Canciones para un encierro necesario

La velocidad, el vértigo de ésta. La imbecilidad de algunos/as, la rabia que provoca. Nos han frenado en seco ¿Quien? No lo sabemos, aún. Odio las RRSS. Una incongruencia más dentro mi planeta, nada imaginario, ya que las utilizo hasta el desfallecimiento. Te odio, pero me quiero. Te aborrezco, pero no dejo de hacerme selfies para ver cómo el espejo del amigo Dorian sigue de mi lado. Las leo, ahora más que nunca, buscando la noticia dulcificadora que haga este encierro más llevadero. Pero miro con el rabillo del ojo a todos esos, todas esas, expertos y expertas de la vida que dan por sentado que son los que tienen la verdad absoluta; la cura del cáncer, el fórmula del Covid-19, la llave universal de un todo que solo para ellos es válido. Especialistas de nada, retrasados mentales, falsas modestias…Pureza moral que lanzáis, con sorna, contra los que, de una manera u otra, creéis que están (estamos) en un nivel inferior. Todos sufrimos…recordad. Los más listos, los más tontos. El silencio es oro, en muchos casos.

Odio leer odios. Contra gobiernos que, según tú, son responsables de matar gente ante la falta de previsión contra este virus letal. ¿Qué coño sabrás, cuñao, de cómo gestionar algo tan atroz, tan mastodonte? ¿Por qué estas aquí cuando sabes lo mucho que me dificultas la existencia? Pero lo peor de todo es que te sigo, o sigo al que te comparte.

Yo, que soy el dios rural del postureo en redes, este confinamiento me está sirviendo para mirar dentro, aún más, de mí mismo. Y no es bonito lo que veo. No era bonito ya, desde hace meses, cuando el miedo me atenazó hasta la voz. Entonces ese temor, que hoy dura, estaba más que justificado: la posible pérdida de la persona más importante de mi vida, la que fue, es y será la persona más importante de mi vida. Ese horror es la peor de las enfermedades. No deja avanzar. Los enfermos de tristeza bien saben lo que digo. Por eso, ahora que vivimos una situación jamás imaginada de temor, los absolutismos personales duelen más que nunca. Hacen mella.

«La farsa continúa
Pero sus ojos no lo ven
Es la misma vieja canción
«Yo no te creo ‘»

Deja de mentir, dejad de estercolar vidas. Si alguien dona 300.000 mascarillas, porque puede, ahora no es el momento de sacar al patriota que llevo dentro para criticar la acción. A su persona, y su modus operandi de evadir impuestos, ya la juzgaremos más adelante, si procede. Se ve que no sé nada de la vida, porque si hablo de esto, abiertamente, se me tacha de ignorante de la vida, de ir en contra de la Sanidad Pública, por poner solo un ejemplo. Ir en contra de la Sanidad Pública…,claro, esa que pagamos con nuestro esfuerzo.¿Cómo voy a estar en contra de un sistema que le salvó la vida a mi madre? Con sus carencias, por supuesto. Tocadla ahora, cabrones. Privatizad un bien tan necesario y de pleno derecho. Este esfuerzo titánico, espero, que blinde a nuestros profesionales para siempre, esos que con sus mareas blancas impidieron que otro virus, también letal, acabara con ellos. Hablo, de nuevo, de la ignorancia.

«En verdad os digo, que soy lo que no veis».

Politicuchos de mierda. Los altos y los bajos. Los del Congreso y los de los ayuntamientos de 500 habitantes. Estad a la altura y rebajar el tono. Dejad que todo pase para lanzar mierda. Parece que no es la tónica habitual, pero estoy seguro que muchos se morirán por estar mordiéndose la lengua tanto tiempo.

«Estoy esperando a que caiga la noche,
sé que nos salvará a todos.
Cuando todo esté oscuro,
nos aleja de la cruda realidad»

Confinado vivo, pero más vivo que nunca. Lo que hoy hagamos bien nos hará más fuertes en un futuro no muy lejano. No hablo solo de mantener a raya nuestras vidas en casa, para no propagar esta mierda, hablo de aprovechar para resetear la mente y crear balsas de sanación que sirvan para navegar el mundo que nos viene. A nivel económico se ha adelantado una crisis que, ya se predecía, nos iba a afectar, sí o sí, en tres o cuatro años. Comienza, por lo tanto, antes nuestro trabajo en ese sentido. Personalmente no creo que lleguemos a los niveles de 2008, ni que muchos empresarios avispados aprovechen la situación para machacar al de abajo. Ese es otro cantar. Escuchad, sentid, como la CULTURA se moviliza estos días. Ese sector eternamente maltratado y que va a sufrir la bofetada más fuerte. ARTISTAS que están regalando su talento para que el resto de mortales sigamos entretenidos. Esa «escoria» de perroflautas, a los que llamáis «muertos de hambre», son los que hoy os sacan una sonrisa. Ténganlo en cuenta, señoras y señores que contratan en las administraciones públicas. Hay que salir, cuando se pueda, a consumir en masa, los que podamos también, claro. Es la manera de darle las gracias.

Este planeta ha lanzado un mensaje y nos ha parado en seco. Aprovechemos…Gracias por escucharme.

 

 


Sobre el autor

Mocico Viejo Official

Amante y amigo. A punto de abrazar la fe, pero a punto a punto. Viajero incansable y buscador de tesoros. Mocico andaluz y rabioso.