Follamos en un club de sexo y te lo contamos

Bueno, vale, quizá el titular es algo engañoso, porque no hemos ido a un club de sexo (al menos yo) y no hemos follado. En el club de sexo, se entiende, fuera sí, que ya tenemos una edad. Os pongo en contexto: soy un varón de 35 años que siempre ha tenido una relación fluida con el sexo, sin problemas para ligar y con la cabeza medianamente encima de los hombros. He visto porno, he hecho tríos, cuartetos, me masturbo a menudo, tengo nudes rolando por internet y siempre, siempre he tenido una vertiente muy exhibicionista. Muy exhibicionista, me pone mucho la idea de que alguien pueda estar disfrutando de un rato de autoamor viendo alguna foto, me pone cuando estoy amarrado al pilón y mi partenaire coge el móvil y se pone a grabar. Dicen que me cambia la cara. También dicen que eso es de guarras. Pues oye, podéis llamarme Miss Guarra.

Miss Guarra… Miss Guarra… Miss… Guaaaarrraaaa

Siendo tan exhibicionista, hay algo que siempre me ha llamado la atención y nunca he hecho porque creo que me daría muchísimo corte: ir a un sexclub. Casualidades de la vida, de esta sorprendente existencia, hace poco he conocido a una persona que acude con asiduidad a clubes de sexo y he aprovechado para hacerle unas preguntitas. Yo, que soy muy educado, comienzo saludando.

Hola, ¿qué tal estás hoy?

Bien, divertido con la entrevista.

Al grano, a lo que nos interesa. Para poner en antecedentes a nuestros lectores, ¿qué es un sexclub?

Pues un sexclub es un bar donde se puede practicar sexo. No es lo mismo que un bar con cuarto oscuro, en estos locales se permite tener sexo (o si no quieres pues nada) en cualquier punto del bar.

Vamos con los datos técnicos. ¿Qué tipo de público acude?

Todo depende del local, pero la media está entre los 25 y 60 años. Alguna vez encuentras a algún yogurín perdido al que van a muerte a por él, o algún señor más mayor intentando montárselo con alguien, aunque reconozco que pocas veces he visto que tengan éxito. Están los asiduos, mucha gente que le va el cuero, los turistas que van a echar una cana al aire, los casados heterosexuales que le han dicho a la mujer que se van a ver el fútbol, los paletos de provincias que parece que van al zoo y los que peor me caen: “los peces”, mirones que lo que hacen es perseguir a algún target de parejas o un tío en concreto y se mueven según esta persona lo hace, pajeándose y mirando.

Y para los interioristas. ¿Cómo suelen ser las instalaciones? ¿Qué podemos encontrar ahí?

Por lo general la iluminación es tenue, algunos con cuartos oscuros y otros con zonas más iluminadas para los más exhibicionistas. Casi todos tienen un sling, es un must. Algunos con cruz de San Andrés, que nunca he visto usar. Los hay con zona para lluvia dorada, duchas, duchas anales, dispensadores de lubricante y condones, cabinas, camas enormes para juegos en grupo… Son bastante variados, la estética suele ser asociada con el BDSM, aunque casi nadie lo practica en estos sitios.

Todo tiene un inicio. ¿Cómo apareció la curiosidad por ir a estos locales?

La primera vez hará unos doce años, en Gran Canaria. Estaba de finde con el que era por entonces mi novio y estábamos de marcha. Después de bastantes cervezas me dijo que quería llevarme a un sitio diferente, un bar de sexo. Y claro, con la desinhibición del alcohol y que no parecía ser un estrecho pues dije que sí.

Tomas la decisión y un día decides que ese es el día. ¿Cómo te preparaste? ¿Qué encontraste dentro?

Realmente fue algo que se me ofreció, por lo que no me preparé para nada. Entre el tiempo y el alcohol tengo los recuerdos algo borrosos. El local era bastante oscuro, pfff, no había mucha gente, aunque aún me acuerdo de un alemán de 2×2 al que le hice gracia…

Yo me pongo en situación y creo que daría vueltas sin encontrar mi sitio, me podría la vergüenza y me iría a los pocos minutos. O igual no, igual me pongo cerdo y acabo cabalgando en un sling. ¿Cómo viviste esa primera vez?

La primera vez fue parte de nervios, excitación y bueno, acabé discutiendo con mi novio, por lo que jajaja no acabó muy bien y tardé muchos años en volver a ir a un local de este tipo.

No es una araña boca abajo en el techo de tu cocina

Imagino que el público de estos bares no es tan mayoritario como el que puede haber en pubs, discotecas o locales más, erm, mainstream. ¿Hay variedad suficiente o llega el momento en el que vas y no hay ganado novedoso?

Pues todo depende, en Madrid actualmente hay unos 7 u 8 locales de este tipo si mal no recuerdo. Madrid tiene mucho turismo, por lo que siempre hay mucha gente nueva, y también sus asiduos; pero es importante saber qué bar está de moda en qué día.

Del mismo modo, ¿entre los asiduos se crea algún tipo de conexión especial? ¿En plan “hey, tío, te he visto tantas veces recibir rabo que te cojo cariño”?

Hay gente con la que sí tienes esa conexión o vínculo. Aunque pueda parecer sórdido la gente es bastante más amable y abierta en los bares nudistas/de sexo que en los textiles. Yo que soy algo tímido he hablado y me he reído más con desconocidos en este tipo de locales que en cualquier bar de Chueca.

Pongámonos en situación. Estás en el bar, te pides una cerveza y a los 5 minutos aparece un chulo decente. Le haces ojos, se te acerca, te toca, te come el gaznate. Qué bien, has ligado. Oye, que te da por sacarle el pijo y hacerle un lavado y abrillantado. En plena faena, por detrás te interrumpen. “¡Hombre! ¡Tú por aquí! ¿Cómo vas?”. Es tu compañero Jaime, de administración, el que tiene la mesa dos despachos más allá. ¿Te ha pasado algo parecido alguna vez?

Jajajaja, pues no, ese caso no. Me he encontrado a conocidos más que a amigos en los bares y nunca metido en faena. Algunos que me caían bien y otros mal y, bueno, siempre digo lo mismo, todos estamos en las mismas circunstancias, así que o nos hemos saludado tan normales, o nos hemos ignorado, o hemos pasado un buen rato juntos.

Supongo que acudir a estos locales, al final, es una cuestión de morbo, de desarrollo de fantasías e incluso de personalidad. ¿Crees que el ser capaz de llevar a cabo este tipo de prácticas apoya de forma positiva otros aspectos de tu vida cotidiana?

A ver, estos locales tienen cosas muy positivas y también sus peligros. A mí me ha hecho ser más abierto, menos tímido, he cumplido fantasías que más de uno se moriría de envidia y creo que llevado con mesura está muy bien para salir de la rutina. Además, siendo naturista en Madrid es un buen sitio para estar tomándote una cerveza desnudo, con o sin sexo.

Hablemos de sentimientos. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando estás en acción en uno de estos locales?

Hombre, cuando estoy metido en acción lo que hago es relajarme, centrarme en el momento, disfrutar y hacer disfrutar. Tengo muy claro que no voy a encontrar al amor de mi vida y si me lo paso muy bien con alguien en concreto es más en plan follamigos que un posible marido.

¿Has tenido alguna experiencia desagradable con alguien que se haya pasado de la raya o que te haya dado mal rollo?

Por desgracia sí, algún mal rollo he tenido que otro. Hay mucha gente con ansiedad que va a estos locales pensando que va a cumplir todas las fantasías sexuales que han visto en las pelis porno. Gente que va a saco sin educación, que se cree que está todo permitido o pesados, que no entienden que si (educadamente) los rechazas tres veces quiere decir que te dejen en paz, y al final se lo tienes que explicar. Por desgracia, esto suele pasar más en gente que es nueva o con casados, que se les ve a tres leguas.

Ahora, lo contrario. ¿Tienes alguna experiencia que consideres extremadamente excitante? De aquellas que piensas que daría para un buen argumento de escena porno.

Jajaja pues unas cuantas. Una vez en un local, entre semana, salí a tomarme una cerveza y estar un rato desnudo; el local estaba a medio gas y la verdad que la gente que había ese día no me llamaba la atención. Estaba charlando con un par de clientes cuando entraron dos tiarrones de peli porno y fueron directamente a por mí. Acabamos en mitad del bar montándonoslo, con grupo de mirones muertos de envidia, y como colofón cuando nos cansamos, nos fuimos a tomarnos unas cañas por ahí tan amigos.

¡Haciendo amigos comiendo pollas! ¿Qué consejo darías a alguien que se plantea acudir a un sexclub?

Primero, que vaya con la mente abierta, todo es voluntario y nadie va a hacer nada que tú no quieras. Que se lo tome con calma, que hay mucha tarde o noche para pasarlo bien. Y que no beba mucho, que es recomendable controlar para no llevarse sustos. ¡Ah! E informarse a qué bar ir, puedes encontrarte algunas veces un local medio vacío una noche y a la siguiente el mismo a rebosar. Además, a veces, dependiendo del local y del día, hay un código u otro, se permite ir en calzoncillos o todos desnudos, o día del speedo… Eso sí, si vas desnudo nunca vas a tener problema.

Por último, siento curiosidad por el uso de preservativos en este tipo de ambientes. Igual ha sido casualidad, pero esta misma semana ha habido como 5 o 6 chicos que me han pedido, directamente, que les preñe, contactando por las putiapps. ¿Dirías que la gente se protege lo suficiente cuando va a follar a sexclubs?

Pues hay de todo, hay gente que va a saco a follar o a que los follen sin condón, y otra mucha que sin condón no hace nada. Yo soy de los segundos, y mira, el que no quiere cumplir mis normas pues no tiene nada que hacer. En Madrid, todos los locales tienen condones a porrillo gratis (lo del lubricante ya depende del sitio) por lo que el material nunca falta. Por ejemplo, la proporción de extranjeros que follan a pelo creo que es muy superior que los nacionales, probablemente porque muchos están tomando PrEP, pero bueno, depende del día y del bar, ves a más o menos gente follando sin condón.

La araña que vive en tu ducha

Y podría seguir preguntando y preguntando, pero igual es mejor que un día me anime y vaya. ¿Alguien quiere acompañarme? Lectores, ¿habéis estado alguna vez en un sexclub? ¿Cómo los imagináis? ¿Qué experiencias tenéis? ¿Cómo vais de prejuicios? Una cosa me queda clara, y es que cada uno, con su cuerpo, que haga lo que le apetezca en cada momento. ¡Prejuicios y doble moral, os podéis ir a la mierda!


Sobre el autor

Mr. Fluffer

Tengo las rodillas peladas desde la post-adolescencia.