Look over there! Crítica deslavazada de «Don´t look up»

Una colaboración de Antonio Heras

Don’t look up” (“No mires arriba”) es la película del momento . Lo cual, realmente, no es decir mucho, porque el consumo hiperacelerado al que las plataformas de contenido nos están acostumbrando hace que ese “momento” dure apenas dos semanas. Si no la has visto ya, hazlo; estará caducada el mes que viene, créeme. Las obras audiovisuales tienen ahora menos vida útil que el queso del DIA.

En cualquier caso, es la película más vista (online) y comentada de finales de 2021 y comienzos de 2022. ¿Eso quiero decir algo? Sí y no, supongo. Pues vaya mierda de reseña, estaréis diciendo. Pues puede que tengáis razón, contesto yo. Pero dadme un par de párrafos más.

 

 

¿Qué llama la atención de esta peli de Netflix? En primer lugar, claro, el elenco. Jennifer Lawrence y Leonardo DiCaprio de protagonistas -con una buena química-, Meryl Streep divertidísima y pasada de rosca, Cate Blanchett (eso dicen los créditos)… y muchos nombres más. ¿Está la calidad de la película a la altura de sus actores? No, eso os lo adelanto.

Hablemos de sus aciertos: “ Don’t Look Up” captura el momento actual. Una sociedad absorbida por la tecnología y las redes sociales y, al mismo tiempo, tan fácil de manipular como un bebé.

 

 

Una sociedad con formación educativa y acceso a todo tipo de recursos informativos y que, sin embargo, alberga a millones de ciudadanos que creen que el coronavirus no existe, que las vacunas contienen microchips o que Bill Gates es el Anticristo (esto último tiene alguna base científica). En cualquier caso, la película de Netflix contiene varias líneas de diálogo que semejan disparos a bocajarro contra los políticos desalmados, los periodistas corruptos, las buenas personas y los grandes profesionales que se venden por la fama o el dinero. Tiene, además, un sinfín de personajes que parodian a personalidades contemporáneas: sucedáneos de Trump, Elon Musk o la versión norteamericana de Susana Griso, y ese juego entre espectador y ficción suele ser muy ameno.

 

¿Los mayores lastres de “Don’t Look Up”? El primero, la duración: más de dos horas de metraje. Esto se une peligrosamente a un ritmo irregular y algunas decisiones de guion cuestionables, por lo que durante la primera hora de la peli estuve pensando seriamente en quitarla. Finalmente no lo hice, y no me arrepiento: tiene algunas escenas que merecen la pena y, en conjunto, es una experiencia entretenida y, a ratos, ácida y graciosa.

Digo a ratos porque, ay, muchos de los chistes y diálogos que pretenden hacer reír me han dejado con una mueca indefinida. “Don’t Look Up” reunía todos los ingredientes para convertirse en una obra excelente pero tiene muchas grietas en el fuselaje; quizá sea un problema de dirección y, en especial, de tono. La peli fluctúa entre diversos tonos -el dramático, el cómico, el político, el grandilocuente, hasta el de enredos amorosos- sin decidirse por uno de manera rotunda, y en ese baile de géneros y enfoques, como espectador, sentí que me sacaban de la historia varias veces. Como artefacto de ficción, “Don’t Look Up” es un cohete fallido, uno de esos que explotan nada más despegar. Pero mientras tanto, podemos disfrutar con los fuegos artificiales, sacar unas palomitas y ver a Ariana Grande insultar a DiCaprio llamándole “pollavieja”.

 
 
 
 
 


Sobre el autor

Atroz Con Leche

Podríamos empezar diciendo “Bienvenidos a este blog” pero mentiríamos cual bellacos. También podríamos comenzar con las palabras “Esta es una nuevo modelo de red social” pero ni de coña y tampoco hay ganas. Esto es… Atroz…No hay palabra que mejor lo defina. Bueno sí que hay otras, pero si las escribimos no podrían leerlo niños y además ustedes se van a asustar.