Lance Loud fue el primero

Que no quiero ir yo de marilistilla, precisamente porque supe de la historia que os voy a contar hace bien poco. Eso me lleva a pensar que no debo ser el único que la desconocía y que estaría bien que nos vayamos quedando con los nombres que para el colectivo casi deberían ser sagrados. Yo con que conocieramos a estos pioneros que lo dieron todo (para que por ejemplo hoy yo pueda estar con mi pluma contándolo aquí), me vale. Bien, quédate con este nombre:

LANCE LOUD

Lo que hizo el bueno de Lance es casi un acto heróico, porque salió del armario en la tele a la vista de todos en el año (ojo) 1973. Era el hijo mayor de una familia que se hizo famosísima (y aún lo es) gracias a protagonizar un ensayo de lo que luego nos hemos hinchado en llamar «telerrealidad»  y que recibió el nombre de  An American Family

El invento pretendía ser el espejo donde se reflejaran todas las familias norteamericanas de clase media en los primeros setenta. Así que las cámaras se metieron en su casa y en sus vidas durante siete meses y el éxito del programa fue tan atronador, que aún hoy se sigue reponiendo, se hicieron dos partes más (en 1983 y en el 2001), los nombres de los miembros son conocidos por todos en USA y nos anunciaron todo lo que sabríamos (unas décadas después) sobre este tipo de programas. Y es que (por si no te habías dado cuenta ya) los carga el diablo. Por ejemplo aprendimos que no hay familia que aguante tal presión mediática. Las rencillas entre ellos se hicieron cada vez más grandes y la productora descubrió que lo chachi, lo guay y lo fetén no vendía; había que rebuscar un poquito más en los trazos oscuros de una familia aparentemente perfecta. Así que la infidelidad del padre les vino de rechupete, porque consiguieron que en medio del rodaje, ella pidiera la separación.

Pero había otro tema que la productora no quiso dejar escapar, porque era justo el que necesitaban para el espaldarazo; al hijo mayor, Lance, le dio por salir del armario a la vista de todos. Pero ojo, sin remordimientos y culpabilidad, el muy desvergonzado. No sólo estaba orgulloso, si no que además se llevó a su madre a que conociera el ambiente neoyorkino, y a sus amiguis, entre los que había travestis (él mismo sale travestido)…

…afroamericanos y una buena muestra de la diversidad racial y sexual que no se veía en el resto del reality (ni en el resto de la tele en general).

 (no, la de la izquierda no es Alaska después de rodar Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón)

La fama nunca abandonó al fenomeno y en 2011, HBO realizó una peli llamada «Cinema Verite«, una ficción donde se recrea como fue aquello. El repartazo es para tenerlo en cuenta.

Hay que alabar aquí a la figura del padre, tan defenestrado por coronar a su mujer con una cornamenta que ni la dejaba salir por las puertas. Y es que a la madre no le hacía ni pizca de gracia que todos supieran lo de su hijo.

Sin embargo, el apoyo sin fisuras de Bill hacia su hijo marica es, de verdad de la buena, algo emocionante. Si tenemos en cuenta que las criticas fueron furibundas, aún más valor tiene lo de este progenitor que murió en 2018 con casi cien años.

  A Lance el valor lo convirtió en un villano para la mayoría, pero en un auténtico mito a seguir en el Nueva York donde reinaba Warhol y su factoría. Mucha atención a la mano de la Andy, que tonta no era…

Sin Lance no se entendería que, a finales de los setenta, hubiera un boom en eso de salir del armario, porque fue guía, ejemplo y camino de millones de adolescentes que, tras los disturbios de Stonewall, descubrían a alguien a quién podían tomar como ejemplo sin morirse de la vergüen.

Su presencia en los medios durante unos años, fue un gesto que nunca valoraremos de manera suficiente. Lucía pluma sin disimulo, se adelantó a la moda de los ochenta casi en una década y hablaba abiertamente y con honestidad de todo lo suyo. Era humano, no un «monstruo» y su labor por «normalizar» (que palabro tan odioso) fue un verdadero hito. Además era inteligente, brillante y muy divertido. Es un lujazo verlo.

Tampoco es que fuera un santo, porque al primogénito le gustaba un artisteo y un famoseo y usó toda la polémica y la fama para afianzar su carrera como cantante y actor, cosa a la que por cierto no le veo nada malo. Si dio la cara, faltaría que tuviera que esconderla cuando tocaba recibir algún beneficio. Y es que Lance tenía un grupo de música llamado MUMPS al que le vino muy bien todo el ruido mediático. A día de hoy suena muy glam, muy al Bowie de la época y sorprendentemente, muy fresco.

Ya se sabe que Nueva York fue divertidísimo a finales de los setenta, pero también se convirtió en una trampa para muchos con el advenimiento del SIDA y el despiporre de drogas. , Lance también sucumbió a varias adicciones y enfermó de VIH y hepatitis C. Aunque siguió siendo un auténtico incono (pocos resisten esa marca) y trabajando para revistas tan importantes como Advocate, la decadencia física fue devastadora.

Aún faltaba el trueno final para alguien que desde muy joven había sido centro de atención de las cámaras. En 2001 se decidió reunir a la familia en una tercera ocasión por iniciativa del primogénito gay, con la mala suerte (o la buena para la productora) de que el rodaje coincidió con la muerte y funeral de quién tanto había aportado al programa. Se cerró así una vida de poco más de cincuenta años y a esta temporada final se la llamó Death in an American Family, por si a alguien le quedaba duda. Uno de los más afectados por su muerte fue un jovencísimo Rufus Wainright, que de excesos en Nueva York ya sabía lo suyo. Evidentemente, la canción elegida para el homenaje solo podía ser una.

 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.