El mundo según Colita

A Isabel Steva la conocen como Colita y siendo una de las fotografas más importantes del siglo XX en nuestro país, poca gente reconocería su nombre si salieramos a la calle a preguntar.

Pero su obra se ha mantenido en el tiempo y pese a estar muy focalizada en una época y en una ciudad (Barcelona), ya es universal.

La capacidad de Colita de convertir sus fotografías en icónicas lo demuestra la imagen que, para siempre, todos asociaremos a la primera manifestación del orgullo LGTBI que hubo en nuestro país. La foto que demuestra que allí no estaban ni los masculinos, ni los de «a mi el Orgullo no me representa», ni los de «no hace falta hacer gala de la pluma» ni ninguno de esos que llegaron tarde y ahoran dan lecciones.

De ese día Colita nos dejó otras imágenes menos famosas pero igual de ilustrativas.

Recuerda que la primera manifestación fue en Barcelona y Colita estaba allí para retratar todo lo que pasaba en su ciudad, esa que tanto amaba y que es evidente con el cariño con el que la retrata.

 Es habitual que su trabajo se relacione con la gauche divine y con el flamenco…

Pero es una manera muy reduccionista de quedarse con una carrera tan grande. Aunque por supuesto, hay que señalar que sus retratos de Carmen Amaya son cosa fina.

De su cámara también salieron grandes retratos de la vida cotidiana barcelonesa que recuerdan a la yaya y el trucha…

Era una época donde convivía la miseria y a pocas calles más allá, una jovencísima Maruja Torres ya demostraba ser una mujer de armas tomar para defender sus derechos.

Colita tiene tanto y tan bueno que me temo que toca centrarse en un tema en concreto y yo me voy a quedar con sus retratos, parte fundamental de la cultura de este país aunque tú no te hayas dado cuenta. Por ejemplo, la ascensión de Joan Manuel Serrat al olimpo de la música, en parte fue gracias a las imágenes que Colita nos trasmitía del jovenzuelo.

Un joven melenudo, rebelde pero dulce, coherente con su propuesta musical, que no renunciaba a la tradición pero lejos de la sombra franquista y sobre todo, era moderno.

Sí, amiga. Serrat fue durante muchos años de lo más moderno que tenía este país por actitud y discurso y si no, mira bien estas fotos y situala en una época en la que Franco aún estaba vivo.

Como la gran retratista que fue, hay personajes a los que plasmó en distintas épocas y actitudes. Nadie como ella para ser testigo visual de la mutación permanente de Terenci Moix.

Vemos la evolución del personaje y del escritor. Casi podemos atisbar las distintas etapas que atravesó en su vida, como cuando posó junto a su hermana Ana María y resultaban  parientes lejanos de la familia del baptisterio romano. Si hasta parece que van a hacer una sesión de espiritismo…

Su amistad a lo largo de los años sirvió para mostrar un físico que cambió tanto como cambiaron sus pelucas, que hay que ver lo que le gustaban al bueno de Terenci.

A Jaime Gil de Biedma lo retrató relajado, con el atractivo de quién se sabe resultón y la labia suficiente para llevarte al catre si él quiere.

Son imágenes donde aparece lejos de sus demonios y de sus tormentos, antes de que el VIH hiciera acto de presencia.

Retratos en los que era fácil que se colara una botella del alcohol, porque fue una generación de tertulias etílicas interminables .Aquí lo vemos con Ana María Matute, en una escena que ejemplifica lo que digo.

Los ocho años que García Márquez vivió en Barcelona (1967-1975) fueron suficientes para que la fotografa nos dejara alguna de sus imágenes más memorables que habrás visto mil veces.

Otras que aportan mucha información de que cómo trabajaba el autor de Cien años de soledad.

Y también sorprendentes.

Eran los años donde todavía era amigo de Vargas Llosa, que también vivía en Barcelona. Cuando este aún no le había dado el mítico puñetazo que haría que se pelearan para siempre.

De la cámara de esta fotógrafa también salió una de las imágenes más reconocibles de Orson Welles.

Y como soy un hater reconocido, me alegra de que sea Dalí al único personaje del que se arrepiente haber retratado.

La fotografa nunca se mordió la lengua y dice:

«Dalí era un cabrón, un personaje siniestro, un franquista baboso»

Colita siempre ha sido un alma libre y un verso suelto, hasta el punto de llegar a renunciar al Premio Nacional de Fotografía en el 2014 por la política cultural del gobierno de Rajoy y en las entrevistas posteriores, remarcaba que no quería salir en la foto con el ministro Wert.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.