Las dos mejillas de Pedro López Pérez

Ya he leído dos veces esta ópera prima de Pedro López, “Bofetadas” (Libros Mayorquecero). La primera fue hace algún tiempo, cuando era una ilusión terminada, a la espera de ser lanzada al universo literario de nuestro país. Puse la otra mejilla hace un par de días, cuando salió a la venta, con el objetivo de refrescar las historias que nuestro escritor nos cuenta en esta compilación de relato corto. Reconozco que con una segunda lectura el sabor del cuero de la mano en mi cara es mucho más profundo. Es más, en estas inminentes vacaciones de verano volveré a dejarme golpear por alguno de los personajes que pululan por esta selva de hombres y mujeres peliculeros, bipolares, sexuales…Gente que busca, que no encuentra. Nombres propios que deberían seguir creciendo. “Bofetadas” podría desdoblarse en una decena de novelas largas. Hay material suficiente para ello, espacio propio, un  spinoff tras otro.

A Pedro le fluye la literatura y aún estoy intentando averiguar alguna influencia específica en esta obra. Se nota que devora libros. Voracidad, esa es la palabra. De contar. De hablar de almas que se escapan por la parte más innoble, o no, de nuestro cuerpo. De hombres embarazados de su propio yo. Sexualidad, deseo, manos que son modelo sin respuesta, nacimientos paralelos a la salvación de las almas que, de una manera u otra, paren. Depresión, miembros cercenados por la pereza, alzheimer, ladronas de ropa interior… Nombres propios: Erwin y Philippe (micro-relato favorito) o Rafa, el cabo del ejercito. Soldado en una puta mili tan sensual que puede provocar tocamientos sin necesidad de ser explícito en las formas y dejando volar la imaginación en el fondo. Porque de eso se trata y ahí está la clave, la diferencia entre los que escriben y los que saben escribir; dejar el final a la interpretación de cada lector. Vidas a las que les han cruzado la cara…Gran debut con B.S.O incluida y una portada maravillosa del ilustrador Ivan Haron.


Sobre el autor

Mocico Viejo Official

Amante y amigo. A punto de abrazar la fe, pero a punto a punto. Viajero incansable y buscador de tesoros. Mocico andaluz y rabioso.