HISTORIAS DE UN MOCO PEGADO EN LA PARED (DIA 2)

Soy un moco y vivo en una pared de 20m3.

 

¡Hola amigues! Como veis sigo vivo un día más! La verdad que la noche ha sido muy movidita, no nos ha faltado de nada!

Primero, mis vecinos del ático han estado de fiesta hasta las 04:00 de la madrugada y a las 06:00 cuando por fin he conseguido coger el sueño, han aparecido los picolos y ¡la han liado como siempre!

Han venido a visitar, de nuevo, a mis vecinos del sótano. Son dos colillas apuradas que se dedican a la jardinería. Al final, va a ser cierto que el bosque que han plantado no era de plantas exóticas, sino de algo un poco más alucinante.

No sé, eran buena gente, siempre estaban contentos, ¿qué mal pueden haber hecho?, pero en fin, no tardarán en volver, ¡ya lo veréis! ¡La mala hierba nunca muere!

Pero bueno, lo que ha coronado la noche ha sido el wasap que he recibido de mi hermano. Los cimientos de mi mente se han venido abajo en segundos y aún no he podido salir del shock. Me ha preguntado: “¿Cómo llevas la cuarentena?” A lo que yo he respondido jocosamente: “No seas cabrón, que aún tengo 35!jaja” … Entonces va y me dice que me deje de bromas y que le cuente cómo llevo el encierro y que tienen ganas de verme ahora que ya estamos en la “Fase 2”…

De repente, me he sentido como Dorothy en el Mago de Oz y he girado sobre mis chapines colorados porque no entendía nada! Mi cara de Munchkin lo decía todo. ¿Cuarentena? ¿Fase 2? ¿Reunión Familiar? …

¡No sé qué de todo me estaba dando más ansiedad! ¿Habéis visto un moco con sudores fríos? …

Pues es asqueroso e hipnótico a partes iguales. Más o menos como cuando ves el programa de la Doctora Lee (Dr Pimple), te tapas los ojos con la manos por si salpica y miras a través de tus dedos mientras te retuerces de asco-gusto.

He tardado 10 minutos en salir del bucle mental y tras beberme un gin-tonic fresquito y descubrir tres nuevos tonos de blanco en el gotelé del campamento, he decidido hacer una video llamada a mi hermano…

…Tras la video llamada…

Aún no salgo de mi asombro amigues, estoy como en una nube, no puedo parar de flipar. Me da vueltas la cabeza y creo que estoy viendo pasar mi vida entera ante mis ojos. Antes de ser moco, ¡era mucosa! … ¡Uf! ¡Qué fuerte chiques!

 

…(2 horas más tarde)…

¡Dios, perdonadme amigues! ¡Creo que he tenido el cuelgue más grande de mi vida moqueril! Los picolos han quemado el bosque exótico de mis vecinos y en mi campamento se ha montado un submarino de la hostia! Jajaja

¡Ahora en serio! ¡“Jesuscrist” la que se ha liado! Ahora lo entiendo todo, el tipo flipao de la corona, el comando mascarilla, que mi dueño me dejase aquí abandonado, que hubiese tanta tranquilidad a todas horas. ¡Estamos en una pandemia global y yo ni siquiera me he enterado!

Tengo el cerebro churruscado y el corazón a-rítmico. Y yo que pensaba que mis vecinos ponían arco iris en los balcones para celebrar el “Pride” y que aplaudían a las 20.00 de la tarde para darle vidilla al barrio.

¡Qué sensación más extraña!

 

Me recuerda a cuando me sentaba en el borde de la nariz de mi dueño a primera hora de la mañana con mi café recién hecho y veía como amanecía, como mi dueño iba a trabajar, y cómo sus compañeres le miraban con cara de asco contenido porque me veían asomar en su nariz y nadie se atrevía a decirle que tenía un moco saludando al infinito.

Es una sensación de miedo, adrenalina y vértigo, porque en cualquier momento puede sacarte a la fuerza y lanzarte de un chasquido. Y por otro lado, de felicidad, simpatía y emoción, porque ves el mundo y todo lo bello que hay en él sin las imperfecciones que el ser humano antepone a todo. En nuestro caso, la vida dentro de la fosa nasal está codificada por un montón de pelos humanos que hacen que el paisaje se vea como el Canal + los sábados por la noche.

En definitiva, creo que estoy abrumado por la situación. Hemos estado en un estado de alarma, encerrados en casa, sin trabajar, sin relaciones sociales de ningún tipo y siendo conscientes de un gran número de compañeres que, tristemente, nos han dejado y nunca más volverán. No sé muy bien cómo gestionar esto ni con qué ánimo debo enfrentarme a la nueva normalidad.

Estoy triste y voy a tratar de hacer mi duelo por los que ya no están.

Voy a ser fuerte para ir a trabajar cada día, como lo he hecho siempre, para que esta crisis pase cuanto antes.

Voy a alegrarme porque mi vida continúa, tratando de sonreír cada día como siempre lo he hecho.

Y lo más importante, voy a hacer todo esto conmigo mismo, en mi interior, en mi intimidad, porque perfectamente podría coger una cacerola y reventarle los tímpanos a todo mi barrio o podría irme a la calle Núñez de Balboa para bailar con mi bandera española tuneada con crespones negros, o podría decirle al mocodiputado de “EstornuDOX” Espinete de los Montes que cerrase la puerta al salir, pero creo que no hay necesidad, que ya tengo bastante con lo que tengo y porque prefiero invertir mi energía en volver a ser feliz y en seguir haciéndolo bien para poder ver los antes posible a todes vosotres y celebrar que a mis 35 añitos de jóvena he sobrevivido a mi primer apocalipsis!

Gracias a todes les héroes sin capa que han puesto en riesgo sus sueños para salvar nuestras vidas y gracias a todas las personas que han cumplido las normas para frenar esta situación.

¡Uff! Este día ha sido una montaña rusa total y me siento extrañamente bien después de ordenar y compartir todas mis pajas mentales con vosotres.

Os tengo que dejar, porque tengo que recoger el campamento y prepararme para volver a las trincheras. He decidido volver a casa y creo que se avecinan curvas.

En fin, voy a encargar una tortada de merengue en “Roses – Murcia” para celebrarlo con mi familia. Me han dicho mis vecinos que en una tienda tienen el modelo facha con crespón y en la otra el modelo republicano con coleta de caramelo, así que perfecto! Ideal para un reencuentro familiar con final feliz. (¡O no! Ya os contaré).

¡Hasta el próximo estornudo amigues! ¡Sed felices y por favor, por esta vez no compartáis pañuelo! Creo que puedo seguir soltero un par de semanas más!


Sobre el autor

MOCO-LOCO

Soy Moco-Loco y he venido a solucionar los problemas del mundo! (O no! jeje) Desde mi cómodo campamento en una pared de gotelé te contaré mis mierdas y mucosas más profundas. Junto a mi no conquistarás el mundo pero al menos veremos atardecer agusto!