Bárbara, la vida privada de una señorita bien

Bárbara, que tú bien sabes que «cabra coja no quiere siesta», le vas a fastidiar el próximo cumpleaños a nuestro, (que también lo fue más tuyo que de nadie), rey emérito el 5 de enero, ya que, según dicen, quiere volver a pisar suelo español, cual lince entre algodones; como quien no quisiera saber nada de «la chica del molino rojo». Por otra parte, ni de nadie peor aún que le pueda hacer sombra, si es que le queda algo a este señor que tape sus rayos de luz desde alguna parte de la Zarzuela. Que, como buena reina maga y más maja que las pesetas, de cuando cambiábamos esas monedas por el «Interviu», allá por 1977, te hacen llamar, nada menos que al Senado para ver si te regalaron (¿se dice así?) una cantidad sustanciosa de los fondos reservados, que utilizaste como moneda de cambio (¿se dice así?), para que te hicieras la muerta. Por otra parte, para que más que «volver al paralelo», recordemos esos ardientes momentos en anuncios de Freixenet y en los que todos hacíamos montoncitos bien contados cuando te veíamos en aquel de la Declaración de la Renta. Cuando te veíamos pensábamos:» seguro que me sale a devolver». Que entre «destape y destape» convertiste en historia reciente tu pasado y el de buena parte de la prensa rosa española. La historia parece no tener fin. O sí, si tú quieres. Total, ¿qué más te da, a estas alturas de la fiesta?. ¡Si ya nos lo hemos bebido todo!. Bárbara, suelta tus «cuentos de las sábanas blancas». Dí que sí.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.