Bolsonaro chilla

Bolsonaro, nene, que pena que tu país se esté convirtiendo en «un país de maricas». Reina, no pasa nada. Si cuando te pongan la vacuna será en un brazo; no vas a tener que bajarte los pantalones. No sufras, carita de medalla. Sol de membrillo. Azucena de la mañana. Brisa del atardecer. Trompeta militar arrolladora. Melocotón en almibar. Berenjena de…ay,no, ¡berenjena,no!. Bueno, pues eso. Que tú a lo tuyo. Y no te contagies más. Aléjate de todo lo que lleve plumas. No leas libros de bailarines. Nada de revistas de decoración, ni que tenga que ver con el cuidado y la higiene personal. Que huelas mucho a macho. A feijoada. Al natural. Como tus pensamientos: limpios, etéreos, muy del Siglo XXI.

Porque un Bolsonaro deberíamos llevarlo todos. Escrito a fuego. En cada mascarilla, cada pernera del pantalón. Cada lacito que colocamos al flequillo del perro. En cada bolso de Loewe. En nuestros llaveros de Furby. En los jerseys de cuello vuelto del Zara. Todos a una: ¡Bolsonaro no es ningún maricón!


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.