Orígenes de la tauromaquia (que no te engañen)

Soy antitaurino, vaya por delante.

Toda mi vida me ha tocado mucho las pelotas el discurso de los protaurinos hablando de “cultura”, “tradición” y pollas en vinagre así que, le dedico este post a todos los oligofrénicos que se dedican a alabar las corridas de toros…”Fran Rivera, Jesulín y demás PPSOEros rancios, va por ustedes”

¿Qué coño es la tauromaquia?

El término es relativamente moderno, para ser exacto del siglo XIX, cuando se desarrolla la Historia del Arte, la Arqueología y demás cositas del estilo (para los de la LOMCE , lo que hace Indiana Jones cuando no está corriendo delante de un pedrusco). Realmente la tauromaquia (del griego ταῦρος, taūros ‘toro’, y μάχομαι, máchomai ‘luchar’ ) o realmente llamada taurocatapsia tiene sus orígenes en la Edad del Bronce y, es conocida en Occidente por su desarrollo en la Grecia primitiva.

En una cultura en la que adoraban el deporte y las demostraciones de ingenio y agilidad, los muchachos griegos, se embadurnaban con aceite y, desnudos, bailaban y saltaban sobre un toro en un recinto cerrado, haciendo piruetas, colgando guirnaldas de flores en sus cuernos y luego, el toro volvía a su redil tranquilamente (Arriba os pongo una de las muchas imágnenes de frescos que se pueden encontrar en el palacio de Knossos en Creta

¿En algunos casos el toro moría? De viejo normalmente. Los que morían a cascoporro eran los bailarines, obviamente. El sacrificio de toros y bueyes se reservaba para las celebraciones religiosas en las que se ofrecían sacrificios en los templos: se mataba al animal rápido, se hacía la “misa”, el sacerdote leía el futuro en las entrañas y luego se comían la carne en una celebración.

Hasta aquí la “tauromaquia” clásica

Entonces, ¿lo de las corridas de toros?

Muy posterior, de la época romana. Los romanos eran especialmente cruentos en lo que se refiere a celebraciones y se lo pasaban bomba en los anfiteatros viendo como la sangre salpicaba la arena (muchos de vosotros tendréis en mente la serie homoerótica de Espartaco… no os culpo)

Pero no, no va por ahí. La tauromaquia que conocemos actualmente proviene de algo que a los romanos les encantaba La damnatio ad bestias. 

El imperio los usaba para castigar a presos a los que querían putear a base de bien. Los soltaban desnudos o incluso atados a un poste con uno o varios animales para que lo devoraran. Cicerón incluso menciona que un sólo león acabó con la vida de 200 bestiarii. Estos terroríficos espectáculos tenían lugar por la mañana cuando el público era más numeroso. No se suprimieron hasta el año 681.

Los espectáculos en esta época se volvieron tan extremadamente violentos, que incluso había domadores que se especializaban en entrenar jirafas o toros para que violaran a mujeres delante del público (obviamente las mujeres acababan muertas) y fue uno de los modos favoritos de ejecutar cristianos

¿Y cómo llega ésto a las corridas de toros? 

Estamos muy cerquita, tranquilos.

¿Os suena de algo El toro de la Vega? Pues no estamos muy lejos. En la Edad Media, los grandes monarcas y los nobles se divertían lanceando toros a caballo hasta matarlos (que no tenían Netflix y tenían que gastar el tiempo libre en algo…) Y como ya no había circo romano ni cositas por el estilo, pues se empezó a poner de moda lo de lancear toros para celebrar eventos especiales y celebraciones (curiosamente para una ciudad antitaurina, la “primera corrida de toros” en España se celebró en Barcelona en el siglo XIV  bajo el reinado de Juan I.

Saltamos unos añitos más (unos 200, año más, año menos) y los nobles se van aburriendo de tener que arriesgar el pellejo, a pesar de que van a caballo y cada vez más pertrechados para que no les pase nada así que, participan con peones, gente de su servicio, que se encarga de marear al toro y entretenerlo mientras ellos lo emboscan para matarlo con la lanza y, más adelante con el rejón (EXACTO, los toreros y el arte de la lidia, provienen de los plebeyos que entretenían al toro para que el reyezuelo de turno lo pudiera matar cómodamente)

Poco a poco, los nobles se aburrirán de arriesgar el pellejo delante de un bicho de 500 kilos con cuernos y serán los patanes que les sirven, los que tomarán el relevo en las corridas de toros por fama y dinero obviamente.

Es decir, cuando llegamos a los siglos XVI y XVII, hace ya mucho tiempo que las peleas a muerte entre gladiadores del imperio romano han desaparecido pero, el pueblo (culto, moderado, tolerante, amante de la belleza de las artes…) descubre un nuevo modo de divertirse (y lo adoran), ver a “don nadies” enfrentarse armados a un toro hasta matarlo  SANGRE,  SANGRE!!!!

RESUMIENDO…

Europa como ente cultural de base romana (la Roma clásica) adora los espectáculos tipo “hombre / mujer / niño / viejo se enfrenta a oso / león / toro / pokemon” a muerte y nos encanta ver como la sangre salpica y los miembros salen volando….

En el siglo VII d.C. las famosas peleas/sacrificios con animales son prohibidas y hay que esperar 900 años más para que se encuentre otra fórmula “socialmente aceptable” en la que seres humanos luchen a muerte con un animal peligroso para divertir al pueblo (porque ir al teatro como que no divertía tanto)

La tauromaquia, tal y como la conocemos, proviene del siglo XVI cuando, plebeyos que no tenían donde caerse muertos y sin posibilidades de medrar en la vida, se dedicaban a luchar contra toros en una plaza cerrada, en grupo y ayudados por armas, para que el pueblo disfrutara viendo como lo mareaban una y otra vez hasta matarlo ¿Peligro de que un toro te diera una cornada? Claro que si pero, como decía el famoso torero Manolete  “más cornás da el hambre”...

Como podemos ver, todo muy cultural, muy clásico, muy bello y muy puta mierda de la vida… Al final  la única verdad es la famosa frase de PACMA

“TORTURA, NI ARTE NI CULTURA”


Sobre el autor

David Miralles

Exiliado por rarito y rancio, e informando desde las Tierras Planas. A veces no me entiendo ni yo mismo. No eres tú, soy yo. Tranquilo