Belén en Navidad

«Hola amigas, soy la B, pero no la negrica que se pone cojines en vez de una barriga y canta con Shakira y Lady Gaga pero luego ellas no quieren que promocionen sus singles juntas, no.

La mejor B.

La más castiza.

La Belén Esteban.

Y mira, que es que me han contratado los de una tienda que se compra por ordenador para un anuncio y yo, que lo mismo te anuncio sartenes que te comento que comas más conejo (¡Hola, María del Monte!), me dispongo a enseñarte una parte de mi vida, la más navideña. O más o menos.

El árbol que sale en el promocional pues, mira Mari, no te voy a engañar, no es el mío. Porque yo le pongo doble de espumillón por rama. Espumillón color oro que siempre se lleva y luego le dejo caer unos hilos así de plata. Y le cuelgo unas bolas así grandes, como de toro, rosa follamona y gris perla. y luego una estrella arriba. Que este árbol, me vais a disculpar, pero es de las finas, de las que no cagan por no manchar.

Ya sé que no es que sea yo Nicole Kidman ni Penélope Cruz pero no me digáis que no estoy natural con las frases que digo. Puro stanislavski, nena. No me digas que no te he sorprendido.

Para empezar puedes ver unas fotos de mis distintas caras, que yo soy de San Blas pero cambio de cara. Como la Madonna pero comiendo paté de tocino en vez de chía y atún. Luego dicen que es que no me parezco ahora a cuando yo era joven. Pero, alma de cántaro, ¿y quién sí? Ahí tienes a la Pantoja que se recortó la patillas o a su hija, que se estiro de la nuca para que se le abrieran los ojos.

En este árbol me han puesta unos renos hipotérmicos en los pies y a mí me ponen bastante nerviosa. Tanto que me pongo rígida, como me podéis observar en el minuto 0.16 en el que estoy más tensa que el cuello de Cayetana Álvarez de Toledo.

Como podéis ver, guardo mi pijama, célebre porque me pasé con él los 90 días del Gran Hermano. Que sepáis que fue tendencia en El Corte Inglés y en el Wallapop ese año. Estar encerrada me hizo sentir una conexión especial conmigo misma, mientras sopaba mi yogur con sobrasada.

Mi experiencia con los idiomas evoluciona a niveles cósmicos. De hecho, la RAE y la que sea de la Gran Bretaña deberían contar conmigo para dar clases de fonética del pueblo, que para algo yo soy la Princesa. Que aunque luego me digan que tengo menos vocabulario que el Correcaminos, yo me defiendo.

De hecho, la sucesión de grandes frases que me han hecho decir en este anuncio, muy resultón por cierto a la par que bien pagao, me acercan a cualquier persona del barrio. Realmente, ni cómoda estoy en este sofá tan mullido cuando a mí el material que me gusta para descansar es la uralita. Además, a un buen asiento, acompañas una ración de croquetas de morcilla, más que mejor.

Os dejo, que voy a ver en el mi vídeomóvil a la Andreíta mientras me tomo una tapa de mantequilla a cucharadas.

Besos, reinas».


Sobre el autor

Fon Cole

De los Cole de toda la vida.