Suspenso en mariconeo II: cuando eres demasiado zorra

Hay un momento en la vida de todo mariclón que está marcado por la tragedia de una ruptura y la consecuente horda de maromos pasando por tu cuarto. La llamada »etapa de zorreo» puede acabar en amnesia causada por los repetidos golpes de tu craneo contra el cabezal de la cama. Pero por aquel entonces, me daba igual, ya que mi cabeza unineuronal de 17 años ya tenía bastante con transportar mi cuerpo de la universidad a casa sin liarla mucho. Pero como digo, tenía 17 años, no estaba soltero y estaba cachonda todo el día.

 

 

Mis primeros cuernos. El viaje a Madrid y el dildo de Chewbacca.

Como iba diciendo, a mis 17 años me eché mi primer novio. Iba a decir que era serio, pero, cómo de serio puede ser algo a los 17 años? No contestéis. Nada. Total que el pobre crío estaba totalmente capado por sus padres, su círculo de amigos pseudo-hetero-tóxico y un sinfín de handicaps que hacían la relación muy MUY difícil.

Diréis, pero por qué no cortaste con él? CALLA ANTONIA!  Me lo pregunto cada día. Por una parte estaba dividido entre el deseo ferviente de tener un pareja, al igual que todas mis amigas heteras, por otro, quería follar todo el rato con todo el mundo… era un inmaduro, tenía mis movidas propias. Taba rayao.  (deja de justificarte, aquí son todas muy zorras) (ok)

 

 

 

Total que estaba conociendo a un pedazo de oso buenorro a un zagal muy majo a través de las únicas putiapps de aquella época (chats aleatorios y foros de facebook sobre Eurovisión. Ríete tú del Grindr, ahí si que había maricones!)

Estaba muy decidido a quedar con él pero…sorpresa! Él estaba en Madrid y por si no lo habéis notado, yo soy de Murcia. Tenía que conseguir dos cosas: Dinero y un par de amigas que corroborasen el propósito de mi viaje a Madrid.

Señoras, el tiparraco estaba muy bueno y yo era una hormona con patas. Le conté una historia increíble a mis padres que incluía un curso gratuito de arte oriental que me habían regalado en la universidad y que se desarrollaba EN EL PRADO ese fin de semana y me pagaban el alojamiento!. Mis pobres padres, orgullosos e inocentes dieron sus bendiciones y pum, ya estaba montado en el tren rumbo Madrid. Mi madre, además, me dejó su tarjeta de crédito para imprevistos…Qué mal me siento ahora contando esto!

 

 

 

 

Bueno al tema. Llego a Atocha. Había estado hablando con este señor todo el trayecto y ahora mi cabeza era una mezcla entre nerviosismo, culpabilidad y ganas de que me quitaran esa culpabilidad a pollazo limpio. 

Después de pasar por alto la falta de consideración de no haber ido ni a recogerme a la estación, puse rumbo a su casa. El pedazo de puta vivía en Usera y yo nunca había salido de los límites de la zona centro. Tras equivocarme dos o tres veces de dirección acabé llegando al portal de su casa. Llamo al timbre, me abre, subo 4 pisos sin ascensor y toco la puerta; tal cual, sin lavativa ni nada.

 

 

 

 

Si has leído hasta aquí y eres lo suficientemente obvia, pensarás que aquí viene el gran plot twist kármico que todo lo cambia (para mal).

PUES NO, BÁSICA. El tío era exáctamente como en las fotos, si cabe, mejor. Me plantó un beso en los morros y me levantó en peso mientras me abrazaba y prácticamente así, en peso, me llevó hasta una puerta al final del pasillo.

-Dónde vamos?

-A cenar, tienes hambre, no?

Mira, llámame salida pero yo me pensaba que era otro tipo de hambre. A medida que nos acercábamos a esa puerta cerrada me iba poniendo aun más cachondo (me estaba besando el cuello) y sentía el corazón como un tambor en mi pecho. Al llegar a la puerta, me deja en el suelo y la abre.

 

(…)

 

Sus padres.

 

 

Mi cara

 

 

Sus caras

 

 

Mi visible erección.

 

 

Después de la pausa dramática más larga que jamás alguien haya hecho, le di la mano a su padre, dos besos a su madre y me senté con ellos a cenar (un asado muy bueno). A través de la velada sentí la necesidad de emborracharme muchísimo para poder reirme de la situación. Poco a poco comencé a ser consciente de que el chaval había interpretado que ME MUDABA CON ÉL a su piso y que tenía que presentarme a sus padres.

 

 

 

 

 

Estaba desesperado, no sabía dónde meterme y casi cuando estaba a punto de darme un ataque de ansiedad, los padres decidieron que ya era hora de marcharse. Nos quedamos solos. Yo estaba, repito, cachondo y aterrorizado por la situación. 

En mi cabeza urdí el plan perfecto: Al día siguiente saldría pitando pa Murcia bien folladito y ya daría las explicaciones desde la seguridad de mi hogar. Pobre inocente. Lo que me esperaba…

Llegó el momento del esperado polvazo. Nos desnudamos y empezamos a darle al tema. Era un bruto, me destrozó unos calzoncillos de American Apparel (que ya no se encuentran en ningún sitio) y comenzó a comerme el culo. Sabéis esos horribles concursos de comer perritos calientes? Que, literalmente la gente pierde el conocimiento engullendo kilos de salchichas? Pues eso hizo con mis bajos traseros, sin mesura, a dos carrillos.

Y yo así:

 

 

 

Total que yo ya estaba pensando en mudarme a Usera cuando me suelta:

-Te molan los perros?

-…sí, pero a qué viene eso ahora?

-Espera aquí

¿Cómo no iba a esperar ahí? Estaba a punto de correrme con una comida de culo!

A todo esto empecé a reparar en la decoración de la habitación. Star Wars por todos lados. Ok. Hasta ahí normal.

Pero me di cuenta de que el 80% del merchan era de Chewbacca. La puta colcha sobre la que yo estaba siendo follado era una cara gigante del bicho…

 

 

 

 

Regresa con una caja negra.

-Nunca lo he probado, lo he comprado en internet…

Saca lo que parece un dildo gigante cubierto de pelo. Yo estaba en shock entre eso y lo que ocurrió después. Se acopló el dildo a su propia polla (más bien era como un forro o algo así..) y cogió de la estantería una CABEZA de  Chewbacca, que, tras pulsar un botón, comenzó a emitir una onomatopeya HORRIBLE. Yo escuchaba al ser humano debajo de la máscara decirme:

-Ponte a cuatro patas! AAAAAWWRRRRRRRRRRG AAAAAAWWHHHHHRRGGGGGG!!!!! 

Entonces. Rompiendo la parálisis que me estaba provocando esa escena dantesca, di un salto de la cama y me vestí lo más rápido que pude mientras el otro se quitaba la máscara y me decía.

-Qué pasa? Dónde vas??!AAAAAAAAAAAAWWWWWRRRRGGG  OOOAAAAGGGGGGHHHH!! (la máscara seguía funcionando)

No recuerdo qué dije ni cómo salí de allí, pero en un momento de desesperación le solté:

MAÑANA TENGO UN CURSO EN EL PRADO… Y YO SOY MÁS DE STAR TREK!! (iintentando gritar desesperadamente por encima de Chewacca)

 

 

 

Esa noche dormí en un hostal cerca de Atocha después de que unos señores muy amables me adelantaran el billete de vuelta a la mañana siguiente. Creo que vieron en mi rostro la misma expresión que alguien que ha visto mucha guerra y desgracia. 

A la mañana siguiente, de vuelta a casa, tuve mucho tiempo para pensar en mi zorrerío, en mi novio, en mis padres, en quién era yo y qué estaba dispuesto a hacer por un polvo. Esa experiencia cambió muchas cosas en mi. Creo que definió a la persona que soy ahora (sigo siendo un poco zorra) pero tengo principios. 

Al poner un pie en Murcia fui a hablar con mi novio y rompimos. Me olvidé por un tiempo del zorreo (al menos el zorreo fuera de mi área geográfica) y me centré un poco más en mis estudios, lo cual, hoy día, considero la mejor decisión de mi vida. Todo gracias a Chewacca.

 

 

P.D: Mi madre preguntando qué era ese gasto de 90€ en el hostal de Atocha y yo, lejos de contarle la realidad que JAMÁS IBA A CREER, preferí decirle que en el hotel que me ofrecía el Prado había chinches. Mentirosa pero limpia siempre.

Y vosotros? Habéis hecho un viaje por un calentón y encontrasteis un pastel terrible? 


Sobre el autor

Ibérico Snob

Soy hermana de la reina de Inglaterra pero lo llevamos en secreto.