Un asteroide llamado Battiato

(18556)  es un asteroide perteneciente al cinturón de asteroides, descubierto el 7 de febrero de 1997 por Piero Sicoli y Francesco Manca desde el Observatorio Astronómico Sormano, en Italia al que pusieron el nombre de Battiato.

Pocas veces la justicia fue tan poetica con alguien que ha dedicado tantas canciones y tan bonitas al universo, las estrellas y la Vía Lactea. Un místico, un asceta que conseguía trasmitir con su música la paz que solo consiguen las sabiduría más antiguas, las que más bien hacen al ser humano.

Battiato se ha muerto tal como ha vivido en los últimos años, retirado con achaques y problemas de salud que le impedían dar esos conciertos que eran una comunión colectiva en la que era imposible no emocionarse, conciertos en los que veías a la gente derramar lágrimas de emoción y alegría porque sus canciones tienen un toque mágico imposible de definir que te envuelve, te ocupa y te cura. Una capacidad transformadora que muy pocos, poquísimos músicos en el mundo tienen. Yo es que escucho La sombra de la luz y me pongo malo de acostarme…

Los españoles podemos considerarnos afortunados de que Battiato tradujera sus propias letras al castellano y pudiéramos emocionarnos con su lirismo único y personal, lleno de amor tierno y desamparado que necesita de consuelo, de empatía por los que nada tienen, de mezcla de culturas y mestizaje de sensibilidades y con una mirada exceptica privada de cinismo. Por eso en plena guerra, se plantó en Bagdad para hacer un concierto y su primera canción fue en árabe.

Pena que sus discos en castellano no se correspondiera con giras en nuestro país tan numerosas como las que hacía en Italia, donde es considerado un monumento, historia fundamental de la música de aquel país y sin necesidad de que se muriera para que así fuera.

Dueño de una cultura musical vastísima, con la conciencia de quién está con los oprimidos, poseedor de una sensibilidad compositora como pocos músicos que hayan existido, su legado es tan amplio, tan brutal y tan inabarcable que cuando editaba un disco de grandes éxitos debía ser triple y aún así faltaban canciones esenciales.

Escribo estas palabras tratando de ser sobrio aunque me caigan las lágrimas al teclado y siendo consciente de que se me va uno de los músicos que más ha forjado mi oído y mi sensibilidad, un portento, una maravilla que me hace sentir orgulloso de haber sido su contemporáneo y sobre todo, de tener la oportunidad de haberlo visto en directo. Porque músicos hay muchos, pero Batiatto solo hay uno y no habrá otro igual. La tierra te será leve, Franco, porque te espera la eternidad. Por los siglos de los siglos.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.