Borat y su dardo ffp2

Seguramente, los seguidores de sus películas, no se esperen sorpresas de un personaje tan singular como éste. Para los iniciados, entre los que me incluyo (nunca antes me había llamado la atención un «broncas» así), tras lo cutre, el esperpento y la gincana moral de su discurso, se palpa la necesidad de no tomarse en serio su mensaje y dejarse llevar,_sin prejuicios_, a costa de soportar lo, (a veces), escatológico y el desconcierto de sus escenas, que funcionan como «gags» llenos de humor negrísimo.

 

Una vez superada esta barrera, la película es una sobredosis de disparates inenarrables, donde caben, tanto el maltrato a las mujeres de los países asiáticos, como la burla a los demócratas norteamericanos; y las bajezas de ambos sistemas, recrudecidas por una ironía mordaz acerca de la COVID-19.

Y son divertidísimas e impagables dos de sus escenas. Cuando se traga el muñeco de la tarta y la entrevista al exalcalde de Nueva York (y firme partidario de Donald Trump), Rudy Giuliani, con cámara oculta. Ya por estos dos momentos sobresalientes, que forman parte de lo mejor que dará la comedia en 2020, merece ser vista. Además de por la genial interpretación de la joven búlgara María Bakalova, interpretando a la hija de Sacha Baron Cohen. Se vende como la comedia necesaria de la época tan complicada que nos ha tocado vivir, donde se coloca la sonrisa en un escaparate muy caro. Cierto. Sirve para vivir un rato de desinhibición y evadirse de lo que nos rodea. Que no es poco.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.