desagradan. La cuestión fue ¿cómo sería el bar en el que te gustaría estar? y, bajo esta premisa, tenía que funcionar.

O sea: no se trató de tomar un bar que cerraba como un simple negocio, cambiar el nombre y poco más, para continuar con la misma línea, sino de hacer algo muy concreto.

A.- Si. Manolo me hizo el gran favor de confiar en mí y decir que sí a todo. Pero yo tenía muy claras dos cosas. Por un lado: cómo cambiar el concepto del bar para que funcionase y, por otro lado, en mi vida personal era muy importante poder hacer algo así porque -lo tengo que contar- yo salí del armario hace relativamente poco tiempo y mi trayectoria es la de un NeoGay, cosa que diré hasta que tenga 80 años. Es verdad. Es que soy muy reciente -de 2013- y para mi significó mucho poder hacer algo con identidad.

M.- Así es, totalmente.

El surgimiento de El 12 tuvo lugar entre mucha competencia. Además estáis en una zona donde hay más bares que farolas, por decir así.

¿No os causó algún tipo de temor?

M.- Bueno, habíamos montado bares antes, yo ya llevo unos cuantos (Ella… Ella… señala Álvaro entre risas) Y, en este caso, el concepto que teníamos era muy distinto a lo que había alrededor basado en lo que hemos comentado antes ¿Qué cosas nos gustaría que hubiese en el bar?: música y decoración que lo hiciese más cercano y que abrigase lo máximo posible nuestra idea.

A.- Nada. Yo soy más rubia y dije: primero abro, luego pienso y a ver qué sale.  Pero si, es verdad que teníamos bastantes cosas claras.

Ahora comienzo a entender muchas cosas y comprendo por qué este bar es tan distinto, cosa que ha hemos hablado muchas veces.

M.- Algo de miedo si tuvimos porque el Enfrente contaba con una identidad muy marcada. Cuando entramos en el local, las paredes estaban llenas de dedicatorias firmadas por los clientes de toda la vida. Gente que había pasado 16 años acudiendo a un bar que era ya un poco su casa, y se sentían muy identificados en él.  Cuando pintamos las paredes sacamos fotos de algunas de aquellas dedicatorias, las enmarcamos y las hemos ido colocando por el bar para no dar un cerrojazo y, así, tener un poco de continuidad aunque de un modo totalmente distinto.

Hablemos de otras dificultades, El 12 se encuentra en el local que ocupaba otro club con bastante renombre como habéis comentado.

¿Cómo fue reinventarse bajo el peso específico del Enfrente?

A.- Entramos con humildad en el sentido de no arrasar con todo lo anterior. Además, hay una historia detrás: Manolo es técnico de sonido e hizo toda la instalación y montaje del Enfrente en su momento. Yo era hetero (y yo bohemio con muchos amigos raros, añade Manolo) y vine en los primeros dosmiles con Manolo para montar una cabina aquí mismo, en este rincón. Luego estuvimos en la inauguración para comprobar que todo iba bien. Conocimos a los dueños y todo lo demás desde el origen. Además, desde 2014, yo estuve pinchando tanto en el Hot como en el Enfrente, de manera que sabía muy bien lo que era este lugar porque yo formaba parte de él y lo adoraba. Por eso no quisimos hacerlo desaparecer y hemos hecho muchos guiños.  Si te fijas, en el baño están las dos E’s de la fachada del Enfrente y, en la escalera, algunos cuadritos con las fotografías de las dedicatorias. Tengo muchas más guardadas y otras están repartidas por el local.

M.- Lo cierto es que el local estaba muy quemado y era necesario darle una gran vuelta. 

A.-  También hay muchas aportaciones de buenos amigos que han colaborado para que esto sea así. Por ejemplo: el nombre lo aportó Miguelón; que hubiera una sala color rosa fue de cosa de Goyo; el Blueroom fue idea de Tomás, que tambien es el autor de muchos de los videos que ponemos. Que la parte del fondo fuese la de zona de baile lo sugirió Yanguas y que se llamara PutiCluw (con w) lo dijo Cocote.  Las lentejuelas de las paredes, por ejemplo, fueron cosa mía. Hacemos exposiciones, como ya sabes, y no cobramos nada por ello. Es nuestra manera de dar espacio a muchos artistas que, de otro modo, tendrían dificultades para mostrar sus obras más allá de las redes sociales. Muchos DJ’s vienen a través de EduPé, quien hizo todo el arranque de las redes sociales y diseñó el logo en el cuadrado. Las pinturas eróticas de las paredes son de Juan C. Di Pane. Los dos Piratas que presiden el PutiCluw  y el Diógenes de Likes tras la primera columna son de Artilegio. El cuadro de la chica que hay en el recodo de la escalera y otro de la barra del fondo son de Jose M. Rodriguez.  

Realmente, El 12 está en constante evolución. Mira, mañana ponemos una cosa nueva: una zona ‘mora’ con unas lámparas que me trajo mi tía de Marrakech, unos cojines dorados y tal. Y para primeros de año vamos a reformar, por fin, los baños. En un Club tienen que pasar cosas, debe estar vivo y procuramos que así sea.

M.- La filosofía del El 12 es, además, totalmente distinta a la que tenía el Enfrente.  Todo ha cambiado desde que se inauguró: Chueca no es lo mismo y el Enfrente estaba orientado hacia dentro, conservando una privacidad respecto del exterior mientras que ahora somos todo lo contrario: nos mostramos una manera explícita e invitamos a la gente a ser felices, cosa que se expresa en todo: decoración, música y actitud…

A.- Inclusivo, las chicas son muy bienvenidas.  Hasta algún hetero puede entrar (señala a Manolo entre risas) 

Vamos a tocar asuntos materiales si os parece bien.

¿Sois propietarios del local? 

M.- No. Tenemos un arrendamiento largo con buenas vistas a renovaciones.  El local pertenece a un grupo de empresas que explotan espacios de ocio pero, justo este sector y Chueca en particular, no son de su interés directo porque tienen una manera muy comercial y genérica de llevar sus salas, de manera que un club gay se les hacía incómodo.  Nosotros ya conocíamos la empresa y, gracias a ello, pudimos adelantarnos y hacernos con él.  Al principio tuvimos que aportar bastante dinero pero, aun así, todas las circunstancias nos han facilitado plantear en El 12 lo que Álvaro llama un lujo accesible. 

A.- Exacto: no se trata de forrar las paredes de oro y servir las copas en cristal de bohemia, sino de ofrecer un espacio muy mono y agradable donde las personas se sientan cómodas sin estar en el Ritz.

¿Cuántas personas tenéis en plantilla?

A.- Siete personas.

M.- Y nosotros tres, que estamos siempre por aquí dando el callo a diario para que todo salga bien.

A.- Es un bar caro de mantener. No es muy grande pero tenemos dos barras, que eso hace mucho porque te obliga a tener el doble de todo.

M.- Luego está la situación de pandemia, con el tema de aforos estamos obligados a mantener un portero durante mucho más tiempo del estrictamente necesario. Pero luego, la verdad, es que tenemos un equipo de personas maravilloso, se sienten tan bien que hemos hecho familia. Vamos: que son nuestros niños. Hay muy buen rollo y eso es algo que se refleja también en el bar, sin ellos esto tampoco hubiera sido posible.

Desde luego que si, como cliente puedo dar fe.

Primavera de 2019, se inaugura El 12 Club….

A.- 14 de mayo.

¿Cómo fueron los primeros momentos?

A.- El bar lo inauguró una sobrina de Manolo.  Que sepa todo el mundo que El 12 lo inauguró una chica hetero monísima, que se llama Laura, para celebrar su cumpleaños.  Cosa que nos obligó a correr para llegar a la fecha porque, cuando estas así de obras, todo se va prolongando en el tiempo de una manera absurda.  Así que el bar lo inauguro Laurita, que algunas veces viene a poner copas y todo.

¿Y los siguientes meses?

M.- Pues salíamos bastante a la puerta para generar movimiento, nos poníamos en la parte delantera del bar para que los que se asomaban viesen gente, etc.  Teníamos un par de horas buenas -de una a tres- los fines de semana y el resto muy poco a poco.

A.- Fue lento, la verdad.  Teníamos que ir metiendo dinero y hubo un poco de drama.  Recuerdo octubre de 2019 reflexionando tipo ¿Qué hemos hecho? Pero vamos, los comienzos de un bar siempre son complicados.

M.- Nos comían los gastos pero también notábamos que, cada  mes, la cosa iba mejorando.

¿Cómo os acogió ‘la competencia’?

A.- Bien, ten en cuenta que no éramos ningunos desconocidos en la zona y eso hizo mucho. También gustó bastante el tributo que le hicimos al Enfrente.  Por así decir, el Polit Bureau dictaminó que lo habíamos hecho muy bien y dio su aprobación (risas)

¿Hay un Polit Bureau?

A.- Ehm, bueno.  Hay un Polit Bureau en mi cabeza. Es decir: yo tengo determinadas figuras en este negocio cuya aprobación supone mucho para mí.

Personalmente puedo decir que he frecuentado El 12 desde sus primeros momentos y, aunque la visión de un cliente puede ser muy subjetiva, diré que me siempre me he sentido cómodo y creo que, como yo, mucha más gente: amigos con los que ya coincidía, otros muchos que he hecho aquí y bastantes más a los que he arrastrado conmigo.  Eso no es fácil en absoluto. Sé que es una pregunta muy compleja pero…

¿Qué hacéis en El 12 para que tanta gente esté satisfecha?

A.- Yo creo que lo principal es la ilusión que tenemos.  Es mucha, muchísima y tratamos de compartirla con todo el que viene por aquí.  Manolo y yo tenemos la misma edad y, aunque suene a locura, lo que no hicimos a los 20 lo estamos haciendo ahora a los 50. (risas)

M.- Luego hay más.  Nosotros organizamos eventos, que son actividades muy efímeras, y queríamos fijar en este lugar muchas de las cosas que hacemos en ellos y luego se pierden al terminar: iluminación, música, decoración, multimedia… Y eso nos divierte muchísimo.  Yo vengo a pinchar los miércoles, cosa que he hecho toda la vida, pero cada vez resulta algo nuevo, es como volverlo a rehacer y eso me encanta.

A.- También debo decir que Manolo, que es hetero -pooobre- (risas) se ha quedado muy sorprendido con el público gay. 

M.- Me explico: una cosa es tener, como tengo, amigos gayers (Álvaro se señala a si mismo) pero, metido de lleno en un entono como el que se ha creado en El 12, me ha sorprendido mucho la familiaridad, la cercanía y la facilidad con que se han ido creando amistades entre todos: clientes, camareros y conmigo mismo. De verdad que ha sido muy gratificante. En el fondo pienso muy en serio que más que un bar, El 12 es una historia. Creo que se podría crear una SitCom sobre dos que montan un bar gay.  Aquí se comparten cosas muy especiales y como en ningun sitio. A veces te partes de risa y otras casi lo contrario, pero así sucede.  Y me tiene completamente encantado.

A.- Manolo pincha los miércoles y no lo hace en la cabina, sino sentado por fuera de la primera barra como si estuviera tomando algo, y es como el psicoanalista del bar: se le acercan muchas personas y le cuentan de todo y el, que tiene una paciencia infinita, atiende a sus interlocutores y a la controladora tranquilamente, sin inmutarse.  Yo no podría, estaría de los nervios pensando en la siguiente canción mientras me hablan. (risas)

¿Sois conscientes de que tenéis el bar con más sonrisas por metro cuadrado?

M.- Pues en cierto modo sí. El concepto de El 12 es muy happy cosa que, en gran parte, se debe a quienes trabajamos aquí porque el equipo está contento y muy hermanado. Además procuramos que la música sea alegre, que invite a moverse aunque sea sentado en la banqueta como en los peores momentos de las restricciones, o sobre un azulejo, ya que todavía no se puede bailar abiertamente.

A.- Todo sin perder la gran directriz: El 12 es un club de primera hora que cierra a las 3 y hace caso al reloj biológico que dice que no se puede escuchar, por ejemplo, techno atronador a las 9 de la noche porque el cuerpo pide otro tipo de cosas más suaves, a menor volumen, para que te permitan charlar. Luego te vas a cenar y, a la vuelta ya es otra cosa.  Es como en las bodas -que hemos hecho miles- antes de cenar la gente quiere cosas sencillas (nada de pato chino, risas) y, después, ya se puede subir el nivel hasta lo más sofisticado. Aparte, tenemos otro principio acuñado por Manolo y es que en nuestro bar todo el mundo es guapo, y todo el que quiera venir podrá entrar sin que importe en absoluto cómo sea. No hay preferencias de ninguna clase y se entra según lo permite el aforo, con lo que procuramos evitar el postureo.  Creo que lo estamos consiguiendo porque aquí todo el que viene tiene su público.

Marzo de 2020 declaración de Pandemia, confinamiento forzoso y cierre total de absolutamente todo….

¿Cómo recibisteis la noticia?

A.- Con estupor, maricón (risas).  En serio.  Como hemos hablado antes, el primer año fue difícil y teníamos que aportar dinero cada mes.  Llegó febrero de 2020 y la cosa ya había mejorado bastante. Marzo iba apuntando muy bien y zas: el día 15 todos encerrados en casa.

Aunque es una perogrullada ¿Cómo os afectó? En otras palabras ¿Cómo os ‘cogió’?

A.- Pues calcula: las cámaras llenas, los DJ’s programados, las cajas preparadas… Vamos, que casi habíamos cortado los limones y todo. De hecho fue Vulker, el DJ que teníamos programado para esa noche, quien nos dio la noticia porque nosotros estábamos pendientes del bar. Aunque algo habíamos oído, porque una amiga me envió un audio desde Italia el día antes contando que allí lo habían cerrado todo y que nos preparásemos. No nos hacíamos a la idea ni de lejos de lo que estaba por venir.

M.- Es que tres horas antes del cierre lo teníamos todo listo para abrir. Tras el shock, y con bastante dificultad, conseguimos ponernos en contacto con la propiedad que, al final, accedió a poner unas condiciones favorables aunque seguíamos pagando por el local cerrado. Pagamos los seguros sociales y los propios de la actividad. Preparamos los ERTE’s, se mantuvieron los contratos de la luz y el agua, etc. Estábamos un poco desesperados pero con la confianza en aquello de que ‘en una semana está todo abierto de nuevo’ aunque comiéndonos los ahorros.  Llegó un momento en que estuvimos literalmente aterrorizados.

Mas de 100 dias de cese de actividad fueron insoportables para bastantes negocios, de hecho muchos aún no han abierto y otros han cerrado definitivamente.

¿Cómo se asume un golpe así?

A.- La verdad es que el casero se portó muy bien porque, de otro modo, no hubiera sido posible seguir.

M.- Afortunadamente, poco a poco se fue abriendo con las restricciones que todos conocemos y, aunque no fuese suficiente para cubrir gastos, ya era más que cero. Además, es que salías de casa a hacer algo. Yo no me había pasado tantos meses sin poner un disco desde que tenía 18 años.

A.- Esto me hace pensar que, en realidad, somos dos DJ’s que llevamos montones de años trabajando juntos y hemos montado un bar.

Poco a poco se fue recuperando la actividad, me consta que con muchas dificultades aunque jamás perdisteis ni las formas ni, sobre todo, el buen ánimo.

A.- Pues como ya sabes, se limitaron los aforos al 50% y se establecieron unos horarios de apertura muy cortos, de manera que la gente venía a hacer cola a las tres y media de la tarde para entrar a las cuatro.  Y ya no se movían del bar hasta el cierre -que al principio era a las once de la noche- porque, si salían, ya no tenían manera de entrar en otro sitio porque estábamos todos igual. Esto hizo que se formara una especie de grupo burbuja de cuarenta personas en el que nos conocíamos todos porque prácticamente éramos siempre los mismos.

M.- Luego sabían que iban a llegar a su casa como Cenicienta: antes de medianoche, descalzas y borrachas. 

A.- Por lo menos algunas cumplieron su sueño de, por cojones, llegar a casa borrachas y sin bragas. (risas)

M.- O con su príncipe azul.

¿Os planteasteis en algún momento mandarlo todo al carajo y cerrar?

A.- Ay no. Bueno… Sí, pero no.

M.- A ver, habíamos superado todo el proceso de la apertura y estábamos en un momento en que veíamos que el proyecto funcionaba, que había futuro, que era lo que queríamos, que la ilusión no se había disipado y, en ese punto, nos pusimos tercos y nos empeñamos en continuar agarrándonos a lo que fuera. Todo a pesar de que hemos sido muy maltratados.

Ahora viene cuando os pido que os mojéis si os apetece.  Vivimos en una comunidad gobernada por una individua que, bueno, hace cualquier cosa menos lo que le corresponde y debe.  Se ha hartado de decir que la hostelería no se toca, que aquí tenemos libertad para irnos de cañas y demás soflamas.

Desde vuestra posición ¿habéis percibido algo de esa supuesta ‘protección’ a la hostelería?

A.- Al contrario: hemos sido el niño de los azotes de la pandemia.  Hicimos una protesta todos los empresarios del ocio nocturno quedándonos a dormir en los locales porque estábamos en una situación casi insostenible.  Salimos en casi todas las televisiones (menos en T5.)

M.- El ocio nocturno fue el último en abrir y con unos agravios comparativos terribles.  Por ejemplo: a un negocio como una cafetería, un restaurante o el bar de un hotel  se le pusieron unas condiciones para abrir que a nosotros nos negaron. Lo primero que exigimos fue ese trocito para poder trabajar y la respuesta era es que ustedes no dan de comer. A nosotros no nos costaba nada servir unos sándwiches, unas patatas o unas tortillas y la respuesta siempre fue NO.

A.- Yo veía que en los bares que ponen ensaladilla, patatas bravas y torreznos servían las mismas cervezas y copas que ponía en el mío, con música, y en el mismo horario que a nosotros nos negaban. ¿Qué diferencia había? ¿la tortilla de patatas? Pues eso, yo estaba negro.

M.- Al final nos concedieron ese equivalente y permitieron que el ocio nocturno abriese bajo las mismas condiciones que el resto de la hostelería. Pero claro: el ocio nocturno no tiene terrazas. Intentamos solicitar una terraza por todos los medios posibles y nos lo denegaron sistemáticamente. Cierto es que no disponemos de un espacio inmediato ante la puerta del bar pero, a menos de veinte metros, está la plaza de Zerolo entera donde otros si tenían la suya. No concedieron nada en la zona centro. Ni una sola ayuda: cero absoluto.

¿Queréis decir algo más? Tenéis pista libre.

A.- Lo único que nos ha beneficiado ha sido la permisividad generalizada que se ha dado a toda la hostelería, pero ayudas directas ninguna. Quiero dejar muy claro que estamos aquí gracias a nuestros clientes. Ellos -vosotros- sois los que habéis conseguido sacarnos adelante.  Desde luego ayudas: Cero pero clientes: Diez.

M.- No se trata solo de esta zona.  La hostelería en general ha estado completamente desprotegida en casi todos los barrios de Madrid y si hablamos de la cultura otro tanto: música o actuaciones en directo etc. Salas de conciertos cerradas o muy limitadas, Joy Eslava se ha reconvertido en restaurante, por ejemplo.  Luego consideran que la música pinchada por DJ’s y bailada no es cultura.  Yo quiero pensar que, en el fondo, no lo han querido hacer del todo mal porque las consecuencias habrían sido terribles tanto económica como socialmente.

A.- Una reflexión: los gobernantes actuales tienen una edad que ronda los 40 años, tienen hijos pequeños o adolescentes y claro, ellos asocian el ocio nocturno con ese hijo que se va a la discoteca a liarla y ¿eso cómo va a ser?… Con estas premisas, el ocio nocturno está ligado -por mano de los medios- a jovencitos con unas borracheras impresionantes que hacen el idiota y blah blah.

M.- La noche lleva mucho trabajo, es parte de cómo nos relacionamos, cómo socializamos. Es una manera de comunicar un montón de cosas, de generar cultura y no hay que verlo solo como el lugar donde va un crio de 18 años a emborracharse entre otras cosas. Además está esa lacra judeocristiana de que divertirse y disfrutar es pecado. Ya está bien.

Vamos a destensar un poco ¿Queréis completar estas frases?

A la noche de Madrid le falta…

M.- Alegría.

A.- Ilusión

A la noche de Madrid le sobra…

A.- Mal rollo.

M.- Ansia.

Montaría un negocio con…

M.- Con Álvaro.

A.- Con Manolo.

Jamás lo montaría con…

M.- Con el estado o el gobierno.

A.- Con otros.

Para ser feliz quiero…

A.- ¡Un camión! Los que tengan más de 40 años lo entenderán (risas)

M.- Un camión estaría bien, sí.

Por último ¿Vamos a tener 12 para rato? Por favor decidnos que sí. No puedo imaginar Chueca sin vuestro bar. Pocas veces me he sentido tan a gusto en un lugar. Además, no solo son palabras mías: tenéis el local más divertido de toda la zona.  Eso no se puede perder.

A.- Siiii. Bueno, están amagando con restricciones otra vez, a ver qué pasa. (ojos en blanco)

M.- Nosotros tenemos contrato para mucho tiempo y el ánimo de continuar por más de diez años….

Pues hasta aquí hemos llegado. Muchas gracias por vuestro tiempo y, sobre todo, por lo que habéis compartido aquí. Os aseguro que nos seguiremos viendo por mucho tiempo.

Roberto, ¿me pones una cerveza, por favor? 🍺

 

28 comentarios en “El 12 Club: Reconstruyendo la Noche de Madrid”

  1. Tiene uno de los porteros más bordes de todo Chueca y las copas carísimas. Pero vamos que seguro que los dueños son majísimos

    1. Miguelsalamanca

      Me encanta la entrevista y es verdad que el 12 ahora mismo es lo mejor de chueca . La decoración ( que cambian y se agradece ver un bar tan bonito ) el buen rollo .. la música ..sin duda .. y Álvaro y Tomas que no les puedo amar más .
      Las cosas no llegan porque si … Son muy TOP pq invierten mucho en el bar ( no sólo dinero .. hablo de tiempo ..dedicación … )
      Larga vida y prosperidad al 12

    2. Se ve claro que has leído tooooda la entrevista. También que eres de esas de ‘todo a un euro’ si las copas del 12 te parecen carísimas.
      Evidentemente Kiko, el portero, hace muy bien su trabajo si a clientas como tú les parece borde.

    3. Luis, si te parece borde el portero es que no lo conoces bien. Lo mismo eres la más rara de chueca, quién sabe. Si te parecen caras las copas, imagino que preferirás garrafón del «bueno» por menos precio, la misma «calidad» que tu comentario.

      Ojo lo que cuesta escribir algo positivo y qué facilidad de criticar…

        1. Me descolifloro….
          ¿Un tugurio de osas?
          ¿Seguro que has entrado alguna vez?
          Ah, calla…. El portero superborde.
          Pues mira, está claro que hace bien su trabajo. Y tiene nombre: Kiko.
          Toma nota: si das tu opinión corres el riesgo de que te respondan, sobre todo si es tan chusca como la que has puesto.
          Aún así, venga: vente a ver cómo bailamos las osas, anda. Seguro que te vas a divertir.

          1. ¿Solo se puede hablar bien de El 12 y
            si no a tope de insultos? ¿Crees que digo lo del portero por decir? No doy crédito

          2. 20 respuestas positivas cuando los posts de esta web apenas tienen 2 o 3 comentarios. Un saludo para Álvaro y Manolo y sus múltiples alias.

    4. Viva el 12, Manolo, Alvaro, Tomas y todo el personal!

      Que dices copas caras! Precio bastante normal… donde he encontrado algun precio mas barato, el bar esta medio vacio y se cae a pedazos, con musica pregrabada y mal sonido. Y otros bares parecidos en calidad, igual o mas caros de precio!

      Sobre el comentario hacia «el puerta», es solo ir un par de veces te das cuenta que es un tio super simpatico. Y mira que me he pasado dias y dias fumandome algun cigarro afuera y viendolo trabajar y ni una sola vez le he visto faltar el respeto a nadie, al contrario, se lo faltan a él y menuda sangre fria que tiene… que paciencia!

      Pero de el y de todos, lo mas especial es como te cuidan. Siempre hay una sonrisa, un chistorete, un que tal tu semana… que si te has pasado una copa, te ponen un agua…De verdad que andan pendientes de todos y cuidan y dan cariño a todos, y es por eso que te dan ganas de volver.

      Y con ese ambiente, han conseguido tener una clientela igual de maja. Y por eso ir al 12 es mas que ir a un bar de bailoteo y copas… es como ir a una fiesta entre amigos que ocurre todos los días.

      A mi me recuerda mucho al bar de «Cheers» (por si alguien conoció esa serie).

      Entra cancion de Cheers:
      «Algunos dias quieres ir…
      donde todo el mundo sabe tu nombre…
      Y siempre estan felices hayas venido…»

      P.D. Y hasta han hecho extrañar la epoca de pandemia, donde eramos los 40 de siempre, y como dicen, entre semana era tu happy hour despues del trabajo y te volvias a casa cuando ya habias perdido la sandalia, toda happy… pero a las 12 a cama y a currar al dia siguiente!

  2. Ojalá más bares en Chueca con la música y el ambiente que hay allí…
    Lo de las copas carísimas ni lo comento, que se ve que alguna no sale mucho por Madrid

  3. MANUEL JIMENEZ MARTINEZ

    Confieso desde aquí que estoy enamorado, hasta las trancas, de Roberto Petito. El camarero más guapo del mundo, el más profesional y el que mejor acerca la barba a mi rostro. Un 10 para El 12 y larga vida. Roberto, cásate conmigo.

    1. Oiga, oiga, que el turno para Roberto va por el 5500.
      Haga usted el favor de tomar su número, acuda a su médico de cabecera y que le extienda una receta….
      Menuda: venir aquí a saltarse la fila y llevarse lo mejor…

  4. Gordimad, yo conocí el bar antes y ahora y soy uno de los dj’s que de vez en cuando pasamos y compartimos la música con su gente , y uno de los privilegiados en poder hacerlo.
    Publico agradecido, estilos distintos, pero todo con un fin común disfrutar y BUEN ROLLO.

    Sin duda punto de ENCUENTRO y diversión. Que decir de todo el equipo y de Álvaro y Manolo, que están haciendo de @El12Club un lugar mítico.

    Gracias y nos vemos pronto

  5. Grandes.. los tres.. (entrevistador y entrevistados) y todo el staff. Es como estar en casa… una maravilla y un orgullo formar un poquito parte de esa fantástica familia llamada -12-. Osaloviu

  6. Las copas tienen un precio de lo más normal y razonable, hay que tener en cuenta además que es un bar con djs a los cuales también hay que pagar y la oferta musical es de muy buena calidad (no ponen vídeos iguales noche tras noche, es música en vivo) Recomiendo en especial las noches que pinchan los vurdalak, que son maravilla.
    A los artistas que hemos expuesto allí se nos dan facilidades y hay un buen rollo general que se agradece, los dueños y camareros súper cariñosos siempre.
    En cuanto a kiko, pues hace su trabajo como es lógico pero siempre con respeto y educación (si el aforo está completo pues lógicamente no te deja entrar, supongo que de ahí viene esa queja absurda).
    También es un bar diverso donde te sientes acogido seas como seas (estoy harto de los bares de tribu), puedes ir con una amiga y entrar (fuera el machismo de los bares gay) y hay variedad de gente (siempre encuentras alguien con quien ligar porque hay todo tipo de gente)
    Este bar nos ha salvado a muchos de una pandemia triste y larga y se agradece.

  7. Bueno, para que lo sepáis. El tal «Luis» es nuestro troll de cabecera.
    Cada cierto tiempo nos dedica sus lindas palabras sin importar de lo que estemos hablando y, como podéis comprobar, solo consigue ponerse en ridículo.

    1. Que, al final, esos Trolls no son conscientes de que consiguen el efecto contrario y animan al personal a escribir posts y poner las cosas en su sitio … ¿O si que lo son?

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