Los momentos de Demi

Hola, soy Demetria Gene pero tú me conocerás como Demi Moore o como la zagala de pelo corto y piel nacarada que se magreó con una señora de color porque me convenció de que mi novio estaba dentro.

Pues resulta que esta semana me han sacado en una foto y me han puesto como hoja de perejil. Pero mira, que yo es que me fui a París a desfilar y antes de subirme a la pasarela, me tomé un yogurt con una quincena de caducao y se me puso la cara un poco rara, como el pico de un Concorde. Pero que de cirugía nasti de plasti, caris.

Es que, tanto criticar y hablar de mí me tiene un poco hasta el papo. Así que he decidido comentaros la realidad de algunas instantáneas que los medios me sacaron de muy mala fe. Y es que todo tiene explicación, oye. Hasta la resistencia de las patillas de la Pantoja a la aguja eléctrica.

A mí es que no me da vergüenza mostrarme tal cual. A ver quien no imita en su casa a la Señora Doubtfire o deja que su novio le ayude a hidratarse cuando estoy flanqueada por un paje de Gaspar. Pero vamos, que respecto a la rutina de belleza, comparto mi secreto que alterno con una mascarilla de petitsuise de morcilla.

Esta foto me la tomé aposta también. Un día estaba yo tomando turrón del duro y escuché un ruido. El turrón es cierto que estaba más duro que el talón de un indio y me trajo un disgusto. Pero cavilando, yo que soy muy fan de Canal Sur y era muy seguidora del Risitas y su pariente, me enteré que éste último había pasado a mejor vida, así que eché el currículum pa´ mellada. Sin embargo, me dijeron que con el acento americano se me entendía menos que a la Duquesa de Alba recitando a Bécquer mientras se lava los dientes, y no me dieron el papel.

Mira esta foto. No me digáis que no estoy mona. O al menos perruna. Estos son mis animalicos, que luego es verdad que la moqueta me huele como la boca de la Bruja Avería pero es que son tan monos. No gano para pienso, nenas. Pero hacen compañía, porque a veces me siento más triste que Enrique y Ana cantándole a Calimero.

Aquí estaba enseñándole a Lenny K cómo conduzco mientras canto «La papela del camión«. O aireándome el potorro, que ya no me acuerdo. El caso es que yo pensaba que seducía así al mozo, que se iba a poner más caliente que la manta eléctrica de Rocco Sifredi, pero no, no funcionó.

Esta que sale conmigo es mi vidente, que era tan buena que además del futuro me adivinaba hasta el pretérito pluscuamperfecto. Pero mira, que luego la despedí porque no me dijo que Bruce iba a volver conmigo, y él nada más que hacía esconderse de mí, que parecía la madre de Marco dándole esquinazo por todo el mundo. Yo siempre he sido disfrutona y elijo sitios donde apoyarme que sean blanditos. Y posturas sencillas.

Esa soy yo, ¡la Demetria!


Sobre el autor

Fon Cole

De los Cole de toda la vida.