Descubrimiento literario en Pandemia: ‘La Memoria Prestada’ de Francisco Javier Olivas

Hace unos días cayó en mis manos la novela de un autor completamente desconocido para mi y, tras leer la escueta sinopsis de la contraportada, creció la necesidad de comenzar a leer. Soy lector nocturno y casi siempre utilizo la literatura para cerrar el día, cosa que me permite aparcar los asuntos cotidianos y preparar mi mente para el sueño, aunque muchas veces tarda demasiado en llegar. También soy consumidor de obras extensas porque los libros consiguen muchas veces llevarme a los universos creados por sus autores y se hace duro abandonarlos definitivamente cuando llega el punto final.

Pero estas son reflexiones particulares, así que me voy a centrar en ‘La Memoria Prestada’ que es la segunda novela de Francisco Javier Olivas, un biólogo granadino que tuvo la suerte de poder desarrollar su carrera profesional de acuerdo con la académica durante un tiempo, y que ahora se encuentra estudiando psicología.

La historia se desarrolla en una ciudad imaginaria que tiene un poco de todas en las que habitamos y desde el interior de un muchacho en mitad de la veintena llamado Roderic, que ha vuelto al mundo con la memoria en blanco tras un extraño accidente que le llevó al filo de la muerte y le acarreó algunas secuelas, aparte de la amnesia por un lado y la agnosia por otro. El protagonista nos va relatando todos sus sentimientos y vivencias partiendo de los últimos días de internamiento hospitalario. Todo le parece ajeno, no reconoce a nadie e incluso él mismo se ve como un extraño ante el espejo. Aparte, descubre que por causa del trauma cerebral, ha desarrollado una habilidad psíquica que le confiere cierto poder sobre la gente que le rodea y que va a marcar, en adelante, todas las relaciones que se van fraguando a lo largo de la historia.

Roderic trata de poblar por todos los medios a su alcance no solo el desierto mental que precede a su despertar, sino el vacío que encuentra a su alrededor al recuperar su vida cotidiana. Se ve inmerso en una soledad descorazonadora que no comprende. Obtener datos de sí mismo antes del accidente le supone un enorme esfuerzo. Los factores que van aportando algo información son inquietantes, y los sucesos que se desarrollan durante el proceso de recuperación todavía resultan más perturbadores porque revelan un pasado lleno de episodios violentos, cosa que le hace plantearse una y otra vez la clase de persona que había sido. Todo ello hace que se vaya formando una imagen cuanto menos siniestra.

El ambiente creado por el autor está embebido en una bruma de violencia tanto física como psicológica que va tomando consistencia e intensidad hasta llegar a un desenlace que no dejará a frío a nadie.

Por no extenderme mucho diré que en esta novela se tratan muy de cerca los maltratos físicos y psicológicos en la pareja, una realidad que no solo afecta al entorno heterosexual. Además sucede que este horror permanece muy oculto en la comunidad LGTBI y en estas páginas se trae a la superficie. No se trata de una obra reivindicativa en sí, tampoco pretende ser una denuncia, pero pone de manifiesto situaciones tóxicas y violentas que todos hemos conocido e incluso sufrido en nuestras propias carnes y que se han obviado -por no decir ocultado deliberadamente- hasta el punto de considerar que forman parte de una normalidad. Esto es tan monstruoso como la situación que la mujer ha venido sufriendo ante los malos tratos hasta nuestros días, ya que todavía se producen asesinatos por tal causa.

Para documentarse sobre este asunto, el autor acudió a la unidad de la Policía Nacional que se ocupa de la diversidad LGTBIPol, y abrió una historia en Instagram para pedir testimonios de personas de nuestro colectivo víctimas de violencia en pareja. El resultado fue abrumador porque, en 24 horas, recibió un aluvión de aportaciones, la mayoría procedentes de personas con edades entre los 20 y los 30 años, cosa que refleja un profundo problema.

Fran escribió esta obra casi del tirón durante el año 2015 aunque no pudo ser editada y publicada hasta finales del pasado 2019, cosa que da una idea de las dificultades que los escritores tienen que afrontar hasta poder ver sus libros en los puntos de venta. Para mayor obstáculo nos hemos encontrado con esta pandemia que ha paralizado literalmente el mundo en que vivimos, afectando de lleno a cualquier labor de promoción. Así que desde nuestra humilde redacción hacemos cuanto está en nuestras manos para divulgar estas maravillas literarias.

Y acabo ya: La Memoria Prestada es una obra que atrapa. De hecho casi devoro del tirón esas 245 páginas que revelan una cara horrible, oculta en las relaciones de pareja entre personas del mismo sexo que el propio colectivo procura eludir.

Gracias Fran por esta obra tan necesaria y absolutamente recomendable.


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de Lista, que te vas a Diego de León......