Lo peor de Marina son las portadas

Y eso es lo peor que puedo decir de esta inglesa con ascedentes griegos y que está haciendo una carrera particular y única para lo bueno y para lo malo. Lo malo, ya he dicho que suelen ser sus portadas o esas tipografías tan horreznas que yo no sé quién la aconseja, pero debe desear secretamente su fracaso, porque sino no me lo explico. Es que encima había mejores opciones.

Por suerte, una portada de disco no es lo importante y tras el bajón que supuso su anterior trabajo (Love+Fear), Marina vuelve con nuevos bríos y su voz que es una mina, capaz de lo más agudo y lo más grave, de una personalidad única y hasta con falsete mola sin tirar de autotune, tan trilladísimo en los últimos años. Canciones desconstruídas y complejas en las que se han colado sus vivencias de un año a esta parte en letras y su música. A saber; le ha pillado el confinamiento, ha tenido mucho tiempo para pensar y se ha separado de su pareja.

Así que hay mucho empoderamiento y feminismo, mucha conciencia social y tal vez letras un poquito más pedrestres y evidentes que en otras canciones suyas. La conciencia feminista brilla en ese grower inmenso que conocimos como primer single porque está hecho con la participación de mujeres en exclusiva. Las primeras veces que la escuché no me dijo mucho (me suele pasar con Marina), pero ahora ya puedo decir que es una de las canciones del 2020/2021. Y no debo ser el único al que le pasa porque ya lleva más de cinco millones de visionados en youtube.

Luego, como acostumbra y casi podemos decir que creo una moda, ha ido relando tantos singles de adelanto que casi cuesta llevar la cuenta. Hay verdaderos trallazos como el que abre el disco y le da nombre, Ancient Dreams In A Modern Land, canción pegajosa, caprichosa en su estructura y adictiva hasta el paroxismo.

Para mí la cumbre de Marina sigue estando en FROOT, un album que es posible que estuviera escuchando un par de años sin descanso. Es curioso porque Ancient Dreams In A Modern Land no parece ni la continuación del fallido Love/Fair y tampoco del antepenúltimo, el ya nombrado FROOT.

Más bien, es como si hubiera modernizado y afilado el sonido de Electra Heart que, curiosamente, es un disco al que dice no tenerle especial cariño por estar atrapada en el momento en que lo grabó en la dinámica de una multinacional.

Sin embargo, pese a las pegas que pueda ponerle con alguna canción que me sobra (Goodbye me parece de una insulsez importante), la cuestión es que de nuevo hay un disco de Marina que se saborea durante semanas, que ha vuelto a demostrar que es única en el panorama internacional y que ojalá la tengamos durante mucho tiempo talentosa, airada y con ganas.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.