Cuando todo esto pase

Cuando todo esto pase, nos tocará hacer una reflexión sobre lo ocurrido y lo dicho y hecho. Entre otras, tendremos que dar las gracias a todos y cada uno de los partícipes de que esta pandemia se haya acabado o al menos, que hayamos sido capaces de controlarla para volver a nuestra vida diaria; esa que nos parecía monótona y aburrida…. y mira por donde, es la que más añoramos. 

Esta claro que entre los principales protagonistas de esta historia están los sanitarios y fuerzas de seguridad del estado… es obvio; pero también hay otros sectores, que de manera no tan directa, nos ayudan a pasar este trance de la mejor manera posible: Los Titiriteros.

Y digo titiriteros, del modo despectivo que usa determinado partido político sin orden ni concierto, como podrían haber dicho payasos; términos usados peyorativamente para referirse de manera insultante a todo un gremio de profesionales del entretenimiento que nos hacen la vida más fácil; sin pararse a pensar que tanto uno como otro término definen una de las profesiones más antiguas y difíciles del ser humano… presente mucho antes que los políticos (habría que hacérselo mirar). 

No hay nada más difícil que hacer reír, ni más inteligente. El humor nace de la ironía, la sátira, la crítica y de otros muchos rincones del pensamiento humano que demuestran un grado de inteligencia tanto en el que ejecuta, como en el que recibe el humor. En una época donde lo políticamente correcto y la dictadura del ofendidito campa a sus anchas por el mundo virtual y el real; el humor es la única tabla de salvación frente a la ignorancia y la falta de autocrítica. Vivan los payasos.

El arte del Titiritero es un arte mayor, escondido en las sombras y opacado por otras disciplinas más mediáticas y relegado prejuiciosamente a públicos infantiles (craso error); cuando en su origen era el medio de comunicación entre los dioses y los hombres. Un arte que da vida a un objeto inanimado para pellizcarte el alma y hacer reír, llorar, enternecerte y hasta sentir miedo con sus historias. No, ser Titiritero, no es motivo de insulto, es tener la capacidad de dotar de vida cualquier elemento que te rodea y hacer que ante tus ojos cobre vida y te cuente algo sobre ti mismo.

Y todo esto lo digo, a raíz del famoso tweet del partido político de cuyo nombre no quiero acordarme; Y es que esos Titiriteros que ellos nombran, son los que están haciendo este tiempo de espera más llevadero; iniciativas como #yomequedoencasaelmusical #yomequedoencasa Festival #yomequedodragfestival. y tantas otras, juntos otras más personales de actores que recitan poemas, cantantes que interactúan con sus fans, escritores que leen trozos de sus obras… todos en el fondo son esos titiriteros que mencionan y que nos alimentan el alma en estos tiempos oscuros.

Cuando todo esto pase, porque pasará, lo del tweet quedará en una anécdota más del mencionado partido, otra metedura de pata del cuñadismo más rancio y patético de este país.

En cambio, esos Titiriteros, volverán a salir a la calle, a los escenarios, a los conciertos, a las librerías, a las galerías de arte; Ese sería el momento de darle las gracias, como hacemos a diario con aquellos que nos salvan el cuerpo y nos lo alimentan.

Hay que volver al teatro para darle las gracias; hay que ir a los conciertos para aplaudirles, seguir con el disfrute de la lectura y subrayar esas frases que los autores parecen que han escrito especialmente para ti. Volver a un museo o una galería y emocionarte con una imagen y si es posible, llevártela a tu casa para disfrutarla en tu intimidad y así darle las gracias a los pintores, ilustradores y dibujantes.

Porque el ser humano no es solo materia en descomposición continua, es también alma que necesita ser abrazada, y esos Titiriteros de los que ellos hablan, son los sanitarios de nuestro espíritu.

Gracias Titiriteros.

 
 
 


Sobre el autor

Flor de Pavimento

Cuando no sepa qué hacer, me sacaré una teta.